Two Suns

Bat for Lashes – 2009

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A pesar de que su primer disco sonaba como un cuento surrealista, el talento de Natasha Khan (la muchacha inglesa con genes de pakistaní que se oculta tras el nombre de Bat for Lashes) es muy real, y aquel Fur & Gold de 2007 no era ningún espejismo. Dicho de otra manera: los que alucinamos con aquel gran disco y esperábamos con ansia este segundo no tenemos razones para sentirnos defraudados. Y los que no conozcan Bat for Lashes tienen en Two Suns tantas razones para unirse al club de fans como en el álbum de debut. En esta segunda entrega se mantiene ese estilo que te sumerge en un cuento de los hermanos Grimm (como dijo Thom Yorke, admirador confeso de Bat for Lashes). Aunque ahora suena menos crudo, un poco más producido, más electro-pop incluso, acercándose a Goldfrapp en algún momento. Quizás este detalle hace que Two Suns pierda frescura haciendo que quede un punto por debajo de Fur & Gold.

bat-for-lashes.jpgEn cualquier caso, tras la esperpéntica portada se esconde un estupendo disco, como se demuestra desde el espectacular arranque con Glass y su percusión hipnótica y su ambiente de epopeya mística. No es el único tema destacable. Moon and Moon es una concisa y conmovedora balada. Son estos momentos dulces los más destacables del disco, que sin duda falla más que el anterior en los momentos siniestros (éstos eran los mejores de Fur & Gold), y cuando mejor funciona es cuando el piano y la voz cobran todo el protagonismo por encima de arreglos folktrónicos. También es el caso de la preciosa Siren Song, prácticamente la mejor canción del disco. A la que sigue Pearl’s Dream, que se trae un rollo más pop, con un ritmo y un estribillo irresistible.

También merece su hueco entre los temas destacados Two Planets. Percusión salvaje, y melodías hermosas y oscuras alternándose en una de las canciones más experimentales del disco. Luego está Daniel, escogida para ser el tema promocionado en radios y demás. Y cuya versión del single tiene un arranque mucho más impactante y más vidilla que la del álbum. El resto de canciones son todas más que dignas. No hay ningún temazo increíble que se cuele entre tus canciones favoritas de toda la vida, pero tampoco ningún bodriete que sobre. Y es que los discos de Bat for Lashes son buenos más que nada por su reconocible estilo. Una dramática oscuridad lo envuelve todo, y de ella emerge una luz en forma de voz dulce y frágil creando contrastes hermosísimos. Y, curiosamente, a pesar de tanto dramatismo, la chica es más alegre que unas castañuelas. Y los que la hemos visto actuar en directo hemos comprobado que se lo pasa teta y no para de regalar sonrisas entre canción y canción.

Poco más se puede añadir. Si después de todo lo dicho no te han entrado ganas de escuchar lo nuevo de Bat for Lashes es que no tienes ningún interés ni en descubrir música maravillosa de la que no suela sonar en la tele, ni en estar a la última. Y si no me haces caso a mí, al menos házselo a Thom Yorke. Porque Natasha mola. Natasha mola mucho.