Mr. Robot y el poder del yo interior
¿Qué vamos a hacer a los de ECorp? Matarlos! No os oigo! Matarlos! No os oigo!

La serie de Sam Esmail que lleva USA Network llegó este año a Movistar Plus lo que incrementó la huella en nuestro país que hasta entonces solo podía ser vista a través de Amazon.

Se trata de una serie contemporánea, los hechos ocurren en 2015 mientras que nosotros vamos un año hacia delante. Pero el mundo es totalmente distinto, aunque otra parte es totalmente como el Nueva York actual. El sistema bancario mantiene a media población entre deudas y problemas financieros.

De ahí, surge la motivación de la serie. Nos encontramos con Elliot un veinteañero que es hacker y con un puesto en All Safe como informático. Nadie sospecharía que fsociety iban a poner su punto de mira en él, una red de hackers afincados en un local cerca del muelle de Nueva York.

Allí encontrará a un misterioso hombre que le guiará durante todo el camino, a Darlene, su compañera al igual que Romero, Mobley o Trenton. Todos son hackers de diferentes edades y nacionalidades que buscan un mundo más justo para la clase baja y media que viven con las reglas de la alta sociedad neoyorkina.

vohlijgc56rgmlntqckh960160804_PLUS_mr-robot-ep-5.jpg.CROP.promo-xlarge2

 

Por otra parte tenemos a Angela Moss, compañera de trabajo de Elliot que comparte con él una tragedia.

La banda sonora de la serie es un portento de sonidos electrónicos y sintetizadores con lo mejor del rock pop de los últimos años (al estilo 40 Principales) pero que da peso a muchas de las escenas.

Tengamos en cuenta que esta serie tiene como protagonista  a un chico apenas hablador, lo que convierte al cásting en un uno de los grandes aciertos de los últimos años. ¿Qué tienen en común Elliot, Darlene y Angela? Su fisonomía. Grandes ojos, que expresan lo que las palabras no pueden decir.

Y en eso interviene la producción de la serie. Tenemos planos picados o contrapicados. Tenemos planos al estilo “El discurso del rey” que tienden a dejar al protagonista al margen del plano, porque el resto de éste lo ocupa el entorno, el fondo de la escena, el paisaje, el edificio, la sala o la habitación.

La ambientación es espectacular. Con un Nueva York otoñal e incluso invernal de tormentas en la playa y noches frías.

Se hablan de muchos temas, pero el primero y más importante sin duda son las enfermedades mentales. Elliot es el protagonista que de forma más sutil, nos habla de la esquizofrenia, de las paranoias, alucinaciones y ataques de pánico. Nos habla de la droga, de la soledad, de la ansiedad. Es un tema que pocas veces se da y menos de forma tan sutil.

Empiezan los spoilers así que estad seguros de si queréis seguir leyendo. Mr. Robot os vigila.

mrrobot_s2_cast_christian-slater

¿Y por qué es tan sutil? Pues porque no sabemos hasta final de temporada que aquel hombre de gafas, chaqueta ochentera y malas pulgas en realidad era su padre. Que todo lo que había hablado con él, en realidad se lo decía a sí mismo, montando números en medio de una tienda, un bar o el lugar donde se le apareciese.

Que esa manera de huir de sí mismo era en realidad huir de los traumas de la infancia: un padre que muere de cáncer por el mismo motivo que la madre de Angela, por una contaminación producida por la misma empresa en la que trabajan ahora. Fsociety ha podido conseguir que se viniera abajo todo el sistema bancario pero no por ello ECorp (empresa que contrata a Angela y causante de todos los males) iba a dejar de perder poder.

Por otra parte tenemos a Darlene y esa escena en un banco en el muelle donde Elliott la besa y le dice si no recuerda quién es. Es su hermana. Hijos ambos de Mr. Robot, el fantasma que acompaña al protagonista y que tenía una empresa de informática donde extrajeron todos los conocimientos que ahora les hacen los mejores hackers de la ciudad.

Es una historia de poderes entre hermanos y entre mentes. Sorprende pensar que a final de la segunda temporada descubramos que todo lo que nos han contado hasta ahora (lo que supone un par de meses viendo la serie) es mentira. Elliot no está en el parque jugando con sus colegas, Elliot está en la cárcel, cumpliendo condena por el robo del perro y de la información comprometida del novio de su psicóloga (la cual no entiendo por qué no le prescribe medicación para su enfermedad mental) o si él no se la toma. No queda muy claro.

Por tanto, estamos ante un show que es totalmente diferente a lo que hayamos visto. De él me quedo con la sensación de ver el mayor enfrentamiento de dos protagonistas siendo éstos hijo y padre, siendo su propia cabeza en constante ebullición. Me quedo con la escena del beso a Darlene, de la reunión a la mesa, del baile con Angela mientras suena Perfume Genius, del descubrimiento de la cárcel, etc.

Pero por desgracia, la serie ha pegado un bajón considerable en la segunda temporada. El típico error de junta de guionistas ¿por qué no hacemos que esos personajes que nunca hablan, hablen? Y de ello han convertido a Darlene en una nazi de acento posh inaguantable, de sus compañeros hackers que no tienen nada de carisma y a los que se les ha dado un peso que no deberían de haber tenido en la segunda temporada. De un Mr. Robot desaparecido. De un conflicto con su padre que no deja de ser: “Te grito porque me sale de los cojones gritarte”. 

Doce capítulos por temporada son demasiados para Mr. Robot. A veces más no es mejor. Me hubiese gustado que hubiese tenido tres o cuatro capítulos de una hora en una temporada que 24 en dos. Pero eso es cuestión de gustos.

Recomiendo su visionado puesto que habla de una sociedad muy nuestra: la de la información. Si sabemos a quién dar dicha información ganaremos poder. Si no sabemos a quién, estaremos poniendo en peligro nuestra propia persona. Que Mr. Robot nos proteja.