The River

Bruce Springsteen & The E Street Band – 1980

theriver.jpgThe River fue el quinto álbum de Bruce Springsteen con su banda y es, sin ninguna duda, uno de los mejores y más carismáticos, produciéndose en este doble disco de vinilo un equilibrio entre la calidad ofrecida en Born to Run (1975) o Nebraska (1982), y un carisma o energía transmitidos en Born in the USA (1984) o Tunnel of Love (1987). Siendo un disco de calidad y vigorosidad contrastada nos encontramos con un trabajo extenso aunque heterogéneo, pudiendo observar la gran diversidad de estilos ofrecidos en este álbum. The River fue crucial en la carrera de Bruce, ya que después de la popularidad obtenida en Born To Run no se encontraba en una situación cómoda ni mucho menos. Las expectativas de “salvador del rock & roll”, ese rock que se estaba diluyendo ha medida que comenzaron los años 80 eran casi asfixiantes. Por tanto, la grabación del disco, aunque The Boss tuviera unas cuantas canciones ya compuestas y prácticamente acabadas, no era tarea sencilla.

El primer disco del doble contiene once canciones, siendo la primera de ellas The Ties That Bind, con un enfoque soul y rock y una musicalidad y sello que le imprime Springsteen y que la convierte en la canción perfecta como presentación (en ella se puede apreciar un solo de saxo genuino “marca de la casa” de Clemons). Luego suena Sherry Darling, un tema fresco el cual emula una actuación con público como si se tratara de un velada musical en un bar. Jackson Cage es muy viva, contundente, muy extrapolable al directo; y lo que sería la Cara A cierra con dos insignias de la E Street Band: Two Hearts, que transmite con gran intensidad y precisión el rock ‘n roll y el fondo esencial de The River, e Independence Day, cuyo sonido da un respiro necesario al álbum, siendo esta una de las mejores canciones de Bruce Springsteen. En ella se presenta un sentimiento humano, innato y natural que penetra en el individuo que se expone a su efecto.

La Cara B del primer disco comienza con Hungry Heart, muy conocida de entre los fans por ser interpretada en multitud de directos. Posee un sonido muy Phil Spector, con mucha presencia del órgano y coros que, junto a la cercanía de Bruce y el sonido de la batería da al tema un embalaje muy atribuido al sonido “E Street Band”. Decir que, el registro vocal del jefe, en esta canción, es en demasía diferente a lo que se escucha a lo largo del disco. Out In The Street es uno de los puntos fuertes de los set list de los conciertos y uno de los momentos más animados y voluminosos de estos, donde toda la banda y Bruce interactuan con el público haciéndoles partícipes de lo que ocurre. Posteriormente suena Crush On You, una amalgama entre pop y rock revitalizante. You Can Look (But You Better Not Touch) es rock en estado puro y I Wanna Marry You es una pieza de rock tranquila, de extremada calidad y reconciliante, en la que se atisba amor, cariño y compromiso a partes iguales. The River cierra el primer disco y, por tanto, la Cara B. The River es… The River es… ¿Cómo se podría definir sin errar ni un ápice en su descripción? Por una parte, es un sentimiento que exterioriza Bruce Springsteen con una delicadeza inusual. Por la otra parte se encuentra el oído al que llega la melodía; funciona como un crisol de sensaciones tales como de nostalgia y hasta pena. The River plantea innumerables cuestiones que el ser humano debe conocer y, finalmente, reconocer.

La segunda parte del álbum comprende las Caras C y D o, igualmente, 3 y 4. Y empieza con una de las mejores canciones de Bruce Springsteen y en consecuencia, una de las más destacadas del disco. Serena, elegante y cruda, Point Blank, a piano y a voz, hace sucumbir a cualesquiera que sean los escombros existentes. Luego se escucha Cadillac Ranch, que rompe con lo establecido en Point Blank. Se trata de rock & roll con un horizonte country el cual no llega a alcanzarse (por cierto, el bajo adquiere gran notoriedad y el solo de saxo se impone hacia la parte final de canción). Suena I’m Rocker; enérgica, rockera y con suaves atisbos punk, un punk que se hacía de notar a comienzos de los 80, sobre todo, en las Islas Británicas. Después, Fade Away. Fade Away tendrá cierto protagonismo en los directos “del jefe”. Posee una gran calidad, estando muy bien delimitada y estructurada, lo cual no significa que sea compleja; todo lo contrario, es sencilla pero de ejecución perfecta: con un gran ingenio lírico. Con Fade Away se podría decir que Bruce Springsteen se doctora en baladas bien construidas e idoneas transmisoras de lo que él quiere contar. Stolen Car cierra un ciclo en el álbum. Dice Dave Marsh en su libro dedicado a Bruce Springsteen llamado Glory Days y editado por primera vez en 1988 que “en Stolen Car la soledad del cantante lo ha convertido en un compulsivo ladrón de coches (una especie de loco conductor solitario)”, y eso es exactamente lo que se escucha. La soledad de la voz de Bruce, rota, cosida y descosida, languidece en Stolen Car. La última parte del elepé tiene como protagonistas a cuatro temas únicos y memorables. El primero de ellos es Ramrod, una de las mejores piezas que se pueden vivir en un directo de la E Street Band. Es rock & roll, folk, y hasta country, predominando siempre ese rock al que Bruce acostumbra al oyente, con intervenciones providenciales de Clarence Clemons al saxo y Danny Federici al órgano. The Price You Pay es reconfortante en cuanto a musicalidad, sin embargo esconde una clara preeminencia melodramática y crítica. Las dos últimas canciones son: Drive All Night y Wreck On The Highway. La primera es una de las piezas cumbre del disco. Contiene un ritmo de bajo muy sencillo pero delicioso, si a esto le vamos sumando la voz de Bruce, el piano y los demás instrumentos, la pieza se convierte en pura épica. Estos tintes épicos no cesan, y sobra con el bajo y la voz de Bruce ganando y perdiendo fuerza continuamente para sostener el tema en lo más alto. Por supuesto, no puede faltar un solo de saxo preciosista del gran Clarence. Wreck On The Highway cierra un disco especial e histórico para la historia de la música. Esta última canción posee un vínculo con Stolen Car, así, siguiendo con las palabras de Dave Marsh, él dice que “los protagonistas de Stolen Car y Wreck On The Highway se hallan más allá del punto de seguir buscando. No se trata exactamente de que sus historias sean tan sombrías, aunque eso es lo que son (…) Al protagonista de Wreck lo mantiene insomne por las noches el recuerdo de haber hallado a una víctima abandonada por quien la ha atropellado en medio de una lluviosa y solitaria carretera.” Finalmente termina diciendo, refiriéndose a Stolen Car y Wreck…, que “lo que realmente convierte a esas canciones en fantasmagóricas, sin embargo, es su inquietante música”. Seguramente el genial biógrafo Dave Marsh tenga razón, la música, en ambas es inquietante, aunque en mi opinión, más en la segunda (que pone punto final al disco) que en Stolen Car.

Terminar, simplemente, con una genial y acertada conclusión de Dave Marsh, como no podía ser de otra forma. “La música de rock & roll barrió las fronteras de la cultura contemporánea, y los principales álbumes de la época fueron los exponentes del momento. The River no lo hace: es el exponente del rock & roll. Conjura, como producto del increíble esfuerzo y la fe de un hombre de treinta años, el mundo americano provinciano de un chico, una chica y un coche horadando la noche, huyendo del propio tiempo”.