¿Es malo que salgan pocos videojuegos?

Los nuevos tiempos nos han traído un cúmulo de cosas malas para el mundo de los videojuegos: los DLCs, las suscripciones de pago, las comunidades tóxicas, los doritos, el gamaegate, el pay to win, las cajas de loot… Sin embargo entre toda esta tormenta de negatividad y mercadotecnia hay algo que a priori puede parecer negativo pero que si reflexionamos puede ser algo muy positivo. Me refiero al hecho de que se lanzen menos juegos (al menos en lo que se refiere a los AAA. Pero, pensareis: ¿Cómo va a ser bueno que salgan menos juegos? Bien, vamos a ver por qué.

Actualmente en esta generación de consolas (quién sabe si será la última generación per sé) el desarrollo técnico de videojuegos derivado de grandes producciones con mayor calidad, con mejores gráficos y juegos más amplios ha desembocado en desarrollos largos y costosos con cientos de personas trabajando en ellos. Esto sin duda ha supuesto un aumento en el coste de creación de un videojuego y también un incremento considerable en el tiempo de desarrollo. Para el jugador esto ha significado algo muy sencillo: salen menos juegos. Pero ¿es esto malo?

Si retrocedemos a un año con muchos lanzamientos, por ejemplo 2013 (GTAV, Last of Us, …), el volumen de publicación fue tal que se hizo imposible jugar, ya no solo a los juegos más interesantes sino que se hizo difícil jugar solamente a los mejores. Por no hablar de la cantidad de dinero necesaria para poder jugarlos. De tanta cantidad de juegos buenos muchos de ellos quedaron ignorados, o por lo menos no tan reseñados como deberían.

Un ritmo de lanzamientos triple A pausado con pequeños lanzamientos de juegos indies (opcionales a jugar, según el gusto) puede enriquecer enormemente nuestra experiencia como jugadores. ¿Cómo?

Valoramos más los lanzamientos

De esta manera vamos a valorar más los juegos que vayan saliendo. Exprimiendo sus mecánicas al máximo o al menos hasta donde queramos no hasta donde el calendario de lanzamientos nos deje. En general disfrutaremos mejor su propuesta.

Ahorraremos más

Ahorraremos más y seremos más coherentes con nuestros hábitos de consumo. Pensaremos más que juegos nos compramos o cuales no y afianzaremos nuestra decisión. Qué duda cabe que nuestra cartera y nuestros ahorros lo agradecerán.

Mejor calidad en los videojuegos

Las empresas, teóricamente, al aceptar los consumidores un ritmo más pausado pueden centrarse en mejorar los juegos el tiempo que sea necesario. Aunque siempre habrá compañías que aprieten los desarrollos para llegar a fechas señaladas (FFXV, AC, CoD…) hay ejemplos de que tomarse el tiempo adecuado es mejor (GTAV o TLOZ Breath of the Wild).

Más tiempo para vivir

Más tiempo para nosotros, más tiempo para vivir. Aunque este hobby nos encanta es bueno tener otras aficiones y otros gustos. A menos juegos más tiempo para otras actividades como leer, hacer deporte, visitar a la familia o coleccionar insectos.

Nos quitará el ansia de estar al día con la actualidad del videojuego

Para mí, esta es una razón capital. Se ha creado un aura de ansiedad, de necesidad de probar todo, de estar al día que a muchos no nos deja dormir con tranquilidad. Romper con esta dinámica puede ser tremendamente positivo. Elegir cuando y como quieres jugar a un videojuego, romper la rueda de la actualidad para saborear lo que tu quieras jugar cuando tu quieras jugarlo. Sería más fácil de esta manera

Rejugabilidad

El que tenga más tiempo extra podrá rejugar y valorar más tanto los nuevos juegos como los clásicos. Puede también gastar el tiempo extra en convertirse en todo un experto en este o aquel juego, en descubrir sus secretos y dominar a la perfección sus mecánicas. O revisitar juegos retro, o juegos que le marcaron antaño.

 

Así que me pregunto, después de todas estas razones ¿Es malo que salgan menos juegos?

@samsks