Los videojuegos son el nuevo Rock
We Wanna Play!

Se abre el plano. Aparece un joven  en su cuarto disfrutando del sonido de su nuevo vinilo de Billy Holiday, cuando de repente es sorprendido por un furioso padre que le insiste a gritos que se corte el pelo y apague esa maldita música. La escena termina y se inicia otra con un filtro que nos hace pensar que estamos en el 2015. El padre es aquel chaval melenudo ahora con camisa y que amargado le grita a su granudo hijo que se quite los enormes cascos que lleva puestos y le increpa vehementemente que apague la “maquinita” seguido de algún comentario que sin duda contiene las palabras “perdida”, “tiempo”, “viciado” e “inútil”.

 

Rock y videojuegos. Dos estigmas generacionales para la parte más rancia y conservadora de la sociedad, incapaz de ver que ambos son un todo un ejercicio de creatividad y de libertad y dispuestos a reprimirlos con violencia y argumentos absurdos (véase “Los Nintendos” de Yosué Irion o el juicio a Judas Priest). Precisamente, ambos medios tienen un carácter subversivo por no aceptar la realidad de mierda en la cual se han creado. Son producto de un mundo oscuro que incita a crear mundos y sonidos que rompan con el estatismo rancio de la sociedad y arrojen luz y esperanza a una sociedad adormecida. Ambos en sus versiones más reivindicativas abogan por un futuro moderno, colectivo y libre.

¿Pero, por qué un “producto” tan rico, y por otra parte tan relevante a nivel económico, está relegado al rincón oscuro de la sociedad? Al igual que la música rock en su nacimiento, la alternatividad del mundo del entretenimiento virtual no está todavía aceptada en la actualidad. La totalidad de los que estáis leyendo esto, habréis sido minusvalorados, en algún momento u otro de vuestra vida, al confesar que os gustan los videojuegos. Sí, confesad, pues la mayoría de los jugadores evitan revelar sus gustos por miedo al rechazo. De normal la gente suele tomarla como algo infantil y dejan de tomarte en serio cuando lo nombras. Del mismo modo nadie va a una entrevista de trabajo pregonando sus gustos por el rock, mucho menos por el doom metal. De todas formas este rechazo refuerza y crea un vinculo poderoso y una conciencia de grupo en quienes lo sufre. El club de la lucha de la videojuerga.

judas priest juicio

Los “Judas” en el banquillo. Foto impagable.

Poco a poco la comunidad (o mejor dicho, comunidades) de jugadores ha ido tomando conciencia y ya no es complicado reconocer a un integrante, por lo menos a los más destacados. Merchandising, cosplay, camisetas y cierta estética juvenil o directamente geek empieza a recordar al momento en el que el rock creó autenticas modas y códigos de conducta. No puedo dejar de pensar en la lucha entre mods y rockers cuando pienso en las absurdas guerras de fanboys Sony-Nintendo-Microsoft, o PC vs. consolas. Somos mayorcitos. Me gusta UnchartedHalo del mismo modo que me encantan los Who y los Rolling Stones. Pero bueno, se puede comprender, no deja de ser un fenómeno de identificación social con un grupo dentro de otro grupo ya de por sí marginado. No nos debe de extrañar, pues el ser humano siempre busca la filiación y la reafirmación.

Los paralelismos rock-videojuegos son absurdamente similares. Ambos son mal vistos por los sectores más conservadores de la sociedad, ambos tienen un especial arraigo durante la adolescencia, ambos tienen unos códigos sociales propios que crean una subcultura particular, ambos son subversivos tanto en cuanto ofrecen alternativas a la realidad u modos distintos de vivirla. Ambos tienen un lenguaje propio, sus mitos, sus propios héroes y estrellas, sus ortodoxias, purismos y sus “comercialismos”, sus ángeles caídos o vendidos. Y por supuesto ambos tienen empresas y negocios alrededor que  impulsan o corrompen la parte artística.

Los dos son fenómenos de masas mundiales. El rock en su día hizo de avanzadilla en todo esto pero los videojuegosno se han quedado atrás. Los estadios se han sustituido por enormes convenciones realizadas en grandes espacios feriales las cuales se abarrotan cuando el youtuber de turno anuncia que va a aparecer. Del mismo modo que MTV ha sido relegada por Twitch y Youtube. Los niños ya no quieren ser estrellas del rock, ahora quieren ser youtubers.

Precisamente hace un año nos hicimos eco del espectacular recibimiento en Argentina del youtuber español más exitoso, El Rubius a la llegada al aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires al más puro estilo Beatles en su máximo apogeo de popularidad. Juzguen ustedes mismos y encuentren las diferencias.

2016-04-26

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La beatlemania

Por otra parte se ha convertido en un negocio taaaan rentable gracias a suscripciones, ventas y merchandising que compañías como Nintendo o Activision han encontrado un filón en las figuritas y en el fan service(Remasterizaciones, Clásicos, Consola virtual). O Sony y Microsoft con las suscripciones mensuales. O todas las compañías con las ediciones coleccionista, los DLCs y las preorders y demás jugarretas para engañar a los más fanáticos y acaudalados. Un mundo altamente monetizado que  en ocasiones condiciona la propia creación artística. Se podría decir lo mismo de la música y las grandes multinacionales musicales (por cierto, Sony con gran presencia en los dos ámbitos). ¿Llamaríamos vendidos a Team Meat si se pasa a hacer un FPS clónico?

En resumen, rock y videojuegos, dos mundos aparentemente distintos pero con enormes similitudes, especialmente en su reflejo hacia la sociedad y su oferta como cultura alternativa. De todas formas hay lugar para la esperanza, ambos fenómenos cada día son más reconocidos y apreciados, aunque sea por su valor puramente económico. Hemos crecido con ellos. Hemos aprendido y disfrutado. Y ¡vive Keith Richards! que lo seguiremos haciendo hasta que la parca se nos lleve junto a Jimmy Hendrix y Satoru Iwata.

¡¡Larga vida al Rock!! ¡¡Larga vida a los videojuegos!!

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… y los videojuegos!

@samsks