Trials of the Blood Dragon
VAMOS A DAR UN VOLTIO

masklogoPocos recordaréis una franquicia de los 80 llamada M.A.S.K (Mobile Armored Strike Kommand) que trajo al mundo una línea de juguetes, una serie animada de televisión y algún que otro videojuego. En ella se ejercía una lucha constante contra el enemigo, V.E.N.O.M (Vicious Evil Network of Mayhem) a bordo de una suerte de vehículos multidisciplinares tales como coches voladores, anfibios o un camión con lanzamisiles. Aluciné muchos pepinillos jugando al M.A.S.K II en Spectrum y -como casi todos los juegos de la época- era tan malo como entrañable.

No se por qué me vino este juego a la memoria al probar la nueva paja mental de RedLynx dentro de su serie Trials. En realidad sí lo se, aire ochentero y scroll horizontal con vehículos. Pero curiosamente en toda esta orgía de productos ochenteros que ha acabado en el parto prematuro de este Trials of the Blood Dragon, M.A.S.K no ha tenido nada que ver. Seguramente tenía el teléfono apagado cuando en el grupo de whats de “Franquicias olvidadas de los 80” hicieron una quedada en casa de Ubisoft. Y es que todo vuelve, todo se reutiliza en algún momento. ¿O no os habíais dado cuenta de que Cersei Lannister es Angela Channing? Efectiviwonder.

Fue en el reciente E3 de Los Ángeles donde en medio de la infumablemente larga conferencia de Ubisoft anunciaron este spin off de Trials Fusion en un crossover con un spin off de Far Cry -Far Cry Blood Dragon-. Yo en ese momento estaba durmiendo como un tronco, pero al levantarme al día siguiente ya tenía varios mensajes de gente de orden, que saben que Trials es mi saga fetiche, avisándome de tal acontecimiento.  Como además el juego estaba disponible en la store de Playstation 4 en el mismo momento de su anuncio, me puse manos a la obra en minifalda y sin bragas, dispuesto a que me metieran mano.

Trials of the Blood Dragon

Ella era una científica reputada. Era lista, calculadora, precisa y eficaz. Ella era Trials.

Él era un rudo soldado. Era bruto, fuerte, violento y mortal. Él era Far Cry Blood Dragon.

Rex Colt es el nexo de unión entre ambos juegos, y por si quedaba algún resquicio de duda de que este ha sido el E3 de los padres e hijos, sus dos retoños -Roxanne y Slayter- son los protagonistas, esta vez en el año 2019. La relación con sus padres y la búsqueda desesperada -cuando no están en su habitación haciendo cosas de hermanos- de estos, conforma el argumento del juego. La historia nos servirá de excusa para llevarnos a diferentes localizaciones, desde Vietnam en su 4ª guerra hasta el mismísimo infierno, todo por salvar a nuestro país de los aliens comunistas. Los dragones de sangre tendrán importancia capital en la historia, aunque ya os adelanto que no podremos controlar a ninguno, no quiero que paséis todo el juego deseando ese momento como me pasó a mí.

De la parte estética os podéis hacer una idea viendo los referentes, hereda muchísimo del Far Cry Blodd Dragon con sus colores descuadrados, fallos en la imagen a lo VHS, desenfoques en los bordes o fragmentos de programas grabados anteriormente durante las cinemáticas también heredados de las cintas de vídeo.  Todos estos referentes de la época -Indiana Jones, Terminator, Depredador, Salvados por la campana, Godzilla… incluso alguno más nuevo como Hotline Miami– serán utilizados para añadir más sentido del humor a una saga que jamás lo dejó de lado, pero que estaba un poco limitada por su falta de argumento. Un ejemplo es en uno de los momentos de revelación argumental ultraloca -o salto de tiburón- la interrumpen por unos segundos por la literal imagen de un tiburón saltando del agua, este tipo de referencias y bromas son las que extienden cheques que la parte jugable no puede pagar.

Que nadie llegue al juego pensando que es un Trials al uso, por que será como meterse en la boca un puñado de Skittles pensando que son Lacasitos. Las novedades jugables son notables, han utilizado el editor del juego para hacer lo que antes hicieron muchos usuarios de los anteriores Trials, cambiar las mecánicas  y con ello el género por completo. La acción se reparte a partes iguales entre fases de conducción -no siempre sobre una motocicleta- y fases a pie más plataformeras, ambas pueden ser con pistola o sin ella. El uso de esta pistola me parece más que correcto, ya que sólo requiere usar el stick derecho ,que estaba huérfano de uso, para apuntar a la vez que dispara en cualquier dirección. No es difícil, no es pesado y no detiene la acción en ningún momento, lo que es muy importante cuando tratamos de rebajar unos segundos el tiempo de alguna pista.

Otro de los añadidos jugables es el gancho, que tantos disgustos nos ha dado en anteriores ocasiones, su uso está más o menos bien implementado, pero a la hora de ponerse serios y jugar bien es un poco errático. No me he puesto a mejorar tiempos en ninguna pista que lo incluya, pero preveo oleadas de ira descontrolada. El control de los vehículos es perfecto, marca de la casa, mientras que en los tramos a pie tendremos que acostumbrarnos a un peso y un salto un poco extraños en los que saltar lo justo para llegar a la cima de un obstáculo sin perder ritmo va a ser realmente complicado.

Me cuesta buscar algo malo en un juego en el que puedes rellenar un álbum de cromos de la pandilla basura -o algo parecido- pero creo que hay mucha diferencia entre una primera partida siguiendo la historia -que nos llevará unas 3 o 4 horas – y segundas rejugadas a fases concretas para mejorar puntuaciones. Lo que os hará volver a intentarlo una y otra vez son las calificaciones bajo el sistema americano, de la F al A+, que nos darán puntos de experiencia para una subida de niveles estética que no afecta en nada al desarrollo del juego, pero encuentro que es muy irregular la experiencia entre unas misiones y otras, por lo variado de las situaciones en cada una de ellas. Si de verdad quieres pasarlo pirata acabarás entrando siempre a las fases más amigables, que son las de conducción. Y es que si hay algo tan seguro como con quién van siempre Gazpacho y Mochilo, es que la conducción de la moto es perfecta, si falla algo eres tú. Además dichas fases de conducción son más parecidas en cuanto a dificultad a las primeras pantallas de un Trials convencional – más de tirar para delante – que a las últimas.

Trials of the Blood Dragon es en esencia un juego pequeño, divertido, irreverente y barato como los hay a montones con la llegada de los indies, pero que se vuelve un gran hijo de puta si pretendes domarlo y dejar huella en las tablas de puntuación, o simplemente sacar una calificación aceptable en todas y cada una de las pistas. La mezcla es efectiva, pero no está exenta de grumos. Si consigues esquivarlos durante los primeros tragos te parecerá que no están ahí, pero para beberse el vaso entero al final te tienes que enfrentar a ellos.

Sin más me despido como me gustaba hacerlo en los 80. Señoras, señores…en el culo tengo flores.