Una lista que vivirá en la infamia: los 8 mejores juegos sobre la Segunda Guerra Mundial

Si me preguntaran cuáles son los enemigos que he asesinado sin piedad en mayor número durante toda mi vida como gamer diría, sin titubear, ¨zombis¨, al igual que medio mundo. Sin embargo, ¨nazis¨ vendría en un muy, muy cercano segundo lugar (seguido, por supuesto, de ¨zombis nazis¨). Y es que hubo una época, que quizás muchos recordaréis, cuando la II Guerra Mundial era omnipresente en el mundo de los videojuegos. No es difícil ver el por qué: es un contexto histórico atractivo, relativamente conocido por el público en general, que tiene como centro una lucha casi sin ambigüedades entre el bien y el mal. Los variados y numerosos episodios de esta guerra estaban llenos de un potencial que podía ser explorado en los géneros más diversos, desde la estrategia hasta la acción, e historias reales de personas comunes en situaciones extraordinarias que son el ingrediente perfecto para las aventuras épicas.

A pesar de esto, no todo fue color de rosas. Por cada Frontline y Battlefield 1942 recibimos también diez shooters genéricos y RTSs infumables. Por ello, me he propuesto hacer esta lista con los mejores juegos sobre la guerra teniendo en consideración dos cosas: el valor de entretenimiento y calidad general del juego (esto es: jugabilidad, producción, etc.) y, por otro lado, la representación especialmente lograda de algún aspecto importante del conflicto que no haya sido muy prevalente en el medio de los videojuegos. Además, como sabréis, algunas franquicias cuentan con numerosísimas iteraciones, todas ambientadas en la guerra, por lo que me veo obligado a elegir la que, en mi opinión, es la que mejor cumple los requisitos antes expuestos. Venga pues, sin más preámbulos, y en ningún orden en particular:

Commandos 2: Men of Courage (PS2, XBOX, PC)

1

Empezamos con producto nacional. La segunda entrega de la saga Commandos desarrollada por el madrileño Pyro Studios es, sin duda, la mejor lograda. Como en el juego anterior y su expansión, Commandos 2 nos pone al mando de un ¨Equipo A¨ de soldados aliados que viajan alrededor del mundo en misiones imposibles pateando culos y apuntando nombres para regresar a patearles el culo en una ocasión más propicia. La principal característica de los juegos de Commandos ha sido siempre su dificultad, que en esta entrega sigue allí, pero que se ve disminuida a un grado más accesible gracias a que los comandos ahora sí hacen honor a su nombre y disponen todos de habilidades que cualquier soldado de élite debería tener (como, ejem, saber nadar). Esto ayuda a lograr una mejor experiencia para quienes se veían abrumados por la cantidad de micromanagement que requería el juego anterior. Cabe destacar también las distintas personalidades de los protagonistas, que brillan a pesar de sus cortas interacciones y ayudan a crear un lazo con el jugador, haciendo que de verdad nos importe lo que les suceda a nuestros soldados pixelados.

Las misiones del juego están diseñadas alrededor de batallas o episodios famosos (como la que va sobre un puente cruzando un río que rima con ¨guay¨) aunque sin hacernos participar directamente, más bien ayudando a realizar diversas acciones de sabotaje en segundo plano que contribuyan a la victoria en dichas batallas famosas. Cada misión presenta al jugador con un objetivo en el escenario europeo o del Pacífico que, al principio, puede parecer irrealizable. Los mapas llenos de soldados enemigos son un gigantesco puzzle que el jugador debe ir resolviendo, descubriendo poco a poco las diferentes vías que se ofrecen para ello. Una vez alcanzada la victoria, sin embargo, la satisfacción es comparable a la que se siente al derrotar a ese boss en Dark Souls que nos había hecho abandonar el juego por frustración. De todos los juegos de estrategia en tiempo real que hay sobre la guerra, el enfoque de Commandos me parece el más balanceado, frente a otros como Company of Heroes o Blitzkrieg, en los que la manera en que reclutamos a las unidades se siente demasiado irreal o el modo en el que las controlamos puede llegar a convertirse en una faena.

Medal of Honor: Allied Assault (PC)

2

Ha sido difícil tener que elegir la mejor de entre tooodas las entregas del Medal of Honor… qué va, no puedo mentir, ha sido pan comido. Los dos primeros juegos de la franquicia, aunque fueron innovadores en su momento, no han resistido las inclemencias del tiempo, y a partir de Rising Sun en adelante no han hecho más que aumentar en mediocridad. Por ello, la elección final ha sido entre Frontline y Allied Assault, y tengo que decir que el segundo es el superior. MOHAA fue obra de la desarrolladora 2015, cuyos miembros luego se independizarían de EA para formar Infinity Ward. El juego es la génesis de lo que se convertiría en la marca registrada de los futuros creadores de Call of Duty: intensas escenas cargadas de drama y acción, misiones lineales aunque llenas de momentos memorables y una jugabilidad impecable. Sin embargo, en este caso, el contexto lo es todo, y la razón por la que se puede alabar los logros de MOHAA a pesar de estar presentes en todos los Call of Duty hasta hoy es que el primero cuenta precisamente con el trasfondo de la IIGM y la producción nada menos que de Steven Spielberg. De hecho, podría haberse llamado Salvar al soldado Ryan: El Videojuego, ya que toma prestados numerosos escenarios de la película y nos da la oportunidad de ponernos en la piel de sus personajes y de experimentar algunos de los momentos más memorables. Es difícil olvidar la sensación de la primera vez que nos encontramos en el transporte a punto de desembarcar en Normandía y el caos que los desarrolladores lograron plasmar.

Hay que destacar también el perfecto ritmo con el que se presentan las misiones, que a su vez hacen gala de una variedad insólita en el género. En MOHAA, tendremos que infiltrarnos junto a un batallón de Rangers en un pueblo argelino y contactar con un miembro del SAS para destruir un aeródromo, luego nos escabulliremos solos en una base de submarinos en Noruega, donde tendremos que hacernos pasar por un oficial alemán para entrar en un U-boat y destruirlo. Más adelante, participaremos en el Día D junto a la fuerza expedicionaria aliada y ayudaremos a la resistencia francesa a acabar con una base de suministros alemana a robar un prototipo del temido tanque Tiger… En fin, que ya no haya FPSs con la variedad que ofrecía MOHAA es una pena. Y hablando de ritmo, la magistral banda sonora que a veces parece ir en crescendo con la acción fue compuesta por Michael Giacchino, cuyas obras hoy escuchamos en algunos de los mayores blockbusters cinematográficos. No hace falta decir que la música contribuye en gran medida al tono épico del juego, y que es de lo mejorcillo que hay en cuanto a música original de videojuegos se trata:

Call of Duty: World at War (PS3, XBOX360, PC)

3

Si Allied Assault fue básicamente Salvar al soldado Ryan: El Videojuego, Call of Duty fue Hermanos de sangre/Enemigo a las puertas/Un puente lejano: El videojuego. Infinity Ward definió su estilo desde el principio, y aunque arrastró algunas características de su medio hermano, tenía rasgos muy propios. Lo que se suele criticar hoy en día es que estos rasgos se perpetuaran sin más innovación y los campos de batalla de la IIGM fueran abandonados en favor del hoy prevalente mundo de la guerra moderna y sus fantoches terroristas genéricos. Sin embargo, CoD no siempre se valió de perros, Kevin Spacey y de ¨presionar X para presentar nuestro respeto¨ para intentar innovar, y sorprendentemente fue de la mano de Treyarch cuando lo hizo. Contratado como ¨estudio B¨ para el desarrollo de las iteraciones anuales de la franquicia, Treyarch apostó por el regreso a la IIGM con una propuesta poco explorada en los juegos AAA sobre el tema: la de poner la violencia en primer plano. Somos conscientes de que la mezcla de los avances tecnológicos y las ideologías de la época hicieron del conflicto el más sangriento de la historia, pero rara vez se ha visto reflejado esto en los videojuegos.

Convenientemente, Treyarch eligió como escenarios el frente oriental europeo y el frente del Pacífico, dos de los más sanguinarios. Y esto no nos debería parecer extraño, ya en todos los bandos involucrados en aquellos campos de batalla la propaganda utilizaba términos como ¨el simio japonés¨,¨ el demonio americano come bebés¨, ¨el perro fascista¨ o ¨el parásito comunista¨ para referirse al enemigo, efectivamente deshumanizándolo y haciendo justificable el uso de cualquier tipo de fuerza y violencia extrema. World at War nos introduce en la campaña americana poniéndonos en la piel de un soldado capturado por los japoneses que ve cómo sus compañeros son torturados y asesinados, para luego lanzarnos a un infierno de selvas arrasadas por el fuego, claustrofóbicos túneles y un enemigo que puede aparecer de la nada y atacar sin miedo a la muerte. Por otro lado, en la campaña soviética controlamos a un soldado ruso durante los primeros días de la batalla de Stalingrado haciéndose el muerto mientras desfila ante él una columna alemana que remata sin piedad a sus camaradas. Esta campaña es también la introducción de uno de los personajes más interesantes de toda la saga, el capitán Reznov (interpretado por el genial Gary Oldman, si lo jugáis en inglés), quien poco a poco va adoctrinándonos en su profundo odio a los nazis, justificando luego las masacres y violaciones que cometen los soldados soviéticos en el territorio alemán con la idea de la venganza. Los gritos de ánimo totalmente sanguinarios de Reznov quedan en la memoria al igual que el personaje, quien volvió en la siguiente e igualmente buena entrega de CoD desarrollada por Treyarch, Black Ops.

Brothers in Arms: Hell’s Highway (PS3,XBOX360,PC)

4

La trilogía Brothers in Arms ha vivido siempre a la sombra de los grandes nombres, aun a pesar del particular enfoque que presta al género. Los BiA no son exactamente juegos en los que ir a lo Rambo puede dar el mejor resultado; al igual que Rainbow Six y Ghost Recon, el punto es manejar a nuestro escuadrón de manera estratégica para intentar flanquear al enemigo o tomarlo por sorpresa. El juego apunta al realismo poniendo a nuestra disposición un escuadrón de paracaidistas americanos durante la Operación Overlord. Para hacer uso de tácticas de combate reales, nuestros soldados están divididos en dos equipos: uno de cobertura y otro de asalto. Todos los personajes son paracaidistas reales que participaron en la operación y a lo largo de la trilogía vamos reviviendo misiones basadas en las que ellos mismos tuvieron que afrontar. La historia se desarrolla a lo largo de tres juegos y siempre siguiendo a los mismos soldados, lo cual nos permite hacernos una idea de la camaradería y el vínculo que se crea entre personas que ponen sus vidas en manos de sus compañeros de armas. Este vínculo se hace aun más presente cuando uno de nuestros compañeros muere en batalla, especialmente en las dificultades más altas, en las que la muerte es permanente.

Hell’s Highway fue el último juego y la culminación de la historia de estos soldados comandados por el sargento Matt Baker, nuestro protagonista. La acción tiene lugar durante la fallida Operación Market Garden, la invasión aerotransportada de Holanda, y se centra en la ¨carretera del infierno¨, bautizada así por los paracaidistas americanos que sobrevivieron la huída a través de dicha carretera. El drama de compañerismo y la representación del daño psicológico producido por la guerra que logra alcanzar BiA es incomparable y Hell’s Highway perfecciona la mecánica estrenada en las dos entregas anteriores, por lo que no puedo dejar de recomendarlo. Pero si podéis jugar la trilogía completa en orden, aún mejor.

Red Orchestra 2: Heroes of Stalingrad (PC)       

5

Si es realismo puro lo que estáis buscando en un shooter, Red Orchestra es para vosotros. Este FPS multijugador muy al estilo Battlefield coge la fórmula original de campos de batalla enormes y un gran número de jugadores y le agrega grandes dosis de realismo. Las armas y vehículos más conocidos de la II Guerra Mundial están aquí fielmente recreados, desde el aspecto visual hasta el sonido de sus disparos. Como en la vida real, una sola bala puede acabar con nuestra vida y los disparos en las extremidades tienen consecuencias tangibles como no poder caminar e incluso no poder levantar nuestras armas. El trabajo en equipo es también fundamental en Red Orchestra; ir solo ante el peligro, sin la cobertura que puede proporcionar un grupo de jugadores amigos, significa la muerte instantánea y, a veces, el tener que recorrer una distancia considerable para volver a donde fuimos abatidos a seguir con la lucha. Quienes estén acostumbrados a conducir un tanque por sí mismos también encontrarán que Red Orchestra requiere de un esfuerzo coordinado, si es que no pretendéis desperdiciar el vehículo para detrimento del equipo. Sin embargo, con esto en mente, tengo que decir que hay pocas cosas tan satisfactorias como sembrar el pánico en las líneas alemanas al mando de un T-34 junto a otros tres camaradas, cada uno cumpliendo una tarea diferente en sintonía con el resto. Eso sí, si el calcular la velocidad de la bala y el efecto del viento y la gravedad no es vuestro estilo, mejor probad el modo multijugador de algunos de los otros juegos de esta lista o, mejor aún, repoblad los servidores del viejo Battlefield 1942, que podéis encontrar de forma gratuita en la plataforma Origin de EA.

Silent Hunter 3/Silent Hunter 4: Wolves of the Pacific (PC)

6

Nuevamente nos encontramos ante un simulador, aunque esta vez dedicado enteramente a los submarinos. Esta franquicia de Ubisoft es, sin duda, la mejor simulación de guerra submarina que hay, y las dos entregas mencionadas son las más destacadas. Ambas nos ponen al mando de un submarino y su tripulación y, dependiendo de la dificultad en la que juguemos, los elementos de simulación son mayores, hasta el punto que no podremos cambiar de cámara y ver hacia el exterior del submarino más que por el periscopio, con el cual deberemos identificar si un navío es amigo o enemigo y a qué clase pertenece para saber sus puntos débiles (en Silent Hunter 3 es posible incluso poner las voces de los tripulantes en alemán, por si queréis sumergiros más en el juego). La diferencias principales entre ambos títulos están en los gráficos, que son mejores en el más reciente, y en las campañas. Mientras que en SH3 controlamos a uno de los temibles U-boat a lo largo y ancho del Atlántico, en Wolves of the Pacific tomamos el mando de un submarino americano. A su vez, la campaña de SH3 es una especie de open world, en el que podemos ir libremente navegando por el océano y emprendiendo misiones de patrullaje, mientras que en SH4 la libertad es más limitada, pero las misiones presentan más variedad.

La oferta de simuladores de la IIGM es igual de numerosa que la de shooters, pero creo que los Silent Hunter son capaces de combinar el detallismo con la accesibilidad, y el mundo en el que dejan al jugador hacer de las suyas provee una libertad y rejugabilidad que no está presente en simulaciones de otro tipo como, por ejemplo, los de la serie de aviación IL-Sturmovik. Dicho esto, si la simulación hardcore no es lo vuestro, la mejor alternativa (que por poco y también recibe un puesto en esta lista) es la serie Battlestations, cuya segunda entrega está disponible para Xbox 360 además de PC y que también tiene elementos de simulación, pero se concentra más en la acción y en misiones individuales, es más accesible y permite comandar no sólo submarinos, sino también aviones y barcos.

The Saboteur (PS3, XBOX360, PC)

7

Pobre The Saboteur. Esta joya de la desarrolladora Pandemic (Star Wars: Battlefront, Mercenaries) tuvo que ser traída al mundo a la fuerza debido al cierre inminente del estudio. Aunque el juego fue lanzado en un estado finalizado (a diferencia de otros) no llegó a recibir traducciones ni doblaje en ningún idioma que no fuera el inglés, ni tampoco recibió la atención debida por parte de los medios y, por ende, fue casi totalmente ignorado por el público. Una lástima porque, además de ser un buen juego, nos presenta un aspecto de la II Guerra Mundial nunca visto hasta entonces en el medio: la vida cotidiana durante la ocupación alemana. Son pocos los videojuegos donde se ve a los civiles, y ya ni qué decir donde se les trate como un factor de peso en la trama. The Saboteur nos permite controlar a un mecánico irlandés transformado en maqui durante la ocupación alemana de París, con toda la libertad de los juegos estilo open world. El principal atractivo del juego es que, allí donde la ocupación es más fuerte, los gráficos pasan a ser en blanco y negro a excepción de las banderas nazis, que resaltan en un rojo intenso sobre el fondo bícromo. Este estilo gráfico cumple el cometido de dar mayor sensación de opresión. Nuestro objetivo como miembro no oficial de la resistencia es realizar misiones de sabotaje e ir liberando los barrios parisinos, devolviéndoles a la vez el color y la vitalidad. Aunque The Saboteur tiene un gran parecido en cuanto a mecánicas con los Mercenaries, el contexto y el tono le dan una personalidad propia.

En cuanto al tono, hay que decir que el juego no se toma a sí mismo muy en serio, prefiriendo la exageración y los estereotipos al realismo, lo cual lo situaría al mismo nivel que algo como Inglorious Basterds. Esto no quiere decir que no se le pueda sacar cierto valor histórico; en el juego los nazis abarrotan los negocios de entretenimiento parisinos, relegando a los locales a un segundo plano; la policía militar detiene a los transeúntes al azar y acosa sin piedad; y hasta es posible encontrar y detener ejecuciones sumarias de miembros de la resistencia en los callejones. Además, la representación de la resistencia parisina es bastante precisa, destacando su heterogeneidad, al haber estado compuesta por personas de diversas nacionalidades, y su carácter fragmentado, ya que la formaban diferentes grupos que no siempre trabajaban juntos y que, a veces, hasta se encontraban enfrentados.

Wolfenstein: The New Order (PS3, PS4, XBOX360, XBOXONE, PC)

8

Y llegamos al final con el representante más nuevo de esta lista. Si ya lo habéis jugado, sabéis que The New Order, a excepción de la primera misión, en realidad no va sobre la II Guerra Mundial. Pero la razón por la que me parece digno de este espacio es la manera en la que trata un tema que, de hecho, no aparece en ninguno de los juegos mencionados anteriormente: la ideología nazi. En general, los nazis son representados simplemente como los malos a los que tenemos que disparar, y en otras ocasiones como unos soldados que, al igual que nosotros, sólo están luchando por su país. Nunca se suele dar atención a los principios que explican el por qué estamos nosotros allí, masacrándolos de a miles. The New Order, ya desde el título, nos deja entrever lo que tiene planeado para el jugador. El ¨Nuevo Orden¨ (Neuordnung, en alemán) era una de las principales metas del nazismo, el derecho de Alemania de gobernar el mundo y establecer la superioridad de la raza aria, esclavizando y exterminando a quienes eran considerados infrahumanos.

La trama se desarrolla durante unos años sesentas en un mundo alternativo, en el que los nazis han ganado la guerra y han conquistado el planeta gracias a una tecnología cuasi mística que robaron de una secta de judíos ultra futuristas. No es la primera vez que se ha explorado tal escenario de historia alternativa (viene a la mente, salvando las distancias, la película Fatherland, o la serie The Man in the High Castle), aunque en esta ocasión la premisa puede sonar hasta graciosa, y eso es totalmente intencional. Los desarrolladores han reimaginado de forma extraordinaria el mundo bajo la bota del nazismo y lo han convertido en la perfecta utopía fascista: preponderancia de la estética militar, estéril arquitectura de concreto, uniformidad en todos los aspectos… Durante la campaña visitaremos Polonia, Londres y Berlín, cada uno de estos lugares desprovisto de sus rasgos característicos y convertidos en meras copias cargadas del mismo ambiente de opresión y paranoia. El tono aquí, al igual que en The Saboteur, evoca a pelis con alto contenido de exageración y humor negro (nuevamente, Inglorious Basterds). La desarrolladora MachineGames ha tomado la ideología nazi, la ha descompuesto pieza por pieza y la ha vuelto a armar dándole la forma de lo que realmente es: una caricatura, un pensamiento cargado de tanta ridiculez que es fácil confundirlo con una parodia de sí mismo. Esto, claro está, acompañado de la violencia intensa y el gusto por lo exagerado y lo pomposo que siguen tanto a los títulos anteriores de la serie Wolfenstein como al nazismo en la vida real. No voy a ahondar más en el tema, pero os recomiendo que le echéis un ojo a este interesantísimo artículo de PCGamer en el que la gente de MachineGames explica en detalle cómo logró plasmar con tanto éxito una de las más terribles ideologías de la historia, mostrándola tal como es: