Jurassic World

En 1993 Steven Spielberg nos presentó una obra maestra irrepetible que introdujo el retorno de la era de los dinosaurios y el inicio de una trilogía que marcó a muchas generaciones. Durante los años 90 los niños salían a las calles con dinosaurios de juguete en las manos, llevándolos a todas partes e imaginándose vivir grandes aventuras junto a un Tyrannosaurus rex o un Velociraptor. En el recreo se juntaban con otros niños y comenzaban a recitar un largo número de especies y a discutir cual era la mejor o la más fuerte. Y no sólo se trató de las películas; esa emocionante fiebre condujo a muchos niños a interesarse sobre éstas prehistóricas criaturas entre libros y documentales y a soñar con convertirse algún día en un paleontólogo famoso y que tras una cepillada apareciera la garra de una colosal criatura desconocida.

Pero fue pasando el tiempo y se fueron interesando en otros aspectos que les mostraba la vida. Esos juguetes finalmente quedaron sellados en una caja acumulando polvo.

Casi 15 años después de que se estrenara Jurassic Park III (película en la que Spielberg solo fue el productor), ése niño que vive dentro de todos estos chicos volvió a despertarse con las palabras Jurassic World. El film consta de 120 minutos de nostalgia en la que retrocedemos a nuestra infancia. Banda sonora, efectos de sonido, escenarios, planos… Saldréis de la sala viendo dinosaurios por todas partes. De verdad, vale la pena recordar todos ésos momentos.

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Pero no iba a terminar esto aquí: ¿qué sucede con toda esa gente que no ha visto las anteriores o no es fan de la saga? Seguramente ésta le parecerá entretenida pero no le prestará más atención que a una de Disney o de Marvel. Pues como he dicho antes, Jurassic Park fue una obra maestra irrepetible. Incluso la segunda parte, The Lost World: Jurassic Park (1997) no dio la talla y, como una persona lista, Spielberg se plantó dejando la tercera en manos de Joe Johnston (director de Jumanji y Cariño, he encogido los niños) para que hiciera él el trabajo sucio de matar a la vaca después de haber exprimido todo lo posible.

Ahora Colin Trevorrow, sin tener un gran historial a sus espaldas (por no decir ninguno), se ha lanzado al mundo del largometraje cargando con esta nueva entrega apoyado por Steven, quién demostrando su inteligencia otra vez, ha apostado por el caballo ganador que ha conseguido vencer el record de Los Vengadores en taquilla gracias a la nostalgia. Aún así es una victoria extraña: los espectadores han salido de la sala eufóricos pero con un punto de confusión que pica en la nuca: ¿qué acabamos de ver?

Es como una ilusión. El argumento es predecible: crean una nueva especie de dinosaurio como atracción para el parque pero se les escapa de las manos y queda en libertad, destinando así el resto de la película a intentar detenerlo. El problema aparece cuando mirando el tráiler podías saber qué sucedería si usabas un poco la cabeza y escuchabas bien lo que decían los personajes (con un título como ése hubiera tenido más éxito si no hubieran enseñado nada). Además, por si no sólo es predecible, habrá momentos en los que el punto de la lógica de vuestra cabeza encontrará ciertos aspectos totalmente absurdos… Como por ejemplo que la protagonista no se saque los tacones para correr aún estando rodeada de bichos enormes que se la quieran zampar…

En fin, continuemos.

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Está lleno de CGI. De hecho, todas las criaturas están creados mediante este sistema excepto en una escena que no compensa y parece una excusa barata. Las primeras dos películas destacaron a causa de la originalidad en cuanto a generar animales gigantes a través de maquetas a tamaño real dirigidas por personas a control remoto (o incluso de actores metiéndose dentro de un traje de Velociraptor y actuando como tal). Entiendo que eso haya quedado anticuado y con la CGI puedan crear cualquier cosa sin límites… Y es por ese motivo que lo he encontrado tan frío: tenían muchos caminos que tomar, muchas posibilidades que explotar, y han escogido la ruta más fácil. Quiero decir: en vez de poner a un dinosaurio o dos, multiplica todo por diez y tal vez sea en ordenador, pero la gente estará diez veces más alucinada.

Me he pensado un par de veces si incluir a los personajes en la crítica, porque realmente: ¿quién va a ver Jurassic World para ver a las personas? Básicamente hay cuatro protagonistas: Indiana Jones Owen Grady (Chris Pratt), un domador y cuidador de velociraptors con un toque cómico y de cowboy; Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), la encargada del parque (bajo la orden del propietario de éste) quién durante la película genera un cambio en su carácter recto y su vida dedicada completamente al trabajo. Y luego tenemos a los dos niños que salen en cada entrega: ésta vez se trata de los dos sobrinos de Claire: Gray Mitchell (Ty Simpkins), el pequeño, simpático y listo que te caerá bien. Y por otro lado Zach Mithcell (Nick Robinson), el mayor que prefiere mirar a una chica o a un móvil antes que a un dinosaurio de más de diez metros de altura. Este te caerá mal. En ellos también veremos una evolución en el comportamiento distante que comparten entre sí, aunque en el momento que se pongan a hablar de sus sentimientos tendrás ganas de que se los zampen allí mismo… Al menos así veríamos a un dinosaurio contento y no a un par de niños llorando.

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A parte se encuentran algunos personajes secundarios: Barry (Omar Sy), el amigo y ayudante de Owen con el cuidado de los velociraptores; Lowery Cruthers (Jake Johnson), trabaja junto Claire en el cuidado de la seguridad y el control del parque y recuerda mucho a la imagen de Dennis Nedry; Simon Masrani (Irrfan Khan), el propietario del parque y por lo tanto jefe de Claire; Vic Hoskins (Vincent D’Onofrio), quién hace el papel de malo: quiere usar a los dinosaurios para uso militar. Y, por último, otro gran golpe de nostalgia: el genetista Dr. Henry Wu (B. D. Wong), personaje y actor que había aparecido en la primera entrega dando de ésta forma una unión a la trama. Él es el encargado del laboratorio y de la creación de los animales y en concreto, de esa nueva especie.

Y para terminar, el punto más importante que le ha faltado a esta película: no da miedo. No es oscura ni te asusta. Hay tensión, eso sí, pero la primera entrega consiguió hacer lo imposible: cogió un film en el que los niños podían asustarse e hizo que éstos adoraran a sus monstruos. Esta película no ha introducido este punto y ha perdido una gran parte del alma de Jurassic Park.

Aún así, la película tiene un final increíble, y he salido de la sala eufórico imaginándome dinosaurios por todos lados. Porque tal vez tiene muchos fallos, pero Jurassic World sabe subministrar muy bien la nostalgia. Id a verla, sobre todo los fans, y volveréis a ser niños. Y para aquellos que no estéis tan familiarizados: no os va a disgustar, maldita sea. Si cada dos meses os tragáis la misma trama de superhéroes, por una vez más no os hará daño otra película de aventuras emocionantes.

Eso sí, nadie nos podrá quitar Jurassic Park.

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@marcalicart