Tears of the Dragons

Cierto día Patrick decidió tirar la piedra y esconder la mano; echar a rodar la bola de nieve de esta sección. Para ello desempolvó Incident at Neshabur. Muy suyo, el tío se va a su mediateca y se saca un clásico de la manga como para discutirle, ¿críticas? Imposible su respuesta te puede destrozar.

Yo en cambio voy a intentar provocaros con algo diferente. Una de las metamorfosis más curiosas de la naturaleza (Kafka y Gregorio Samsa aparte) es la que se produce cuando los tipos duros se nos ponen romanticones. Así que yo os propongo a todo un “heavilón” como Bruce Dickinson poniéndose tierno. Eso sí, lo tuvo que hacer en su etapa en solitario (Balls to Picasso 1994) porque el resto de Iron Maiden se tiraron de las melenas cuando escucharon la maqueta, que os voy a contar ¡si hasta “Eddie” se quedó en los huesos! (chiste más malo x Dios!).

Tears of the Dragons es una de las pocas canciones que salvó Dickinson de una primera selección par su primer disco en solitario. Finalmente acabó por rehacerlo de principio a fin pero con esta exquisita excepción. Os guste o no la canción os encomiendo que disfrutéis de las transiciones de guitarra en los cambio de ritmo.

Se ha tomado el relevo ¿quién recogerá el testigo?