Probablemente, Call of Duty no le hará justicia a la IIGM

Esta es la traducción de un artículo de Brendan Caldwell, colaborador del blog RockPaperShotgun. El original se puede leer aquí.

“Aquellos que no aprenden de la Historia, están condenados a hacer otro videojuego de la Segunda Guerra Mundial.” Un refrán famoso que todos conocemos. Por ello, cuando Activision organizó una presentación en vivo del trailer para su nuevo FPS, Call of Duty: WWII, observé y no sentí nada más que una ola de resentimiento contra todos los involucrados. Durante esta presentación, se mencionó la palabra “visceral” un total de ocho veces, y Alice, nuestra editora de noticias, se levantó en silencio de su escritorio, salió caminando de su casa y nunca más volvió. Si alguien ha visto a Alice, por favor, que nos avise.

Fue un evento monstruosamente incómodo; algo ya típico de nuestra industria, lamentablemente. Entre los presentadores, las frases “botas sobre el suelo” y “de vuelta a nuestras raíces” se repitieron varias veces, con todos en el escenario buscando quedar desesperada y desgraciadamente concentrados en su mensaje. Pero el verdadero mensaje, que recibimos fuerte y claro, fue más simple que esta mezcla de lugares comunes y márketing. Simplemente: volvemos a la II Guerra Mundial y estamos intentando, con la desesperación de un gato mojado, convenceros de que esto es algo bueno. Aquí tenéis las imágenes de la playa de Normandía a la que estamos tan acostumbrados, aquí tenéis a los soldados americanos discutiendo sobre el deber y la vida, aquí tenéis al oscuro nazi, heraldo del shooter y eterno enemigo del gamer. Los desarrolladores incluso tuvieron el descaro de sugerir que la razón por la que regresaban a la IIGM era para “asegurarse de que este tipo de conflicto no suceda nunca más”, como si hacer un bombástico FPS lleno de acción fuese a lograr esto.

Pero no. Para algunos, incluyendo a nuestro John [Walker, editor de RockPaperShotgun], la vuelta de la saga a la Segunda Guerra Mundial presenta una oportunidad esperanzadora. Para mi, es lo peor que podrían haber hecho. “Hacerle justicia a la IIGM es increíblemente importante para nosotros”, dijo Glen Schofield, de Sledgehammer Games. Sin admitir que ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo para utilizar un mismo tono durante el evento, y ni que decir en el juego, desvariando entre la reverencia a los soldados caídos y la celebración de lo “auténticas” que son las armas con las que matarás gente y los “inmersivos” sonidos de las balas que escucharás cuando te disparen. Este es el principal fallo de muchos de los Call of Duty: el choque atronador de tonos dispares. Por supuesto, no es que crea que los juegos sobre esta guerra no deberían existir  – cualquier guerra puede dar tema para un videojuego. Pero no estoy convencido, basándome en la retórica de este evento y el pasado de la saga, de que COD sea la franquicia que “le hará justicia”.

Al buscar inspiración en la Historia, Activision y Sledgehammer están olvidando la historia de su propia industria. Los videojuegos han madurado ligeramente desde la década del 2000, cuando aparecieron la mayoría de los shooters de la IIGM. En ese entonces, podías darle al jugador un M1 Garand, decirle que era un miembro del OSS y mandarlo a la batalla. Le disparábamos a cualquier cosa mientras escucháramos ese tan satisfactorio ping. Ahora, si hacen un shooter de la IIGM, o es una locura sin sentido, tipo Wolfenstein: The New Order, o se olvida de incluir cualquier rastro de una campaña de un jugador, como Day of Infamy. Injustamente, casi nadie le llama la atención a Wolfenstein (este tema da para otro artículo), pero al menos el juego tiene una actitud consecuente – “vamos a matar fachas en la luna con un arma en cada mano, ¡yeeehaaawww! Y Day of Infamy ignora todo lo que sea historia, convirtiendo al jugador en poco más que un recreador histórico con gatillo fácil.

Estos juegos recientes apuestan por tal consistencia de tono porque sus desarrolladores tienen la sensatez suficiente para darse cuenta que la Historia es complicada, y que es difícil narrar una fábula seria sobre el coste de la guerra en un juego que, en el fondo, va de dispararle a cientos de personas en la cabeza con una ametralladora. Call of Duty, como saga, nunca ha aprendido esto, incluso cuando se fue a Marte. Igualmente, Battlefield 1, para mi, cometió el mismo error con sus Historias de Guerra – una campaña con tonos tan enfrentados y contrastantes que era como oír a dos pianos discutiendo.

La verdad que Activision (y Dice, en menor medida) no llega a ver – o elige no hacerlo –es que sus poderosos shooters multimillonarios rara vez tratan el tema de la guerra de manera sofisticada o con alguna pizca de gracia. Ni tampoco lo tratan con la intención lo suficientemente graciosa o tonta que les absolvería de elegir tal escenario. Al contrario, generalmente intentan tenerlo todo – el horror y el gatillo fácil – con el resultante lío inconsistente que va saltando entre emociones encontradas mientras eliges tipo de granada. Lo que es aun peor, suelen desprender una punzante aura de patriotismo rancio, deber, machismo y heroísmo que no estaría fuera de lugar en un cómic de guerra para niños de los años 50. En ningún otro lugar los videojuegos demuestran más torpemente su inmadurez, comparados con otros medios, que retratando guerras en shooters multijugador multimillonarios, en los que lo más cercano que el jugador puede llegar a estar de comprender mejor el conflicto es presionando F para saludar un ataúd.

Además, en ningún otro tipo de juegos se declaman tantas ideas centradas alrededor de los EEUU sobre la necesidad de los conflictos, explorando temas escuetos sobre invasores extranjeros, ataques sorpresa, terrorismo (y “narcoterrorismo”) de una manera tan estrecha y limitada que, en otra época, podría haber sido fácilmente tachada de propaganda. Todos estos mensajes y más nos son servidos entre escenarios explosivos y balaceras “viscerales”. Sólo entonces, con la última explosión aún sonando en tus oídos, tu amigo es alcanzado por una bala. La guerra es un infierno, ¿no?

Algunos lectores estarán viendo estas quejas con desdén, encontrando solamente un vago sentimiento antiamericano en mi argumento. Sin embargo, a lo que voy es que me parece difícil creerle a Sledgehammer Games cuando dicen que quieren contar una historia “global” y “diversa” (y esto es lo que de verdad dijeron). Porque, nuevamente, van a ponernos en las botas de combate de un soldado raso estadounidense. Nada invita más a la visión de túnel que el explorar un conflicto complicado, sangriento y mundial a través de la mira de un soldado de infantería de los EEUU. Nos dicen que habrá un momento jugable con una mujer miembro de la Resistencia Francesa, entre otros, pero cuán breves, largos, o significativos serán esos momentos, no lo sabemos. No los mencionan en el trailer, y los tres actores que trajeron al escenario durante la presentación de Activision eran todos hombres, interpretando los roles principales de los soldados americanos. Luego, ellos mismo hablaron sobre cómo los lazos que crearon en el estudio de grabación reflejaban los lazos creados entre soldados luchando en un ambiente caótico y mortal. OK.

Mi punto es que los tonos enfrentados son sólo uno de los problemas que enfrentará Call of Duty al volver a esta guerra conocida por todos. También es un fallo común de los shooters multimillonarios que casi nunca visitan territorios desconocidos o se prestan a puntos de vista alternativos. El gesto hacia la mujer en la Resistencia Francesa parece sólo uno de consuelo, y la opción más segura posible. Por lo que sabemos, no hay soldados ni espías de Filipinas, India, Rusia o Hong Kong. Es aún menos probable que vallamos a jugar desde la perspectiva de un soldado o ciudadano del Eje. Después de todo, un blockbuster debe tener su malote, incluso si ese malote son naciones enteras.

No hay nada malo en elegir concentrarse en uno de los principales participantes de una guerra, claro está. Pero Sledgehammer Games está pidiendo confiar en que esta historia es “diversa”, que representa con precisión un conflicto global, que le están “haciendo justicia”. No puedo hablar por los fans, pero yo no puedo creer lo que me dicen cuando, viendo el trailer de CoD: WWII, me saludan nuevamente esas caras conocidas de soldados estadounidenses en su misión de probar cuán heróicos son de la forma más discordante posible. “¿A que no somos valientes?” ruge el teniente en la playa. “¿No es esto infernal?” , ríe el sargento. Un soldado yace en la arena y señala la herida de bala en su garganta. “Mira qué visceral”, balbucea.

Como he dicho, no hay nada de malo en que un shooter vuelva a la Segunda Guerra Mundial, o a cualquier otra guerra. Si cualquier otro medio puede viajar de Normandía al Rin, los videojuegos deberían poder hacerlo también. Pero deben esforzarse cuando es tiempo de representar esa guerra con habilidad, si ese es su objetivo. Y, a juzgar por las palabras de los desarrolladores de Sledgehammer, eso es lo que quieren hacer. Desafortunadamente, el curriculum de Call of Duty no me da esperanzas. El guión en la iteración más reciente, Infinite Warfare, de algún modo logró parecer una canción ruidosa celebrando el excepcionalismo americano, a pesar de ir sobre disparar lasers en el espacio. Puede que te tranquilice que son Sledgehammer Games quienes llevan las riendas esta vez, pero recuerda que ellos hicieron Call of Duty: Kevin Spacey. Ese historial, combinado con el reciente e incómodo evento de revelación, sólo refuerza mi escepticismo. Call of Duty no es bueno representando la guerra – sus razones, sus atrocidades y su precio. Lo más seguro es que no le hará justicia a la Segunda Guerra Mundial.

Hay espacio para cualquier tipo de shooter que nos podamos imaginar, incluyendo los tradicionales invasores de playas, y puede que suene tonto de mi parte criticar a una compañía que, a pesar de haber vendido menos con sus recientes shooters futuristas, sigue reuniendo a cientos de miles de jugadores en estrepitosas arenas multijugador de velocidad y muerte (la verdadera razón por la que la gente juega al CoD, que no se nos olvide). Sin embargo, si éste termina siendo otro cuento de GI Joes con miles de tiros a la cabeza, mientras al mismo tiempo te susurra “¿no es la guerra un infierno?” entre explosiones de mortero, espero que los demás desarrolladores tomen nota y busquen hacer algo más complejo e inteligente si deciden tratar este mismo tema. Porque aquellos que no aprenden de la Historia… bueno, ya sabéis.