Undertale: stay determined!

Undertale se ha convertido en uno de los juegos más populares de las últimas semanas. Esto se debe en parte al bajo precio que tiene (9,99 €) y a la gran valoración de éste (tanto en las calificaciones de 10/10 en Steam como en las diversas nominaciones a “mejor juego del año” que ha obtenido a finales de 2015).

Pero, ¿de qué trata el juego? Bueno, en realidad es difícil expresarlo. Cuando juegas la primera vez, podría parecerte un juego al estilo Pokémon metido hasta arriba de buen LSD (no olvidemos que se sitúa dentro del género de los RPG) salvo que aquí en vez de Ash tenemos a una niña vestida como Wally y en vez de Pokémons tenemos monstruos.

Todo comienza cuando la niña que no sabe/no contesta cae en las Ruinas. Nos encontramos con una flor linda pero malévola que nos intenta matar hasta que llega Toriel, dueña del lugar y nuestra“madre”. Ella nos advierte de los grandes peligros que traen estos seres. Sin embargo, una vez que nos encontramos con el primero, nos damos cuenta de que todos están cubiertos de un sentido del humor que contrarresta con lo que hasta ahora nos habían contado.

Podemos ser de dos maneras o violentos cual Leónidas en 300 (pero sin ir medio en pelotas) y matar a todos los monstruos y diversos seres que aparecen en nuestro viaje, o ser pacíficos (dejando hablar al estilo Arrabal) e intentar mediante la palabra, solucionar los conflictos.

Lo más característico de este juego es que cada batalla es diferente. No hay dos enemigos iguales, y por ello, no nos debemos enfrentar de la misma manera. Por tanto, habrá algunos que les gusten que les piropeemos los músculos (o nos arremanguemos y nos pongamos a hacer flexiones) u otros que solo querrán “joder la marrana” mediante bromas y ataques cada vez más complejos. Para ello hay cuatro opciones: Luchar, Actuar, Objetos y Piedad. El primero para atacar, el segundo para hablar/flirtear, el tercero para utilizar objetos para restaurar vida y el último, para huir.

Hay que advertir que todo el juego está en inglés. Lo cierto es que se utiliza un lenguaje bastante básico, con guiños a la era de Internet, diálogos casi adolescentes y de humor bastante ácido. En ello destaca el personaje de Papyrus, el esqueleto endiosado hermano de Sans, que se encarga de aparecer de vez en cuando para decirnos cómo estamos, qué llevamos y lo necesitado que está de una buena y verdadera amistad.

El juego está lleno de referencias. Desde esa cama de flores de Final Fantasy VII hasta “Earthbound” (uno de los juegos que más ha jugado el creador de Undertale). Advertimos de que hay botón de pausa pero no un menú de opciones. Hay que estar atentos a las estrellas que se dejan en el camino para poder guardar la partida. De pasar de ellas y no hacerlo, nos arriesgamos a morir en un combate y quedarnos bastante atrás. Ésto tiene ciertas reminiscencias con Bloodborne o Dark Souls.

A pesar de no llegar a las ocho horas de duración, la dificultad está más sintetizada, más recogida y eso nos hace repetir miles de veces el mismo combate. “Stay determined!” es el lema del juego. “Tener constancia” sería la traducción más adecuada para esta expresión que es la clave si queremos terminar el juego. Eso no quiere decir que no nos desesperemos con cada vez más frecuencia y nos acordemos de la madre del creador y de los monstruos.

En cuanto a la banda sonora, decir que es sobresaliente. Se trata de una composición nostálgica, misteriosa e incluso tenebrosa cuando las pantallas se van oscureciendo y eufórica, luminosa e incluso tierna cuando nos encontramos en sitios más hogareños.

Los monstruos son los verdaderos humanos. Esto se percibe en la caracterización de algunos (como la mano de uñas rojas típica de la recepcionista del hotel), el robot cantarín y egocentrista propio de los presentadores de televisión, el escurridizo fan del villano así como el científico inseguro y adicto a las redes sociales. 

Por ello, y por muchas cosas más, el juego es altamente recomendable. El boca a boca ha funcionado de forma magistral en este producto publicado por la desarolladora indie tobyfox. Es un juego que toca el corazón (el mismo que forma el icono de acceso directo del juego) a toda una generación de chavales que crecimos con Pikachu. Es por ello, que la mayoría vea en él algo que hacía mucho tiempo que no veían. Y menos, no sentían. Lo cierto es que cada vez que se rompe el propio corazón de la niña, solo queremos que éste se recomponga. Que consiga salir de las Ruinas o al menos, que la guerra entre esos monstruos tan cachondos, termine y así puedan convivir pacíficamente con los humanos.

Es por ello que el mayor sueño del jugador de Undertale sea que éste se convierta en un cartucho a lo Gameboy, encender la consola y oír la música de título. Darle a la “A” y a la “B” mientras ponemos la consola a la luz de la ventana, intentando ver como el laberinto se deshace gracias a nuestra determinación y que ésta nos lleve a la luz y a la paz en las Ruinas.