Pikmin

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Siempre que me preguntan sobre grandes momentos vividos en un videojuego me viene a la cabeza el día en que jugando a Pikmin, mientras daba un plácido paseo por el bosque junto a mi gran grupo de curtidos pikmins, dos grandes mariquitas se comieron a prácticamente todo mi batallón. Los pocos Pikmins que quedaron lucharon hasta quedar tan solo cinco, cinco valientes pikmins que acabaron derrotando a esas dos mariquitas. El equipo se redujo drásticamente, llevaba mucho tiempo jugando con todos esos personajillos y murieron para no volver nunca mas. Porque aquí no hay créditos ni continues ni vidas, cuando un pikmin muere muere de verdad.

Esta es una sensación que no he visto en otros videojuegos. Si es cierto que en los Sims o en Animal Crossing cuando alguien se va o muere nunca vuelve, pero cuando en los sims alguien muere, muere asesinado por el jugador. Y si en Animal Crossing se va un personaje es porque hace un siglo que no nos acordábamos de el. Algo cercano a esa sensación es cuando una banda de piratas entra en casa y mata a tu mujer e hijos en Fable 2. Pero que coño, las mujeres del Fable 2 son todas iguales. Cuando me ocurrió eso en Fable tardé 5 minutos en reemplazarla.

En Pikmin mueren guerreros entregados a una causa que ni les va ni les viene, héroes románticos con mucho que perder y nada que ganar. Pikmin es el juego de esa franquicia de la hostia que sacaba Nintendo cada cierto tiempo. Ahora saca el Wiifit, pero antes fueron Zelda, Mario, Yoshi, Mario Kart y Smash Bros.

Pikmin es quizás la franquicia más marginada de las cinco que he enumerado. Principalmente porque salió en Gamecube y sus ventas no son comparables a las que puede generar Zelda, Mario o el Wiifit. Esto hace que apenas oigamos algo sobre este gran juego que podemos encontrar ahora mismo en ebay por menos de 10€.