Quadrophenia

The Who 1973

who-quadrophenia-front.jpgQuadrophenia es el sexto álbum de estudio de The Who. Después de joyas como Sell out (1967) o Tommy (1969), este disco no es más que otro motivo para comprender que este grupo es uno de los mejores en la historia, y uno de los más influyentes. Esta sexta obra de arte de The Who no es lo mejor del grupo británico, pero si uno de sus trabajos más emblemáticos. Como ya lo fue Tommy (1969), cuarto disco de The Who, Quadrophenia es otra ópera rock. Algunas canciones de este disco podemos escucharlas también en ”Quadrophenia”, el film de Franc Roddam de 1979.

Si algo tiene este disco es fuerza y calidad a raudales. No podemos ponerle ningún pero a los arreglos y a la voz de Roger Daltrey, que está impecable. Pero no sólo R. Daltrey, sino que la formación entera -Pete Townshend (guitarra y compositor), John Entwistlen (bajo) y Keith Moon (batería)- están igualmente geniales. Mencionar que Quadrophenia es un doble disco y que incluye un buen paquete de canciones.

El disco comienza con ”I Am The Sea”, en la cual podemos comprobar los extraordinarios efectos que emulan el sonido del mar. También escucharemos melodías suaves que sobre el minuto 2 retoma con ”The Real Me”. Se podría decir que estas dos primeras canciones son una. Es lo que tienen las óperas rock, todos los temas están unidos y todo el disco es una gran canción. La manera de comenzar con ”I Am The Sea” y ”The Real Me” es impresionante, y la guitarra de Pete Townshend se hace notar. Luego llega ”Quadrophenia”, una gran canción cuyo comienzo le valdría a Robbie Williams para su canción ”Let Me Entertain You”. ”Cut My Hair” es otro tema donde el piano y el teclado tienen protagonismo. ”The Punk And The Godfather”, ”I’m One” y ”The Dirty Jobs” van reforzando lo que escucharemos en ”Helpless Dancer”, un grandísima canción en la que el piano y la voz suben y bajan la tonalidad como quieren, la guitarra acústica se hace indispensable y además nos recuerda el comienzo del disco con retazos de la tercera canción ”Quadrophenia”. ”Is It In My Head?” y ”I’ve Had Enough” cierran el primer disco.

208021085_f94017ddf8.jpg

El segundo disco empieza con una de las mejores canciones del álbum, ”5:15”, de espléndido sonido, con sintetizadores, instrumentos de viento, coros, la arrolladora voz de R. Daltrey y un muy buen teclado. ”Sea And Sand” es de sonido dulce, tirando de acústica y eléctrica y con un solo de guitarra destacable. ”Drowned”, con toques psicodélicos de guitarra y ”Bell Boy”, que nos enseña como se graba en un estudio, anteceden a ”Doctor Jimmy”. ”Doctor Jimmy” es un punto de inflexión en este segundo disco. Comienza con efectos tipo ”I’am The Sea” y conforme vamos escuchando ”Doctor Jimmy” nos va sorprendiendo más: por su fuerza, por sus crescendos, por sus ”decrescendos” y por el ritmo que marca la batería de Keith Moon. Y es que este tema nos engancha de nuevo a la filosofía musical de este disco. Además de contener uno de los grandes minutos de la música en su totalidad. ”Doctor Jimmy” nos prepara y anuncia el final próximo de la obra. Supone el cambio, el cambio hacia ”The Rock”. Un bellísimo tema con una composición asombrosa por parte de Townshend. Composición que aplicaría a su guitarra y que nos muestra el sonido Quadrophenia. Espectacular ”The Rock”, que termina literalmente y musicalmente con una ”tormenta”, y que es la antesala de la canción que finaliza esta obra de arte, ”Love Reign O’er Me”. Increíble esta última canción que finiquita el disco. Empieza como acaba la anterior, con tormenta, luego un piano que atesora grandeza, y la voz de R. Daltrey, que no me cansaré de decirlo, es una de las mejores voces que halla parido el rock en toda su historia. ”Love Reign O’er Me” transmite todo el disco, todo lo escuchado hasta ahora.

Y que voy a decir, este disco empieza sentado, luego se levanta y camina, posteriormente empieza a correr, luego va parándose poco a poco, y con ”Love Reign O’er Me” se para definitivamente para contarnos lo que es la música, lo que es una ópera de rock, y lo que es un disco perfecto, que te puede gustar más o menos, pero que no se puede negar su inmensa calidad.