Wish You Were Here

Pink Floyd – 1975

wish_you_were_here.jpgWish You Here Here es, muy posiblemente, el mejor disco de Pink Floyd desde el enfoque sinfónico. También es uno de los que más carga emocional posee, puede que sea el que más. Como muchos otros trabajos de la banda británica, en Wish You Were Here existen los dobles sentidos, siempre impuestos por el genial bajista Roger Waters. Fue el noveno disco de estudio de Pink Floyd, y contiene Shine on Your Crazy Diamond, celebrada pieza, única en la música, repartida en dos canciones, de manera que, con Shine on Your Crazy Diamond, se abre y se cierra la obra. En Wish You Were Here no se puede hablar de continuidad respecto a The Dark Side of The Moon (1974), ya que, aunque en aquella obra maestra de Pink Floyd ya se denotaba un perfil sinfónico, de manera argumental, e incluso musical, no poseen parecidos suficientes como para poder afirmar dicha continuidad.

El álbum comienza con Shine on Your Crazy Diamond, obra magna de Wish You Were Here. Esta se divide en nueve partes, perteneciendo las cinco primeras a la primera pista. Es una pieza excepcional, de una gran complejidad, y demuestra el acierto de la banda en cuanto a todos los detalles se refiere. La atmósfera que crea el teclado de Richard Wright al comienzo del tema, y los punteos de Gilmour, que casi se pueden confundir con un solo lento, atisban unos catorce minutos prometedores. Poco a poco, un crescendo maravilloso se apodera del sonido (Nick Mason, el batería, es fundamental en esta tarea). La composición de este tema supera cualquiera de las expectativas creadas. Shine On Your Crazy Diamond, “sigue brillante, diamante loco”, hace referencia claramente a Syd Barrett, primer guitarrista y prácticamente creador del primer disco de Pink Floyd, The Piper At The Gates of Dawn (1967). Este, abandonó la banda por problemas mentales graves. Termina la mitad de la canción, cuyas partes restantes se podrán escuchar en la última pista. Después, escuchamos Welcome to the Machine, una canción de R.Waters de lírica ambigua, como muchas de las letras del bajista. No se puede determinar con exactitud si él es el personaje que narran sus letras, si lo es Syd Barret, al que le tiene especial afecto, o si, finalmente, se dirige a la sociedad en general. “Bienvenido a la máquina” es un tema excelente, con efectos notabilísimos, al más puro estilo Pink Floyd y, además, posee un gran poder disuasorio. Have a Cigar recuerda al jazz y al blues, bases férreas del rock, aunque con efectos sónicos importantes. Riff de guitarra excepcional de Gilmour, ritmo de bajo como sólo puede ejecutarlos Roger Waters, y teclado de Wright que, junto a la batería de Mason, potencian un sonido melódico al que se suma un solo increíble de David Gilmour que, como siempre, magnifica la filosofía de la guitarra. Finalmente, un efecto del teclado de “el gran Wright” absorbe todo el sonido y comienza Wish you Were Here (desearía que estuvieses aquí), el homenaje de Pink Floyd a Syd Barrett. Los punteos de la guitarra acústica de Gilmour se unen a la guitarra rítmica que suena desde el principio. Posteriormente, se percibe la voz de David Gilmour, configurando un marco único que, arrancará, más de una vez, lágrimas en los ojos de los componentes de Pink Floyd -véase los directos-. Después, y para cerrar el álbum, las cuatro últimas partes de Shine On Your Crazy Diamond, excepcional.

El corazón de este disco de Pink Floyd es, sin ninguna duda, Syd Barrett. La inspiración de este disco de Pink Floyd, Syd Barrett. Es poco menos que el leit motiv de la obra. Intrínsicamente, Wish You Were Here supone un paréntesis musical impresionante, apabullante; con melodías, sonidos, ritmos, riffs y punteos que, en conjunto, son inalcanzables hasta hoy. Realmente, Meddle (1971) y Obscured By Clouds (1972) son los cimientos de The Dark Side Of The Moon (1974), y este último, un paso hacia Animals (1977). Entre estos dos últimos trabajos se sitúa Wish You Were Here (1975), que es un homenaje (no corresponde con la evolución natural de la banda). Gran disco, que cumple un papel protagonista en la historia. Imprescindible.

Esta crítica va dedicada a Richard Wright. Wish you were here, “te despediste de la máquina”. Saluda a Syd de mi parte.