Mi decisión y el instinto

Ni soy un súper entendido en las cuestiones técnicas videojueguiles ni me agrada gastar mi tiempo en serlo. Prefiero leer sobre las distorsiones debido a la curvatura del espacio-tiempo, agujeros negros… Y es que veo en el arte de los videojuegos un placer sensorial, mental, experimental e impulsivo; como arte que es, la naturaleza interviene de forma innata, por lo que preocuparme por otras cuestiones técnicas no forma parte de mi manera de concebir este mundo, ya que yo solo me dedico a deleitarme. Como buen devorador de placeres que me considero, creo que siempre he escogido la opción correcta.

La primera videoconsola que recuerdo, ese primer aparato electrónico destinado al entretenimiento puro, fue una Game & Watch que, evidentemente, no era mía. Y si, era la Game & Watch con el mítico juego de Donkey Kong. Me consideraba un privilegiado cuando mi tío me dejaba jugar 5 minutos a esta máquina del infierno. La segunda consola que recuerdo con mucho cariño fue la NES, cuyo lanzamiento en Europa (1986) casi coincide con el año de mi nacimiento (1987). Tampoco fue mía, esta vez jugaba en casa de mi prima, que es tres años mayor que yo y que tuvo la suerte, y puede que no sea consciente, de poseer una máquina del calibre de la NES. Yo también tuve la suerte de que mi prima me dejaba jugar más que mi tío, supongo que por aquello de la edad. Es curioso el juego que con más cariño recuerdo de esta tercera generación de videoconsolas. Se trata del Batman, cuyo lanzamiento en Europa tuvo lugar en 1990. Qué maravilla de juego y qué difícil se me hacían los controles del “sencillo” mando de una de las mayores reliquias de Nintendo.

Game-BoyTambién os podréis imaginar que la siguiente que recuerdo fue la primera Game Boy (1990), que revolucionó al mundo entero con el incombustible Tetris, posiblemente el mejor Tetris que jamás haya existido, el más adictivo, el que estuvo en el lugar correcto y en el momento preciso. Horas y horas para batir récords y que pudiera hacer despegar el súper cohete, con aquella banda sonora mítica. Qué recuerdos en familia. A partir de aquí posiblemente se dinamita mi experiencia con los videojuegos, ya que empezaría a probar prácticamente todas las consolas que fueron saliendo al mercado hasta llegar al momento actual. Pero seguimos con mi lista de recuerdos… En esa lista hay, evidentemente, muchos juegos de Game Boy, pero los voy a obviar. He tenido todas las portátiles de Nintendo hasta la Nintendo DS incluida, pero el momento decisivo tiene cuatro letras: SNES. La Super Nintendo (1991, lanzamiento en Europa), una de las mejores videoconsolas que jamás haya existido. Mi tío, por supuesto, la tuvo antes que yo, y con su consola los primeros juegos bestiales que recuerdo son el R-Type y el Super Mario World. La jugabilidad de ambos y la capacidad de Nintendo para atraparte en un mundo nuevo de ensueño no tenía límites. Y todos sabemos el catálogo de juegos de la SNES, posiblemente uno de los mejores y más completos que jamás se hayan podido jugar. Y llegaron las aventuras en 3D con la Nintendo 64, una grandísima consola con enormes obras maestras. Bajo mi punto de vista, el momento de plena madurez y grandeza de Nintendo, como lo pudiera ser el manierismo o Miguel Ángel para el renacimiento. Y es que la proliferación de obras de arte no tenía parangón: Super Mario 64, Wave Race 64, International Superstar Soccer 64 (Konami), Mario Kart 64 y Star Wars: Shadows of the empire fueron los primeros en salir y todos ellos obras maestras. Pero hubieron tantos… De hecho, puede que el mejor videojuego de la historia pertenezca a esta consola, y hablo de The Legend Of Zelda: Ocarina of Time, la capilla sixtina de los videojuegos. En otra ocasión, en un artículo aparte, trataremos el catálogo de la N64, que supuso una auténtica revolución.

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Game Cube también me trae buenos recuerdos, con grandes títulos, pero posiblemente a partir de esta hubo un cierto declive en mi forma de concebir este vicio. Después de GC, por primera vez en mi vida, me pasé a Sony. Concretamente fue la PS2 con el Pro Evolution Soccer 3, aquel mítico y legendario videojuego de fútbol, posiblemente uno de los títulos más recordados de este género junto al FIFA 98. No obstante, la jugabilidad del PES 3 era descomunal, lo nunca visto en un juego de fútbol. De la PS2 recuerdo los PES hasta el 6 y el F1, no recuerdo si era el 5 o el 6, pero si recuerdo las tiritas que tenía que ponerme en el dedo gordo de la mano izquierda de la fuerza que ejercía en la cruceta. Después, la siguiente consola fue la Wii, la cual la esperé con muchísima ilusión y expectación, y esperaba que volviera a despertar en mí las sensaciones que me despertó en su momento las consolas de Nintendo. Pero posiblemente fuera el mayor batacazo de esta enorme compañía, por supuesto no en términos económicos. Una gran decepción que consiguió que no tardara en hacerme con una Xbox 360, de cuyas versiones he tenido dos, siendo esta mi última videoconsola hasta el momento. Con X360 he tenido dos o tres etapas y le he sacado mucho partido. Inicialmente probé algunos juegos, ninguno muy reseñable a excepción del Virtua Tennis 3, que tuvo sus horas de gloria. Eso si, apareció el FIFA 08, juego que hizo que me cambiara nuevamente de acera de Konami a EA, y es que este FIFA 08 supuso una vuelta de tuerca a la jugabilidad al mismo tiempo que se distinguía de los PES de Konami, algo muy complicado de hacer. Pero lo hicieron, además fue apareciendo el famoso modo de juego Ultimate Team online, y me entregué enteramente a ello. La última etapa con X360 ha sido, curiosamente, a partir de que aparecieran las consolas de última generación, ya que teniendo la suscripción Gold regalan juegos todos los meses, muchas veces de un grandísimo nivel, tan solo ver el catálogo por internet sobran las palabras. He jugado mucho y a mucha variedad de juegos, y pienso que la X360 ha sido y es una gran videoconsola, de las más potentes de los últimos años y que ha sabido colarse en los hogares de los más jugones sabiendo funcionar como casi un electrodoméstico familiar, desde el cual no solo se puede jugar, si no también visionar películas, TV, series, videos, navegar por internet…


Mis razones

bloodborne

Pero a veces ocurre que llega el momento y lo sabes a la perfección. Ese momento en el que quieres dar el salto empujado por varios motivos. Uno de ellos es el de la maquinaria consumista, que a los que nos gusta esto de los videojuegos nos empuja a evolucionar con la última generación, ya que cada vez van marginando más y más a los títulos, y los últimos lanzamientos se dan en las nuevas consolas. Los juegos que coinciden en 360 y PS4, por ejemplo, son visiblemente diferentes y los sistemas potentes de las nuevas generaciones consiguen cosas que las Old Gen no. Mi juego de preferencia será el FIFA 16, ya que lo estoy jugando en X360 y ya lo he probado en PS4 y, lo siento, si, hay diferencias. Lo cual no significa que FIFA 16 no sea un enorme juego en X360.

¿Y por qué no la Xbox One? Instinto, nada más, ya dije más arriba que no soy un gran técnico en esto, no soy un gran entendido, solo quiero jugar y punto, como lo hace Messi en el FC Barcelona, y hacerlo lo mejor posible divirtiéndome y sintiendo ese placer que se busca en los vicios. De todas formas, tengo entendido que la Xbox One se ha convertido o pretende convertirse en uno más de la familia, es decir, si la 360 consiguió ser un electrodoméstico común en el hogar, esta lo quiere todavía más, y posiblemente lo consiga. ¿Pero y la sensación repetidamente mencionada en este escrito? ¿Dónde queda la preciosa ansiedad e ilusión por jugar al Donkey Kong de la Game & Watch?

Parece mentira, pero Sony con su nueva consola lo va a conseguir, está destinada a ello. Se centra en los videojuegos, en jugar, en disfrutar, y esa es la sensación que produce para alguien que no es entendido en aspectos técnicos, pero que nunca cree haberse equivocado en sus elecciones, incluso con las más decepcionantes, porque hasta esas elecciones se han hecho con ese instinto animal que llevamos dentro, y es que ya lo decía Rousseau, que “la voluntad sigue hablando cuando la naturaleza se calla”. Y mi instinto animal esta vez me lleva a PS4.