Breve retrospectiva sobre Horizon Zero Dawn
Un exquisito analisis del maestro McGuinis

Horizon Zero Down. El enésimo juego de acción y mundo abierto que recibimos este año. Es la moda, supongo. Cada vez los jugadores demandan juegos más grandes. ¿Mejores, decís? No, más grandes. Mapas más grandes, más misiones, más armas, hechizos, personajes… en definitiva, un mundo en el que perderse y no salir hasta las 100 horas por lo menos. Horizon podría ser uno más de estos juegos. Podría ser como los últimos Assassins Creed, o como Watchdogs, o como Wildlands, o como The Division (empiezo a ver un patrón), pero lo que antes era un mar de dudas sobre su calidad ha resultado ser un soplo de aire fresco en un género que, salvo contadas excepciones, no sabe qué rumbo debe tomar.

Guerrilla, sus responsables, venían de crear una famosa saga de shooters para las anteriores consolas de Sony. Killzone fue, durante años, un abanderado en las plataformas de la compañía nipona, pero la competencia era feroz y no supieron estar a la altura. No sé cómo ni por qué llegaron a realizar este proyecto. Quizá al Sr. Layden se le estuvieran acabando las camisetas de tribales y necesitara renovar su armario, pero la cuestión es que el resultado final poco tiene que envidiar a los más grandes. The Witcher, GTA, Zelda… os miro a vosotros.

El típico mapa del terror… ¿O quizá no?


Horizon nos pone en el papel de Aloy, una marginada social de su tribu. El pasado de Aloy está lleno de incógnitas. No sabe quién es ni de dónde viene, y nadie parece tener la respuesta, pero ella está encabezonada en saberlo. Busca respuestas. Pronto el argumento se complica hasta límites que Aloy no podía imaginar. Hasta aquí normal. Un argumento contado mil y una veces. Durante el viaje se va cruzando con personajes que le ayudarán en su misión, y aquí empieza lo bueno. Los personajes de Horizon son de los más creíbles que he visto en un mundo abierto. Todos tienen un trasfondo, un pasado, una motivación que les lleva a pedirle algo a Aloy. Las interpretaciones y la increíble calidad gráfica que desprende el juego por los cuatro costados ayudan, para qué engañarnos. Y quizá lo mejor de este punto, sea que las misiones que te dan son verdaderamente interesantes. Nada de vete allí, recoge 30 flores y tráemelas que estoy malito. Son misiones con chicha. La mejor prueba de esto es que durante buena parte del juego no sabía si estaba “haciendo recados” o resolver mi futuro. Bravo por él, pocos nos pensábamos que conseguiría salvar estos dos obstáculos.

Algo de mérito tiene en eso unas mecánicas muy refinadas donde quizá lo único que chirria sea un poco la escalada. Quiero pensar que haber jugado primero a Breath of the Wild no me ha influido en esto, pero no lo sabremos nunca. Los caminos para escalar están perfectamente delimitados con troncos, piedras o demás objetos que nos sirven de ayuda. Como si de Uncharted o Tomb Raider se trataran. Algunas animaciones no están todo lo pulidas que deberían. Nada especialmente grave pero que le resta puntos si hablamos de un título que aspira a lo más alto del año (spoiler: no). No innova en nada, esto es así. Todo lo que hace se ha visto yo otros títulos, pero lo lleva hasta tal nivel que nada desentona ni te saca del juego. ¿Crafteo? Claro. ¿Torres? Por qué no. ¿Árbol de habilidades? Fuck yes. Cuando te enfrentas a él por primera vez tienes la sensación de haber jugado con anterioridad, pero todo está tan bien integrado que rápidamente te olvidas de esto y empiezas a disfrutar, porqué amigos, esto es lo importante.

¿Y cómo consigue Horizon que disfrute? Muy sencillo. A lo comentado de unos personajes estupendos, unas mecánicas refinadas y unas misiones que da gusto hacer, hay que sumarle un apartado técnico EXQUISITO. No, no es Uncharted, pero sin duda es de los mundos abiertos más bonitos que os podéis echar a los ojos. Las texturas, los modelados, el framerate suave pese a nuestro temor con el tema pro… Todo está cuidado con mimo, y mención aparte a la iluminación, que es de no creérsela en muchísimas situaciones. Los bosques, las ciudades, las ciénagas… se sienten vivos. Pocos juegos me han hecho sentir como si de verdad estuviera en ellos. Con todos estos elementos, Guerrilla han conseguido dar una ambientación excelente a su obra. Sí, es un poco Last of Us, pero eso, amigos, no es nada mal. El mundo post-apocalíptico lleno de vegetación y vida que han conseguido es maravilloso, y precisamente por eso, y por lo antes comentado, es uno de esos juegos que da “gustico” jugar. De los que no te importa echarle 50 horas. De las que te haces todas las secundarias porqué joder, los dinosaurios son increíblemente satisfactorios de cazar, y algunos dignos de cualquier Souls. El combate se puede resumir en: o te andas con cuidado, o date por muerto. Entrar a matar en cualquier terreno significa salir por patas de ahí. Trampas, (benditas) cuerdas, distintos tipos de arco con distintos tipos de flecha, el escenario. Todo te ayuda a acabar con esas malditas máquinas que más de una vez me han hecho para de jugar por pura furia. ¡Es que esto está mal! Le gritaba al televisor. No amigo no, lo estás haciendo mal, pero cuando por fin lo consigues superar ese asqueroso grupo de chascafauces que tantas veces te ha hecho morder el polvo.

Horizon se puede resumir perfectamente como ya hicieron los compañeros hace tiempo: Una mezcla de Far Cry, Breath of the Wild y Shadow of the Colossus. No está nada mal eh? Evidentemente no tiene todo lo bueno de estos tres juegacos, pero sí bebe mucho de ellos, y creo que muy acertadamente. Quizá los estudios de videojuegos deberían empezar a mirarse eso de la polivalencia con mejor ojo pero de momento Sony puede estar tranquila. Tiene entre manos una franquicia con un potencial bestial para atraparnos con cada entrega. Veremos si saben gestionarla.

@Fidel_Enrich