La basura de la sociedad occidental

Saludos estimados amigos.

3_robin_schwartz_primates_tv.jpgHe aquí el anterior dueño de mi nueva consola

Hoy vengo a hablaros de una experiencia sorprendente. Salía vuestro querido ejemplo de vida, el señor Cranky Kong, de visionar una película en un cine de pueblo, de esos con encanto, totalmente alejado de las multisalas llenas de críos y adolescentes hormonados comiendo palomitas como si de hunos se tratara. Pues saliendo del cine, mi bella acompañante me señaló al suelo y me dijo si sabía que era eso…. Yo, antes de que ella me lo dijera, había visto algo extraño, pero no me había fijado, había obviado ese estímulo… Cuando me fue recalcado y fijé mi atención, apenas pude creer lo que mis ojos veían.

En el suelo, perfectamente protegido en su embalaje, junto a las bolsas de basura, estaba aquello. No me lo podía creer. Pero allí estaba. Un escalofrío recorrió mi espalda cuando me dirigí sin pensarlo hacia allí…

Cuando cogí el envoltorio con mis manos no lo podía creer. ¿Quién podía haber dejado ESO allí? Aunque no funcionara, era historia viva, un verdadero clásico, muy buscado… Y lo habían dejado allí… No me lo podía creer, no salía de mi asombro.

Cuando conseguí salir de mi estupor supe que era mi día de suerte. Así que muy ufano, me apropié rápidamente de todo el conjunto y me dirigí con paso alegre a un sitio donde pudiera examinarlo.

Esto es lo que Cranky Kong encontró en la calle, esperando que el camión de la basura pasara y acabara con esta joya clásica, testimonio de la historia del videojuego. La verdad es que debo haber fastidiado la colección del señor del camión de la basura, pero me da igual. Por Warclimb, lo que haga falta.

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Sí, es lo que estáis pensando

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Una verdadera preciosidad. Ángulos agudos, belleza rectilínea, sobriedad en las formas y seriedad. Años 80 y segunda generación en estado puro

Resaltemos la apariencia completamente seria de la consola, porque recordemos que estamos en un momento en que se pretende que éstas parezcan lo más alejado a un entretenimiento de niños… De ahí que sea fácil confundirla con un vídeo ochentero.

Sí señores. Por si alguien se despista, estamos ante una Colecovision, una de las consolas clásicas por definición, concretamente, de segunda generación. Pero no sólo eso, para que entendáis la comparación, era la Neo Geo de su época. El valor emocional de esta consola para mí es notable… Yo tenía la Atari 2600, la rival de esta consola… Por eso cuando fue lanzada, se encargaron de que técnicamente fuera muy superior a la Atari 2600 y la Intellivision, consiguiendo unos gráficos notablemente superiores. Para que os hagáis una idea, como comparar una Neo Geo con una Mega Drive a nivel gráfico. Posteriormente, Atari sacó la Atari 5200, más potente que la máquina de Coleco, pero no pudo hacerle frente. Coleco, por cierto, que era una empresa dedicada a suministrar cuero para zapatos, hasta que le dio por los videojuegos (y las muñecas Cabbage Patch Kids) con el Telstar (clon del Pong).

Lanzada en agosto de 1982, la Colecovision era una consola muy potente, que podía aguantar perfectamente la mayor parte de las recreativas de la época. Con un precio de 175 dólares, destacó por su conversión pixel perfect de Donkey Kong, juego que adjuntó en su lanzamiento como buen vendeconsolas que era. La alianza de Nintendo y Coleco no pudo ser mejor, pero tuvieron problemas con Universal Studios, que les acusaba de plagiar con Donkey Kong al famoso King Kong… Solventados esos problemas, en 1983 la Colecovision se vendía como churros, superando a Atari en ventas. A Europa llegó distribuida por CBS, y como podéis ver en las fotos, ese es el modelo que obra en mi poder.

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Jugar al PES en tu casa hoy día es igual a jugar a Donkey Kong en tu casa en los 80

Con esta carta de presentación, podemos entender que en el periodo de existencia de la consola, de únicamente dos años, vendiera 6 millones de unidades. Por si su potencia gráfica fuera escaso aliciente para triunfar, contaba con un sistema de módulos de expansión. Tres módulos se lanzaron al mercado; el primero permitía conectar un periférico que posibilitaba jugar a los cartuchos de Atari 2600. Como es lógico, esto generó un buen problema judicial con Atari, a la que no le hacía ninguna gracia que sus juegos pudieran ser emulados por la competencia. Pero Coleco ganó el juicio.

El segundo periférico destacado era un volante, para los juegos de conducción, que tenía hasta pedal de acelerador. Y lo que ya fue el acabóse fue el tercer periférico, que convertía a esta consola en un ordenador (el Coleco ADAM), con teclado, casette… En el tintero se quedó el cuarto módulo de expansión, que habría permitido jugar a los cartuchos de la Intellivision.

¿Y los mandos? Impresionantes. En primer lugar, destaca el hueco que la consola tiene para que los mandos queden recogidos; idea que para disgusto de madres y novias se deshechó posteriormente por la industria. Los controladores tienen un joystick con dos botones laterales y un teclado numérico de 12 botones que más de uno confundiría con un teléfono.

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Joystick. Dos botones. Teclado telefónico. Hueco para guardar los mandos. Esto es tener las cosas bien pensadas

De sus especificaciones técnicas cabe destacar el procesador Z-80 a 3.58 mhz, que posteriormente se modificaría y retocaría para utilizarlo en la Game Boy. 32 kb de ROM, 64 kb de RAM y 16 colores en pantalla. Con esas especificaciones técnicas consiguieron hacer juegos en esa época de los videojuegos en los que un sólo hombre podía crear un juego, cual si de pioneros se tratara. A su vez, utilizaba la misma CPU y chip de video que el MSX y las Segas SG-1000/SC-3000. El chip de sonido también era el mismo que el de las consolas SEGA, y la vida de ese chip llegaría hasta la Master System I, así que podéis imaginar la longevidad.

En cuanto a los juegos, Atari tenía todo el apoyo de Namco. Por eso desde Coleco se lanzaron en brazos de Sega y Konami. Entre los juegos más destacados, podemos mencionar el Donkey Kong, el de Pitufos: rescate en el castillo de Gargamel, Antarctic Adventure, Burgertime, Centipede, Donkey Kong Junior, Frogger, Time Pilot, Gyruss, HERO, Q*Bert, Spy Hunter o Sega’s Turbo. Además, desde 1997 se han creado juegos caseros (homebrew) para esta consola. El primero fue un clon del Tetris, y así han seguido surgiendo juegos creados por amantes de esta consola.

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El que haya jugado en una Atari sabe lo que es morirse de envidia al ver estos gráficos. Si se ve hasta el pitufo.

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Así eran los cartuchitos

La gran crisis de la industria del videojuego, de la que hablaremos otro día, llevó a que en 1984 esta consola dejara de fabricarse. En sólo tres años se habían vendido 6 millones de consolas. Sin ese crash videojueguil, quien sabe si la Colecovision no habría podido aguantar toda la década de los 80 como la consola de referencia. Es más, no olvidemos la importancia de sus dos grandes innovaciones para los videojuegos domésticos: la posibilidad de expandir la consola (teoría que luego retomaría SEGA a lo grande) y la posibilidad de jugar con cartuchos de otras consolas.

No podemos marcharnos sin destacar que, en estos momentos de tanto Xbox Live y similares, encontramos que la Colecovision se adelantó con su sistema CVC Gameline. En los EUA, a través de la línea telefónica, y previo pago de una cuota mensual, podías jugar a diversos juegos que no se almacenaban en la consola, sino que debías pagar unos 10 centavos cada vez que querías jugar. Era una forma de permitir que los jugadores probasen los juegos antes de comprarlos en la tienda y un precedente manifiesto del sistema de demos, preview y similares.

Así pues, para que veáis qué dura es la historia y el paso del tiempo. Una consola revolucionaria en su día acaba lastimosamente en la basura, como tantas y tantas cosas en nuestra “maravillosa” sociedad. Lo que un día es revolucionario, pronto no sirve ni de pisapapeles. Lo que unos tiran a otros les sirve, por este orden, para sobrevivir, comer, o simplemente coleccionar. Y no me voy de aquí sin recordarlo. Quizás es que tenemos demasiado y podemos permitirnos hacerlo; si es así, qué triste. O quizás hemos dejado que el valor de cambio de las cosas supere el valor de uso.

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Yo te he rescatado para que seas pieza de museo y digas esa mítica frase. Vengo de otro tiempo. Para enseñaros. Que todo tuvo un principio.

Después de todo lo que he dicho, comprenderéis que me importe muy poco el que la consola tenga el transformador roto y es posible que nunca más vuelva a funcionar. La Colecovision fue una estrella fugaz que pasó por el firmamento de nuestros videojuegos de forma muy rápida, pero dejando una huella indeleble. Sirva esta entrada en este amado proyecto en común para tributarle mi más sincero homenaje.