Los otros: 10 clásicos de culto del survival horror

Porque no sólo de Resident Evil y Silent Hill vive el hombre. A lo largo de los años, muchos desarrolladores han intentado replicar el éxito de esas dos franquicias, ya sea ciñéndose a sus estructuras clásicas para contar una historia original o tomando esas estructuras como base e introduciendo mecánicas novedosas que ayuden a desarrollar mejor la trama. En esta lista encontraréis juegos que encajan en ambas categorías, todos ellos con méritos propios que los han convertido (o están en proceso de convertirlos) en títulos de culto para los fans del survival horror. Aunque muchos de ellos han alcanzado fama suficiente como para recibir una o más secuelas, aquí vamos a incluir sólo el que consideremos el mejor juego de cada franquicia.

Parasite Eve II (Playstation, 1999)

Parasite Eve fue la única incursión de SquareSoft (hoy Square Enix) en el terreno del survival horror. Tal fue el impacto de este nuevo género que hasta una compañía especializada en juegos de rol quiso tentar las aguas. El primer Parasite Eve (1998), de hecho, tenía muchos elementos del rol japonés tradicional, con batallas aleatorias por turnos, equipamiento personalizable y puntos de experiencia utilizados para subir de nivel a nuestro personaje. Parasite Eve II, en cambio, utilizaba una mezcla de mecánicas enfocadas más hacia la acción, las cuales le otorgaban tanto la complejidad de los juegos de rol como la tensión de los survival horror. El hecho de que el segundo juego haga tan buen trabajo explicando lo sucedido en el anterior hace que sea aún más fácil recomendarlo por sobre el primero.

Basada en una novela japonesa del mismo nombre, Parasite Eve seguía la historia de la agente Aya Brea, quien debía detener a un ser llamado Eve que era capaz de controlar el ADN mitocondrial de los seres vivos y de transformarlos en monstruos grotescos. En Parasite Eve II, Aya se ha unido al FBI y es parte de una unidad especial encargada de lidiar con los monstruos mutantes que aún siguen aterrorizando al mundo. El diseño de los enemigos es uno de los aspectos más destacables de esta saga, en la cual trabajaron algunas de las mentes más brillantes detrás de Final Fantasy, como Tetsuya Nomura.

Eternal Darkness: Sanity’s Requiem (GameCube, 2002)

Este juego es legendario. Su estatus de culto no radica tanto en el hecho de que no haya sido lo suficientemente popular en su momento, sino más bien en que, como título exclusivo de Nintendo, siempre estuvo limitado en su alcance por la poca popularidad de la GameCube. Lástima, porque las innovaciones que trajo consigo Eternal Darkness a la hora de asustarnos y jugar con nuestras mentes eran sin par. Aún hoy lo son, y eso que han pasado ya 14 años.

El juego, desarrollado por Sillicon Knights (la misma compañía que se encargó del remake de Metal Gear Solid, The Twin Snakes), nos ponía en la piel de Alexandra Roivas mientras exploraba la mansión que había heredado recientemente de su abuelo. A lo largo de la historia, Alexandra iba encontrando pistas sobre el pasado de su familia y su implicación con un mal ancestral inspirado en el de los mitos de Cthulhu. La gracia estaba en que la mansión, que en un principio parecía la zona segura del juego, iba siendo invadida poco a poco por las criaturas que perseguían a la familia Roivas, con lo que era imposible saber cuándo te encontrabas realmente a salvo. Asimismo, Eternal Darkness utilizaba algunos trucos bastante cabroncetes, como el hacer desaparecer la imagen o incluso borrar tu partida guardada, con el fin de alcanzar un nivel de metaacojonamiento que nadie más ha sabido replicar.

Fatal Frame II: Crimson Butterfly (PS2/Wii, 2003)

De todas las franquicias en esta lista, Fatal Frame es la que posee más juegos en su haber. Llamada Project Zero en Japón y Europa, esta saga se caracteriza por sus escenarios, lugares típicos del horror japonés donde penan los espíritus, y por la peculiar manera en la que debes luchar contra los enemigos: tomándoles fotos. Esto es muy efectivo a la hora de crear miedo, ya que nos obliga a pasar gran parte del juego observando cada macabro detalle de los fantasmas que persiguen a los protagonistas a lo largo del juego. Además, el estar siempre mirando a través de la cámara durante el combate impide estar al tanto de lo que sucede a tu alrededor, con lo cual la tensión es aún mayor.

Aunque todos los títulos de Fatal Frame son muy similares, el segundo es generalmente considerado el mejor. Por un lado, perfecciona las mecánicas introducidas en el juego original, manteniendo la misma estética realista y la trama llena de misterio. A partir del tercer juego, sin embargo, Fatal Frame optó por un estilo con influencias de anime para sus personajes; colegialas y lolis que en realidad no encajaban con la ambientación y los escenarios. Escenarios, por cierto, que también a partir del tercer juego se tornan repetitivos. Fatal Frame II es, además, el único juego de la franquicia que ha recibido un remake, lanzado para la Wii sólo en Japón y Europa.

Clock Tower 3 (Playstation 2, 2003)

Hablando de influencias de anime, Clock Tower 3 las tiene a montones. El melodrama, el diseño caricaturesco de los personajes, la colegiala de protagonista… Sin embargo, el juego que envuelve todo esto era único en su momento, originalmente llegando incluso a servir como una de las inspiraciones principales para Resident Evil. Pero no sería correcto calificar a los dos primeros juegos de la franquicia como parte del género survival horror, ya que tienen más en común con las aventuras gráficas. El tercer juego fue el primero en introducir mecánicas modernas, aunque manteniendo la esencia de sus antecesores.

La característica principal de los Clock Tower es que nos ponen en la piel de una protagonista indefensa, incapaz de dar pelea a los monstruos que la persiguen, con lo cual su única opción es huir y esconderse. Estas mecánicas han sido replicadas hoy en día por juegos tan exitosos como Penumbra, Amnesia y Outlast, aprovechando el particular terror que causa al jugador ponerlo en una situación de absoluta desventaja ante el peligro. En Clock Tower 3, la protagonista debía huir de diferentes criaturas diabólicas a lo largo de varios escenarios llenos de escondites y trampas, todo lo cual da una enorme libertad a la hora de planificar y elegir de qué manera queremos afrontar una situación. El juego pierde un poco su encanto cuando tienes que acabar definitivamente con los monstruos al final de cada escenario utilizando flechas mágicas y poderes de Sailor Moon, pero no tanto como para arruinar el resto de la experiencia.

Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth (Xbox/PC, 2005)

La rica mitología creada por H. P. Lovecraft ha servido como caldo primigenio para incontables obras en todos los medios imaginables. Paradójicamente, las propias obras de este escritor americano raramente han sido llevadas al cine o traducidas al ámbito de los videojuegos. Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth es una de las pocas ocasiones en las que esto ha sucedido, y de la mano de Bethesda, nada menos. El juego es una adaptación bastante fiel de algunas de las obras más famosas del autor, como La llamada de Cthulhu o La sombra sobre Innsmouth, y nos pone al mando de un detective privado de principios del siglo pasado que llega al epónimo pueblo lovecraftiano y debe desentrañar el misterio de los “profundos” y su extraña religión.

Dark Corners of the Earth hace un buen trabajo introduciendo al jugador al mundo de Lovecraft. Toda la parte del principio del juego es genial, con secciones en las que hay que explorar el pueblo y otras, más orientadas a la acción, en las que el jugador cuenta con pocos recursos y debe intentar más bien huir y esconderse de los “profundos”. El problema viene más adelante, cuando Dark Corners se va transformando en un shooter genérico muy lineal, hasta terminar en una secuencia de “shooter en rieles” contra Cthulhu. Decepcionante, pero es lo que hay, y definitivamente (y lamentablemente) uno de los mejores juegos que existen sobre las obras de Lovecraft.

Pathologic (PC, 2006)

El único juego de esta lista no desarrollado en EEUU o en Japón. Pathologic es obra de los rusos de Ice-Pick Lodge, un estudio que se caracteriza por haber desarrollado algunos de los títulos más rarunos de la historia. Este juego nos permite elegir entre uno de tres protagonistas -un estudiante de medicina, una vidente y un hechicero-, atrapados dentro de un extraño pueblo que se encuentra en cuarentena debido a una epidemia mortal que está acabando con sus habitantes. Cada personaje cuenta con habilidades diferentes que debe utilizar para sobrevivir durante doce días, cumpliendo misiones que avanzan la trama y otras secundarias que sirven para ganar dinero y recursos. Porque Pathologic sí que se toma en serio lo de survival; los personajes necesitan comer, dormir y utilizar medicinas para combatir la enfermedad.

Esta particularidad, al igual que la estupenda estética macabra de su diseño, han hecho de esta pequeña joya rusa un título con gran número de seguidores, a pesar del estado poco pulido en el que fue lanzado originalmente (la traducción del ruso era especialmente mala). Tanto así, que los desarrolladores se animaron a poner a la venta el año pasado una versión remasterizada en HD con una traducción más fiel al guión original, y se encuentran trabajando en un remake completo del juego destinado a las consolas de última generación para finales de año.

Rule of Rose (Playstation 2, 2006)

Este bien podría ser el clásico de culto por excelencia. Es un juego único, controversial y muy, muy raro, en el sentido de que es difícil de conseguir y uno de los títulos más caros que se pueden comprar hoy en día para la PS2. Cuando salió a la venta, la crítica especializada coincidió en que la jugabilidad dejaba mucho que desear, pero la singular trama compensaba con creces cualquier falta. Rule of Rose seguía la historia de Jennifer, una niña británica que sufre un accidente mientras explora un orfanato abandonado y es transportada a un mundo de pesadilla inspirado en los cuentos de los hermanos Grimm, donde gobierna un grupo de niñas que se hacen llamar las “aristócratas de la cera roja”. El juego se valía del terror psicológico, muy al estilo de Silent Hill, utilizando imágenes grotescas y perturbadoras y escenarios tenebrosos diseñados para dar la sensación constante de opresión.

Sin embargo, algunas de estas representaciones acarrearon problemas cuando se intentó traer el juego a Europa. Algunos miembros del Parlamento Europeo recibieron información incorrecta alegando que Rule of Rose mostraba escenas en las que niñas eran sometidas a violencia y sexo explícito, por lo que pidieron que el juego sea prohibido en el continente. En realidad, las escenas eran bastante sutiles, pero la distribuidora 505 Games tuvo que ceder al final, decidiendo no publicar el juego en el Reino Unido.

Siren: Blood Curse (Playstation 3, 2008)

Siren (Forbidden Siren en Europa) fue la primera incursión propia de Sony en el género del survival horror, y es conocida principalmente por dos razones. La primera es la innovadora mecánica presente en toda la saga que permite explorar los escenarios a través de los ojos de los enemigos. La otra razón tiene que ver con su origen, ya que todos los títulos de Siren han sido desarrollados por antiguos miembros del Team Silent, los creadores de Silent Hill. Esto ha llevado a que se les aprecie como una especie de sucesores espirituales de aquel juego pionero, así no compartan en realidad más que el mismo estilo de ambientación y de tramas sobrenaturales.

Siren: Blood Curse es un remake del primer Siren, el título de PS2 aparecido en el 2003, aunque con varios cambios significativos. En general, el remake supera casi en todos los aspectos al original, con lo cual es el más adecuado para incluir en esta lista. Cuenta las historias de varios personajes que se encuentran investigando, por diversas razones, una isla en Japón en la que los habitantes son seguidores de un extraño culto que los transforma en seres parecidos a polillas humanas. Las historias se van entrelazando hasta convertirse en una sola, cuando los protagonistas descubren la razón por la que la isla los ha “llamado”. Blood Curse es lo más cercano que hay a estar dentro de una película de terror japonesa o un manga de Junji Ito, y por ello imprescindible para cualquier fan del survival horror.

Deadly Premonition (Xbox360/PS3/PC, 2010)

Deadly Premonition es de esos títulos muy divisivos: o lo amas, o lo odias. De hecho, tiene un record Guiness al juego con las opiniones más extremas. Y da suficientes razones para estar de cualquiera de los dos lados. Es un survival horror claramente inspirado por juegos como Silent Hill y Resident Evil 4 (sí, al mismo tiempo), con muchísimos guiños a Twin Peaks y que se desarrolla en un mundo abierto, en el que los días pasan, hay que comer y dormir, y las misiones coinciden con ciertas horas específicas de cada día. Por otro lado, los gráficos son anticuados; las animaciones, penosas; las actuaciones, risibles; la trama, completamente absurda. Lo que es más, Deadly Premonition hizo noticia en su momento porque iba como el culo en todas las plataformas en las que fue lanzado, con caídas terribles de fps y frecuentes pantallas congeladas.

Su encanto, sin embargo, es innegable. El protagonista es Francis York Morgan, un calco del agente Cooper de Twin Peaks (incluido su desmesurado amor por el café) que debe explorar el pueblo de Greenvale en busca de un asesino en serie. El pueblo, por supuesto, está lleno de personajes extravagantes con los que nos vamos familiarizando a medida que pasan los días. Ciertamente, estos personajes y sus locuras son el punto fuerte de Deadly Premonition, y es imposible no terminar sin haberles tomado, aunque sea, algo de cariño. Eso, o el juego es tan terrible que termina induciendo el síndrome de Estocolmo.

The Evil Within (PS3/PS4/PC/Xbox360/XboxOne, 2014)

Hemos hablado extensamente sobre este título en nuestro análisis, cuando fue lanzado hace ya más de un año. The Evil Within fue nada menos que un throwback a uno de los hitos fundadores del terror videojueguil moderno, Resident Evil 4, que intentaba (y lograba) hacer mejor lo que las secuelas de ese mítico juego han fracasado en hacer: combinar una jugabilidad más enfocada a la acción con el tenso manejo de recursos de los antiguos survival horror y con una ambientación verdaderamente acojonante. A pesar de sus deficiencias y después de unas cuantas expansiones decepcionantes, The Evil Within llenó un espacio que los amantes de los juegos de terror veían vacío desde hace años, formando a su alrededor un fanbase dedicado a desentrañar sus secretos y a tratar de dar algo de sentido a esa historia tan entrevesada (ridícula, dirían algunos*).

No, The Evil Within no es un survival horror al estilo tradicional. Tampoco es todo lo bueno que se podría esperar de una creación de Shinji Mikami. Sin embargo, es (junto a Zombi) de lo mejor que tenemos hoy en día que se parezca, al menos en espíritu, a los juegos de terror de antaño que marcaron el género. Por suerte, recientemente Capcom parece haber entendido que aún hay un mercado para el survival horror tradicional, habiéndonos ya deleitado con las remasterizaciones del Resident Evil Remake y de Resident Evil 0, y con un remake en camino del que, para muchos, es el mejor juego de toda la saga, Resident Evil 2. Mientras tanto, aquellos fans del terror que aún no hayan probado The Evil Within pueden estar seguros de que no saldrán (muy) decepcionados.

*Yo