La Noche más Oscura: la polémica está servida – Primera parte

Posiblemente sea una de las cintas más polémicas e interesantes de la última década. Y hay que decir que la complejidad de esta película y todo lo que le rodea la convierte en difícil de analizar. Citaré a lo largo del escrito un artículo de Naomi Wolf titulado Carta a Kathryn Bigelow sobre la apología de la tortura en “Zero Dark Thirty” y un reportaje que le hizo El País a Bigelow que se publicó en el magazine de este periódico.

tumblr_mljenj6qOs1qgwgwyo1_500Empezando por el reportaje, como bien dice, “la película está centrada en los diez años de investigación y búsqueda que llevaron a la caza, captura y muerte de Osama Bin Laden.” Una de sus particularidades cuando comenzó a ponerse en marcha el proyecto junto al guionista, Mark Boal, es que comenzó antes de la captura y muerte de Bin Laden. En palabras de la cineasta,

“estábamos trabajando en un proyecto sobre la captura que nunca llegó a ser, cuando estuvieron a punto de darle caza en las montañas de Tora Bora en 2001”

Es decir, que la noticia de la muerte de uno de los terroristas más buscados de la historia, según esto que cuenta Bigelow, puso patas arriba el proyecto. Ella habla en los siguientes términos:

“la historia se puso en nuestro camino”

Según Boal a partir de ese momento tenían dos opciones: olvidarse del proyecto o empezar de cero. En cuanto a las intenciones del filme, dice Boal que “sentimos la necesidad de contar la búsqueda y captura del hombre más peligroso del mundo desde la perspectiva de la gente de a pie, de aquellos en el centro de la operación, mujeres y hombres en el servicio secreto encargados de buscar una gran aguja, sí, pero en un gran pajar. La curiosidad de desvelar con fidelidad todos los misterios y preguntas abiertas en este extraordinario viaje en el que estuvimos embarcados la última década”. Es decir, dentro de esta monumental y complicada operación, mostrar, sobretodo, a la gente que no se ve, a esos nombres, y lo que hicieron. Algo muy interesante es que Bigelow no se considera una persona política, sin embargo sus largometrajes son inevitablemente políticos. Y esto es un hecho, por lo que ella realmente parece entrar en contradicción. Aunque lo explica: “son las historias de actualidad las que me interesan, su inmediatez, su cercanía, el hecho de que se desarrollan en el mundo en el que vivimos. Este es un momento histórico que nos ha tocado vivir y no me puedo imaginar otro igual”. Por lo que, se deduce de sus palabras, simplemente cuenta lo que le interesa, que son las historias de actualidad. Esto significa que Bigelow trata en sus trabajos sobre lo que, como espectadora, le gustaría que trataran las películas.

Tanto la directora como el guionista dicen que todo está basado en testimonios de aquellos que participaron o estuvieron relacionados con la operación. Por otra parte ella dice que

“nunca solicitamos material clasificado ni somos conscientes de que nos fuera proporcionado”

una frase extraordinariamente ambigua y que no debiera serlo. Porque o bien solicitan y les proporcionan esta información, o bien no les es proporcionada, haya sido o no solicitada. También dice que “nunca tuvo una agenda política” en relación a la campaña electoral en EEUU que acabó con la reelección de Obama, y que dentro de la fidelidad, no es un documental ni pretende serlo. Otra vez existe en las palabras de Bigelow una gran ambigüedad. Y en cuanto a sus predilecciones cinéfilas, se encuentran Apocalypse Now! y El Cazador, ambas obras maestras indiscutibles, porque dice que “lo interesante de esas películas, de los filmes de Vietnam, es que informaron así de un tema que nunca habría tenido la oportunidad de conocer de primera mano. Me iluminaron y me educaron. De ahí que veo clara la responsabilidad social y el compromiso del cine que quiero hacer, ese en el que muestre la realidad del mundo en que vivimos o de estos momentos extraordinarios que nos ha tocado vivir”. Es decir, habla de compromiso social y de mostrar la realidad del mundo en el que vivimos, algo bastante discutible. También dice que su deseo es ser honesta y socialmente responsable con lo que ocurrió. Cuando se le nombra lo ocurrido en Guantánamo se refiere a ello como “técnicas mejoradas de interrogatorio”, no abiertamente como tortura. Por otro lado, el guionista insiste en que nunca fue su intención ni la de Bigelow mostrar la versión de la Casa Blanca, esto último es clave, ya que, y es mi opinión, sin la aprobación de la Casa Blanca tengo la sensación de que no habría sido estrenada. Y dice ella sobre la parte final de la película, “Mark escribió un verdadero testamento de lo que ocurrió en esa búsqueda, una narrativa que confío que el público disfrute, además de que conozca así la historia. Porque todos sabemos el final, pero no lo que pasó hasta llegar a ese momento”.

Os espero el próximo día con la segunda parte del artículo.