Stranger Things 2: las segundas partes sí pueden ser buenas
Aún más Stranger

CONTIENE UNOS SPOILERS QUE FLIPAS, ¡QUEDAS AVISADX!

La publicidad del Cercanías de Madrid (de camino a un Madrid Gaming Experience 2017 algo chusquera) nos anunciaba la segunda temporada de la serie hit de Netflix, Stranger Things 2, a ritmo del siguiente eslogan: “Aún más Stranger”.

Y sí, esta temporada ha sido aún más rara. La cantidad de palabras de Eleven en la primera temporada parece que no gustó a todos los públicos, de entre ellos se encuentra la moi, que pensaba que la niña era una ristra de mohínes a cada cual más frustrante. Sin embargo, la cantidad de nuevos contratos que debe de tener esta Millie Bobby Brown, de solo 13 años, debe ser tan apabullante que su incorporación en esta nueva temporada ha sido más escasa.

No me disgusta porque he visto una evolución lingüística algo mayor, aunque eso se pese en contraposición con ese look que da más miedo que ver al mítico Sam Sagaz haciendo de pagafantas de la Winona. Stranger Things 2 (Netflix, 2017) ha sabido de los errores y aciertos de la pasada temporada. Nací en 1992, por lo que el factor nostalgia me hizo tener sus “áquel” con la primera. Parece que han sabido rebajar las referencias a base de acción y avances lineales y (aún más paranormales) bastante acertados.

Destacar la intrepretación de Will por parte de un Noah Schnapp que me ha sorprendido para bien. Seamos sinceros, su papel en la anterior temporada no dio para mucho, pero en esta ha sabido lucirse en los momentos más tensos y creepies. Todo un acierto el haberle dado más papel al chaval que resulta ser el eje conductor de Stranger Things 2.

Pero no todo va a ser positivo. La llegada del grupo de punkies con la “Número 8” (espero que estés en tu voz interna repitiéndolo con la referencia de Los Simpsons) no era necesaria. Esta chica parece ser la gurú de una Eleven, ahora Jane Ives, que viene aprendida ya desde su casa. Nota aparte la gran relación entre ella y el “siempre jefe” Hopper, que se encarga de darnos en los morros un ramalazo a The Last of Us muy acertado. Es por ello, que el grupito ochentero punkie deja de estar en la misma onda que el resto del grupo. No era necesario, señores de Netflix ese capítulo 7, que desde la misma premisa y miniatura se olía el truño que vino después. Es uno de los grandes desaciertos de la serie.

Eso y los hermanos Max y Billy. Ninguno de los dos nos ha aportado nada. Salvo el calentón adolescente de una rivalidad entre Lucas y Dustin (ojalá un romance entre Dustin y Nancy que le dé celitos a la Madmax) y un Billy que tenía los ojos de Jared Leto pero cuyas tramas solo eran necesarias para sentir placer al verlo machacado por Steve y después por su hermana en el capítulo final de la serie. PD: Señores de Netflix ¿era necesario el romance MILF entre la madre de Nancy y el Billy este? OMG.

El dúo sin chicha de Nancy y Jonathan ha necesitado de refuerzos de todo tipo para mantenerse, y ni siquiera así. Parece que viene un señor informador cuyo nombre desconozco para hacer oír la historia de una olvidada Barb, pero a nadie ya le importa. Barb sí, Nancy-Jonathan pues MEH. La conclusión: hay personajes que sobran. 

Winona y Hopper han sabido juntarse también en las adversidades a pesar de encontrarse con el pagafantas del Bob de por medio. Gran interpretación de Sam Sagaz que nos ha devuelvo más de una sonrisa. Pero hacía falta un poquito más de chicha a la Winona, que parece estancarse en el papel de madre sufridora y a la que podían haberle dado más rol que el de cuidar de su chaval y de nuevo empapelar media casa.

Esta temporada de Stranger Things nos ha traído una mayor valentía a la hora de afrontar sus partes más paranormales, ha bajado el porcentaje de carusas de Eleven y ha sabido meter nuevas evoluciones en personajes como Hopper o Steve que se agradecen. Nuestro favorito, tal como dice en el baile Nancy, va a ser siempre Dustin, porque ninguno de los demás está a la altura del niño (solo quizás algunas partes de Will que me han gustado bastante).

Mike se desmigaja también quizás porque es un niño de Hollywood, como diría Padre de Familia, y está ahora en todas partes (recordemos que estuvo en IT), por lo que es normal su escasa participación. Se avecina una tercera temporada dado que la previsibilidad del final de la segunda era inherente a las ganas de sacar pasta de Netflix. No podemos matar al monstruo, no si además es el monstruo de los huevos de oro. Stranger Things 2 ha sido una bonita manera de dar una continuidad a un producto que como decía Max en una de las escenas “no es original” pero que es puntero en publicidad, márketing, y nostalgia como ningún otro. 8/10.