THE WEEKND: MY DEAR MELANCHOLY, RADIOGRAFÍA DE UN CORAZÓN ROTO
SELENA, BELLA Y PASTILLAS ROJAS

Abel Tesfaye, más conocido como The Weeknd, llevaba un tiempo sin sacar material nuevo. Desde aquel “Starboy” (2016) que le lanzó a la línea estándar de un pop que poco tenía que ver con sus trilogías (2012), Kiss Land (2013) o el mejor, hasta ahora para mí Beauty Behind The Madness (2015), teníamos mono por saber más sobre el cantante famoso por su tono similar a un Michael Jackson que ya se echa demasiado de menos.

El caso es que estos últimos años Abel ha estado entre una relación y otra. Primero con Bella Hadid entre los años 2015 a 2016 y luego con Selena Gomez, una fugaz pero intensa relación de diez meses (desde enero a octubre de 2017), justo cuando la afamada actriz y cantante (y ex de Justin Bieber) vio agravada su salud por un lupus que llevó a una de sus mejores amigas a transplatarla un riñón para sobrevivir. El caso es que Abel no ha dejado de referenciar ambas relaciones para este nuevo “My Dear Melancholy,” que termina en coma como el principio de una carta o de algo sin terminar. Porque ¿quién sabe si de aquí a otro año no nos hablará de más chicas?

Parece que el mundo de la música también se vierte de la misma hipocresía que otros ámbitos como el cine, los videojuegos o la televisión. Mientras que Taylor Swift es llamada “víbora” y cosas peores por hablar de sus anteriores relaciones, parece que el EP de Tesfaye no ha sido tan repudiado. Ya sabemos el mundo tan machista que tenemos en la actualidad, lo que ha provocado que se estén tildando de diversos adjetivos tanto a Bella y a Selena, que no dejan de ser protagonistas del interés de estas seis canciones. Podría ponerme a analizar cada una de las piezas, y de hecho, he realizado una escucha con las letras en pantalla (te recomiendo que si quieres enterarte de lo que habla Abel, así lo hagas) pero es mejor centrarnos en lo que se extrae del álbum porque de lo demás ya se ha hablado.

Fuentes cercanas han aclarado que Abel nunca dijo de trasplantar un riñón a Selena por mucho que en “Call Out My Name” hable de quitarse de “una parte de su vida para salvar otra”, parece que tampoco la relación fue tan intensa, como sí se deduce por la que tuvo con Bella. Sin duda en “Wasted Times” habla peor y con más rencor de lo “mala y la mitad” de lo que fue Bella en comparación con Selena, pero sin embargo, parece que llevan un tiempo reconciliándose entre ellos desde que lo dejó con Selena. Quién sabe si mientras escribo estas letras, la misma persona que critica está a su lado, en su cama y con él. Selena no lo ha hecho mejor: también ha vuelto con Bieber y está claro que utlizó a Abel como paliativo para un Bieber que viene y va.

Sin embargo, hay algo muy feo cuando habla de la actriz de los “Magos de Waverly Place”, serie donde se hizo famosa Gomez, y es sobre los pensamientos suicidas de la chica. Está claro que la joven actriz pasaba por una mala época incentivada por una salud tempranamente aquejada, recordemos que solo tiene 25 años, y por otra parte su salud mental ha sido comentada en más de una ocasión. Sacar a colación un tema tan íntimo para ganarte unas escuchas es algo que me queda un poco fuera de mi cabeza, dado que se supone, que tenías un amor incondicional con esa persona. También parece proclamar a los mil vientos que la ayudó a “besar sus cicatrices”, a “estar ahí cuando sufría” pero sin embargo, sacas sus pensamientos suicidas, porque eres muy ¿bueno y compasivo con ella, verdad, Abel?

El tiempo da la razón y es en “I Was Never There” donde él mismo habla de sus ganas de irse de este mundo, una de las temáticas que más ha utilizado hasta ahora, y que por tanto no hacen tan débiles los pensamientos de la chica. Es como si por un lado, hablara de lo “bueno que ha sido aguantando esos pensamientos” y por otro lado, él los tuviera y no pasase nada. Porque claro, es él. Él sí puede tenerlos pero ella no. Algo injusto. Sabe de lo mal que se comporta con sus relaciones aunque siempre con un pero de “las relaciones son malas para mí” cuando es el primero en “Hurt You” que habla de no tener nada más que algo sexual por alguien con el que antes tenía una relación romántica. Algo como una especie de chantaje para una ex, aquí se piensa más en Bella que en Selena, que quiere estar con él como sea, aunque solo implique una noche y no una vida juntos.

Por último, parece que esto ha pasado factura al cantante y a pesar de que no era mi intención analizar todo el EP, he acabado haciéndolo puesto que “Privilege”, última canción del álbum también habla de cómo vuelve a los antiguos patrones de drogas y alcohol. Sin embargo, parece hablar de una pastilla roja que le hace quitarse la tristeza de encima pero al mismo tiempo, y si hace una referencia a Matrix (1999), puede referirse a enfrentarse, de una vez, a la realidad.

Ojalá que por el bien de Tesfaye (y de las mujeres con la que esté en un futuro), consiga madurar sin echar las culpas a los demás y sobre todo, sin exponer públicamente temas con los que él ni siquiera ha tenido la valentía de afrontar. A pesar de que me encanta su voz, su estilo y todo lo que musicalmente haga, Abel Tesfaye ha supuesto siempre una figura que no sé cómo tomármela y toca ciertos temas que lejos de contar con mi empatía ha hecho que cuente con una duda y con un deseo de que solucione su propia vida para que podamos seguir escuchándole durante muchos años. Y sin utilizar la manida carta de amores rotos, drogas y alcohol de por medio.