El Pobla contra O.J, la serie que te hará Fiscal del Estado
Mamá, quiero ser Fiscal del Estado. Oh mamá...(8)

Hace un par de meses y gracias a la recomendación del Tovarich Sams, me vi la nueva serie de Netflix: The People vs OJ. Teniendo en cuenta el maremágnum que en oposiciones te hacen estudiar para llegar a rata de biblioteca (con sueldo), meterme en una serie sobre el caso de OJ era arriesgado pero con morbo.

Los que empezamos a peinar canas (gracias genética) y los que las peinan de recorrido ahora, conocerán que el de OJ fue un caso mediático, tanto, que restulta inestimable. La sentencia final fue vista por 150 millones de personas, 3 veces más que la población de nuestro país. Sin embargo, a la generación de los noventa nos pilla con alguna que otra referencia en Los Simpsons o Padre de Familia (del que recomiendo el visionado de su capítulo).

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Se ve que no es suficiente con John Travolta al mando haciendo de Bobby Saphiro (jefe del Dream Team en la defensa de OJ) sino que había que meter a ese monstruo de la interpretación que es Sarah Paulson haciendo de la Fiscal del Estado, Marcia Clark. Una mujer cuyo aspecto fue lo que verdaderamente quedó en la retina de millones de espectadores y que aquí, queda reflejada en la memoria del millenial que se atreve a acercarse a la legislación estadounidense. Una figura que hace ver que las mujeres luchan por la reconciliación familiar, mientras con una mano dirigen un hogar y con otra uno de los juicios más grandes en materia mediática de la historia.

Qué voy a decir de este personaje. Me hace que me guste aún más la legislación, las leyes. Siempre amé el poder que da la enseñanza y cómo éste puede permitir a una persona, gracias a su esfuerzo, llegar a lo más alto de las instituciones judiciales. Por desgracia, no todo el cásting inspira tanto. Cuba Gooding Jr. a pesar de tener uno de los nombre más guachis del mundo, sigue siendo un histriónico actor que luce más en la comedia que en el drama. Daba sensación de estar forzado y el doblaje al español no le mejora.

Es una serie que nos inunda en la ambientación judicial a través de cámaras mareantes, curls of horror y mucha legislación. Porque hacer de OJ el menor de los protagonistas tiene mucho mérito. Un David Schwimmer, haciendo de Rob Kardashian, destaca a través de los matices interpretativos al dudar de su mejor amigo. El abogado Johnnie Cochran es una de esas figura de los noventa que parecen hechas por y para la época cuyo swag no debe de ser escatimado al igual que Durden, como ayudante romántico de la fiscal.

Por otra parte no podemos olvidar la magnífica caracterización de los personajes destacando el vestuario (¿quién dijo que las hombreras no se llevaban?), e incluso el contexto rosa de los Kardashian, maestros de las colinas hollywoodienses cuando aún la Kim criaba ese cuerpo que décadas después le harían famosa.

Sin embargo, la serie también tiene sus fallos. Una música algo ausente (ya que cuando se oye te hace replantear porque no se ha utilizado en más ocasiones) así como un OJ mejorable y algún capítulo de relleno (ese jurado) que podría haber sido ventilado en 10 minutos en la serie.

Pero la pregunta principal que se hace el espectador es…¿Culpable o Inocente?

*Culpable: Si tenemos en cuenta TODAS las pruebas que el propio ADN atestiguó, a pesar de ser una innovación jurídica a la hora de tomarlo como prueba en los 90.

*Inocente: Si no fuera suficiente con el teatrillo que OJ montó en el juicio con el tema “guantes” (aquí dejo el vídeo de Youtube, siendo una escena aún más escalofriante que la mostrada en la serie), no hay nada que me haga pensar que era una emboscada contra OJ.

La motivación/móvil del crimen fueron los celos. Uno de los peores sentimientos humanos y que están detrás de las acciones de él, desde el supuesto asesinato a su mujer Nicole Brown hasta el asesinato de novio de ésta, Ronald Goldman.

Una moraleja que nos deja esta serie es que no hay mayor/mejor ceguera, en la sociedad actual, que ser:

*Rico

*Famoso

Esos son los dos ingredientes que harían a medio mundo celebrar su inocencia, sí INOCENCIA y a otro medio mundo preguntarnos si la justicia no es más que un procedimiento donde no gana la verdad sino la mentira echa labia. Una cara labia.

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*P.D: OJ actualmente está en la cárcel tras ser declarado culpable por un caso de robo con armas y secuestro en 2007. Quizás exista la justicia poética, aquella que a cada uno le ponga en su lugar.

—Gracias a Warclimb por volver a acogerme en sus brazos y por ser este, ya cumplido, el primer año escribiendo para ellos— :)