Even in the Quietest Moments

Supertramp 1977

supertramp_quitest.jpgSupertramp es una de las mayores referencias del rock-progresivo y sinfónico. Y este disco, el tercero de su carrera, es el que mejor define su música. Even in the Quietest Moments es un disco decisivo en la historia de la música y como siempre decimos, todo un espejo en el que se mirarían grupos posteriores. Otros grupos han sido grandes en este estilo, como por ejemplo Yes o Camel. Pero esos grupos no tenían algo de lo que disponía Supertramp. Y este elemento no es otro que Roger Hodson, un todoterreno musical. Tocaba la guitarra, el bajo y el teclado, pero además, poseía una voz inigualable. De todas formas, R. Davies (vocalista y teclista), D. Thompson (bajo), Helliwell (saxofonista) y Benberg (batería) eran unos grandísimos músicos que eran capaces de realizar discos como el que os voy a comentar.

super1075.jpg

Even in the Quietest Moments es una obra de arte musical. Es un complejo trabajo de arreglos en busca de la perfección absoluta. Una tras otra, las canciones se sucederán de manera que se va esperando la explosión musical, que llega con Fools Overture, tema con el que se cierra de forma magistral este conglomerado de piezas musicales. Es música en estado puro; melódicamente perfecta, armoniosamente idónea y pretenciosamente individual. Give A Little Bit es la primera canción del álbum y la más conocida. Es una canción muy dulce que se mezcla con la instrumentación necesaria para hacer de ella una belleza única. Luego Lover Boy y Even In the Quietest Moments son igualmente destacables. Con Downstream llegamos a una de mis debilidades del disco. El piano y la voz componen esta excelente y hermosa canción. Posteriormente llegamos a Babaji, otra extraordinaria pieza, con contenido religioso en la que Roger Hodson nos regala su voz. La penúltima canción es From Now On, con la que vamos subiendo al cielo de la mano del piano y del ”saxo”. Estos dos últimos temas nos van acercando al momento álgido del disco. Fool’s Overture, que perfectamente podría incluirse en un grandes éxitos de la música junto a canciones de Beethoven, Bach, Mozart y Chopin. Soberbia y majestuosa pieza musical que sostiene de manera firme todas las demás canciones del disco y con la que podemos disfrutar durante unos 11 minutos. Esta obra de arte esta dividida en 4 partes perfectamente enlazadas en las que el piano, el ”saxo” y la inconmensurable voz de Hodson nos ayudan a entender todo el disco. Y es que la base de supertramp en mi opinión es el piano y el ”saxo” (amén de la voz de Roger Hodson y del teclado).

En realidad no sabría definir del todo bien lo que significa esta canción para la música. Pero de todos modos no hace falta definirla. Ella sola se define, y se define como ”música”. Nada más señoras y señores, damas y caballeros, ladies & gentleman; escuchen y disfruten una de las mejores obras de música que se pueden escuchar, Even in the Quietest Moments.