Race Driver GRID

Partes en la décimosegunda posición a lomos de un poderoso Ford Mustang del 99, por radio te indican que debes quedar al menos el tercero para clasificarte. Frente a ti tienes otros 11 vehículos americanos tirando llamas por los tubos de escape laterales. Esperas un segundo, dos y aprietas el acelerador, no ha sido una buena salida ya que esperabas un tercer pitido.

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Enseguida asaltas por la derecha a tu compañero de equipo que está estancado en la decimoprimera posición y tratas de abrirte paso hasta que el décimo corredor se pone en tu camino y te chocas contra él al tratar de esquivar la esquina de la curva. Sólo ha sido un pequeño roce que os ha dejado a ambos sin pintura en el lateral y alguna ventana rota. Adelantas al noveno que se acaba de estrellar contra un muro de hormigón empujado por el décimo corredor al que previamente has golpeado en el lateral. Todo vuelve a la calma y tú sigues pegado al muro izquierdo rozando la pared y emocionando al público. Un coche de eBay motor se acerca a toda velocidad por la derecha con la intención de abrirse para tomar la curva, enseguida aceleras y pasas rozando su frontal y rápido frenas para tomar la curva por el interior y adelantar al séptimo corredor que parece que ha frenado demasiado en la curva. Una vez adelantado el séptimo, impactamos contra el culo del sexto, otro Mustang rojo compañero de equipo del coche con el que tuvimos el primer impacto de la carrera.

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Todo parece más despejado y a continuación tomamos una curva de 90º que nos lleva a una avenida bastante ancha, por lo que tirando un poco del freno de mano podremos pasarla sin apenas reducir la velocidad. A un par de segundos tenemos al segundo coche de eBay motor que comienza a reducir para tomar una de las curvas más complicadas del circuito, continuamos acelerando y le adelantamos sin problemas por la izquierda antes de tomar la curva, delante tenemos otro Mustang amarillo que ha tenido la buena idea de frenar en la curva, comenzamos a frenar pero chocamos contra él, aceleramos y tomamos la curva por el interior, chocamos contra un Chevrolet verde y nos colocamos en tercera posición. La locura ha dado sus frutos, el coche está irreconocible pero nosotros somos los terceros y tenemos al segundo bastante cerca, un Dodge Challenger rojo que aun apenas ha sufrido un rasguño.

La anterior curva apenas nos ha hecho perder velocidad y tras el impacto con el Chevrolet el coche ha salido como una bala hacia el Dodge Challenger rojo contra el que hemos chocado y nos ha llevado a hacer un trompo. Perdemos dos posiciones pero en la recta volvemos a la ansiada tercera posición. Ese Dodge Challenger al que pudimos tocar hace unos segundos ahora es un espejismo que se encuentra a 6 segundos y al que nos costará alcanzar en las escasas dos vueltas que quedan de carrera.

Apuramos al máximo, nos cerramos en todas las curvas, no miramos hacia atrás, estamos haciendo una carrera perfecta y es imposible que el cuarto esté cerca. Nos aproximamos a la meta y al Dodge rojo. nos colocamos tras él y empezamos a calcular en que curva y cómo deberiamos adelantarle. Una, dos, ¡Ahora! ha derrapado demasiado en la curva y nosotros no hemos frenado, le golpeamos su puerta izquierda con la rueda delantera izquierda y sale disparado contra el muro de hormigón, toda la carretera se llena de trocitos de coche, pintura y cristales.

El líder de la carrera aprovecha para alejarse, pero no está lo suficientemente lejos, el coche está hecho una mierda y por radio nos lo recuerdan. La dirección cada vez parece estar peor y vuelven a contactar por radio para indicarnos que uno de los coches ha sufrido graves daños y se ha retirado ¿Será el Dodge rojo? reducimos para tomar la chicane y un Chevrolet verde nos enviste desde atrás, pobre Dodge.

Tomamos la siguiente curva a toda velocidad para distanciarnos y tratar de alcanzar la primera posición, la carrera transcurre con calma, el líder está cada vez más cerca pero no lo suficiente y nuestras prioridades ahora son las de no estamparnos contra una pared y no perder el control en alguna de las curvas ya que desde que hemos pasado por la subida de los baches la dirección del coche está peor que nunca.

El coche se va hacia la izquierda en las curvas, nos golpeamos una, dos y tres veces, arriesgamos al máximo, queda poca carrera y el líder parece haberse relajado. Lo tenemos a menos de dos segundos, enlazamos las curvas a la perfección, combinando el freno con el freno de mano y acelerando a tope cuando nos encontramos en medio de la curva para salir disparados. Lo tenemos cerca y pisamos a tope.

Sólo quedan cuatro curvas para finalizar la carrera cuando nos pasamos acelerando en la curva y la fastidiada dirección nos falla llevándonos contra el hormigón. Ohhh! grita el publico, el coche sale por los aires, da una vuelta y cae contra el suelo con la rueda delantera derecha. Salimos como podemos del paso y nos comunican por radio que el motor está bien jodido y dudan que crucemos la meta. Al menos mantenemos nuestra posición.

Nos habíamos olvidado de él, pero el Chevrolet verde nos empieza a adelantar por la izquierda, nuestro Mustang ya no puede más y parece que nos adelantará, arriesgamos al máximo y tomamos la penúltima curva derrapando, enlazamos con la siguiente curva sin frenar y cruzamos la meta en segunda posición. Casi ganamos. Somos los segundos, héroes apaleados. Otra vez será.

Ésta es una de las pruebas de la demo de Race Driver GRID que está disponible desde ayer en el Bazar de Xbox Live y en la Store de PS3.