Watchmen: Una espera de 20 años

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¡Caramba Doc, de tanto esperar hemos dado la vuelta al tiempo y vuelto a 1940!

Cuando Zack Snyder anunció que estaba trabajando en la adaptación al cine de Watchmen y que se estrenaría en 2009, el mundo experimentó una buena cantidad de sentimientos encontrados. Algunos se alegraron, por ver en la gran pantalla por fin un proyecto que se remite a hace ya veinte años, cuando al publicarse el cómic original unos productores empezaron a ver una posible película en la obra de More y Gibbons; otros, escepticismo, por la complejidad de la que el cómic hacía gala; otros tantos, comenzaron a danzar de ciudad en ciudad antorcha en mano buscando a Snyder como si de la presa del siglo se tratara.

Yo en realidad, no tenía gran interés en la película. Había leído el cómic, sí, y aunque me gustaba, no llegué nunca al nivel de endiosarlo como otros muchos. Con todo, ya leí impresiones de que no era precisamente mala, así que fui a verla a las expectativas de poder ver “Gran Torino” en otro momento con más gente.

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La primera idea que se me cruzó a la mente era de “buena adaptación”. Muchos han murmurado en contra de la película con cosas como que no respetaba el ritmo visual del cómic a cambio de la visión vertiginosa que Snyder ya dio en “300” a las escenas de acción. Sólo puedo decir a eso que son paparruchas. El estilo de este director puede gustarnos más o menos, pero cuando hablamos de adaptar de un medio a otro, no significa solamente”hacer la película de ese libro”. Hay muchas más cosas ahí, como la gran diferencia entre cine y cómic. El cómic se basa en “fotos” que siguen un orden de lectura; en el cine, sin embargo son una cantidad abrumadora de fotos que corren una tras otra continuamente: en una el tiempo se para y cada imagen puede ser dispuesta como uno mejor crea; en el otro el tiempo es continuo y en un sólo plano de visión. Puede calcarse el estilo, como por ejemplo se vio ya en Sin City, en el que todo era blanco y negro; pero si Snyder hubiera intentado trasladar las simetrías de algunas de las viñetas como las que había respecto a la paleta cromática, el público se habría sentido confundido innecesariamente. Sin embargo, no soy experto en estas lides, y no es mi intención sentar cátedra.

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También está el tema del argumento; en la película, vemos un final ligeramente diferente al del cómic, que sin embargo guarda una sólida y contundente coherencia lógica, pero es insuficiente teniendo en cuenta que la segunda mitad de la película se pasa mucho más lenta que la primera. Esto es en parte culpa de la duración total de la película. Dos horas y media seguidas no las aguanta cualquiera en una butaca, pero después de recortar tanto contenido hasta dejar únicamente lo más relevante al argumento principal, sólo podríamos quejarnos de que no hicieran una miniserie en vez de una sola película. Pero lo importante es que la esencia está ahí. Han recortado elementos, han exagerado otros, pero la esencia primordial del cómic sigue ahí. De hecho, esta puede ser la razón de algo que muchos han estado comentando, que los que no hayan seguido el cómic o no entren en la sala sabiendo que no es una película de superhéroes al uso se van a encontrar confusos y perdidos cuando en la primera mitad de la cinta se vean saturados de información que, de no saberla, se encontrarían aún más perdidos.

Mención especial a la espectacular secuencia inicial de créditos que podéis ver justo aquí arriba (en el que condensan en apenas cinco minutos un trasfondo que en el cómic ocupa un tomo entero o más, al ritmo del “The times they are a-changin'” de poeta Dylan) y al riguroso empeño en trabajarse tanto la ambientación, todo muy ochentero. La película está llena de detalles para los lectores del cómic, y la música seleccionada para acompañar a la banda sonora está muy acertada, cada canción introducida en momentos clave del argumento, como el “The sound of silence” de Simon y Garfunkel en el funeral del Comediante, en el que los tres protagonistas asistentes reflexionan en silencio sobre lo que el difunto ha significado para ellos.

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Sobre el tema de los actores, creo que no podemos quejarnos lo más mínimo. A pesar de pasarse casi toda la cinta bajo un efecto especial, tenemos a un impecable Doctor Manhattan (aunque reconozcamoslo, no es que fuera un gran desafío poner cara de póker toda la película, ¿no?), mientras Roschach se lleva la palma, tanto al llevar puesta su máscara, con esa voz profunda y desagradable, como sin ella, en la que casi se llega a palpar la indiferencia, el odio y el rencor que guarda su personaje hacia el lado más oscuro de la humanidad, cuya cúspide alcanza en cada momento en que su máscara es retirada de su cara. En un nivel menor, Patrick Wilson y Malin Akerman se defienden como pueden dando vida a los segundos Búho nocturno y Espectro de Seda, convenciendo satisfactoriamente. La única pega puede ser Ozymandias, que puede ser tomado por demasiado oscuro en algunos momentos para lo que era el personaje original.

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Antes he dicho que esta no era una película de superhéroes al uso. No suele relacionarse a este género escenas de sexo, o violencia explícita, en las que Snyder flirtea con el gore; pero esto es de hecho justificado, al profundizar más aún en la psyque de los personajes, en la cada vez más grande inhumanidad del Doc Manhattan, al reventar sin despeinarse varios mafiosos, o poniendo de relieve el cada vez más creciente odio de Roschach al ensañarse con un asesino usando un hacha, entre sus propios gemidos desesperados de terror y rabia.

Watchmen no es el cómic de Watchmen. Es la película de Watchmen, y como tal, no puede nadie esperar un calco exacto de todo lo que hacía grande al cómic. Sin embargo, esta película, por mal que sienta a algunos y pese a no ser perfecta, es una excelente adaptación que muchos daban por imposible en la que, aún con sus altibajos, muchas cosas pudieron haber salido mal y llegaron a buen puerto. Un thriller en el que cualquiera puede ser tu enemigo, donde el bien y el mal se entrecruzan hasta el punto de quedar irreconocibles, y en el que la hora del fin del mundo puede estar más cerca de lo pensado… o no.

Watchmen

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“Todo no es más que una gran broma.”

Director Zack Snyder
Guión David Hayter, Alex Tse
Música Tyler Bates

Fotografía Larry Fong

Reparto Jackie Earle Haley, Jeffrey Dean Morgan, Patrick Wilson, Malin Akerman, Matthew Goode, Billy Crudup, Carla Gugino, Stephen McHattie, Matt Frewer, Laura Mennell, Robert Wisden.

Productora Warner Bros. Pictures

EEUU, 2009
163 min.