Obsolescencia Programada y consumismo compulsivo

¿Alguna vez habéis vivido la sensación de que algún producto que tenéis se desgasta, se rompe o se estropea con demasiada facilidad, con demasiada rapidez? Como si la versión moderna de algo que ya teníais fuese de peor calidad respecto a la que tuvisteis en el pasado.

Pues bien, esto se conoce como Obsolescencia Programada, que no es ni más ni menos que el periodo calculado de vida útil con el que las empresas diseñan un producto para que este se vuelva un trasto inútil, obsoleto, o simplemente se rompa. En otras palabras, todo lo que compras está hecho para que se rompa cuanto antes mejor (ya sabemos cómo funcionan las “garantías” y como muchas compañías intentan escurrir el bulto) y debas sustituirlo por uno nuevo.

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Pero para ponernos en situación, hablemos un poquito de cómo nace este cáncer y a la vez estimulante de nuestra sociedad económica actual.

La obsolescencia programada se engendra con la revolución industrial en Estados Unidos, durante la implementación de la fabricación en serie: coches, ropa, electrodomésticos… Todos ellos se abarataron de forma notable, lo que permitió hacer accesibles ciertos tipos de productos a la mayoría de la población que antes solo podía permitirse la gente más pudiente. Pero en este clima de perfección donde la buena fama de algo venía dada por su gran calidad o durabilidad, las grandes empresas llegaron a la conclusión de que fabricaban más de lo que el público podía comprar, (pongámonos en situación de la década de los 20, comprar por comprar como hoy en día era totalmente innecesario) y eso les iba a llevar teóricamente a largo plazo, a la quiebra. Si bien este planteamiento podría tener algo de sentido en aquellos tiempos, comparándolo con hoy en día a más de alguno de nuestros queridos lectores y lectoras podrá ir oliéndose la tostada.

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La idea era fabricar los mismos productos totalmente rediseñados desde cero, haciendo que materiales y componentes fuesen menos duraderos. Su máxima: acortar el ciclo de vida de un producto para poder ofrecer al cliente uno nuevo ligeramente mejor, un poco antes de tiempo, y así aumentar progresivamente el ritmo de ventas… ¿Os suena de algo una cosita llamada capitalismo? Aquí tenéis sus primeros pasitos cual pequeño Alien rompiendo el pecho de su huésped para dar comienzo a una forma nueva vida.

Y tan nueva, que cambiaría por completo el sistema económico mundial con el paso de los años, de Estados Unidos a Europa, y de ahí al resto del mundo (con la pequeña excepción de los países soviéticos o de régimen comunista que tardarían más tiempo en dar el cambio [¡Un saludo desde aquí para China!], donde la producción era controlada por el Estado y debido a la escasez de recursos todo lo que se fabricaba se hacía como en la vieja escuela, para durar, y durar…). Esto propició la situación perfecta para el súper desarrollo económico y social (solo a veces, equis de) de los países que hoy en día son los que cortan el bacalao.

Actualmente con la crisis económica que vivimos, quizá el término de obsolescencia programada no sea muy escuchado, pero sí es muy percibido por el público en general, y es que no hay semana en que no sea noticia que cierto producto tiene cierta pieza defectuosa (en la mayoría de los casos por usar materiales de baja calidad para ahorrar en costes, si se puede también pagar menos a los currantes de las fábricas y de paso acortar su ciclo de vida, ¡Co-Co-Coooombo Breaker!). Pero es que la obsolescencia programa se enseña desde las aulas, mismamente yo os puedo contar el caso que vivo como estudiante de informática. Cuando se nos plantea el diseñar un programa o una aplicación con una serie requisitos o funciones, si nos pusiésemos en un caso real para una gran empresa, suelen pedirte que la versión inicial que saques no incluya todas esas funciones que te han pedido, para así poder sacarla más adelante como una novedad y poder seguir vendiendo (¡Hola teléfonos móviles con 6 generaciones en su nombre!). ¿Recordáis aquel capítulo de los Simpsons de las muñecas en el que la nueva Stacy Malibu tiene un sombrero nuevo y todo el mundo va a por ella como si no hubiese un mañana? Pues aquí lo mismo.

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Y es que se ha conseguido crear una sociedad en la que la gente siempre desea tener lo último y más moderno en salir al mercado, una especie de American Dream globalizado, pero todo esto tiene una cara bastante fea que nadie cuenta.

Llevamos décadas produciendo residuos electrónicos que no han sido ni jamás serán reciclados adecuadamente, pues son enviados a países del tercer mundo a modo de vertedero, lejos de donde nosotros los habitantes del primer mundo podamos verlos, que aquí queda feo y molesta. Estos residuos electrónicos (televisiones, ordenadores, chatarra en general) no desaparecen por ciencia infusa y consiguen destruir grandes zonas naturales por todo el globo.

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Deberíamos plantearnos seriamente el modelo de consumo con el que vivimos en hoy en día, porque parece que no aprendemos la lección, pero los materiales con los que fabricamos todos nuestros objetos de deseo no son infinitos, y nos dedicamos a coger todo lo que podemos para fabricar lo máximo posible en el menos periodo de tiempo. Podéis llamarme agorero o magufo, pero qué queréis que os diga, de aquí a unos años nos vamos a arrepentir y hay ciertas cosas que una vez destruidas no tienen arreglo.

Me gustaría citar una frase a modo de reflexión para todos:

Cuando el último árbol haya sido talado, el último animal haya sido cazado y el último pez haya sido pescado, solo entonces, nos daremos cuenta de que el dinero no se come.

@DanielJ_Vhk