“Gone Home”, experimentando nuevas sensaciones en los años 90

Sólo una casa. Eso es todo lo que el juego es, una casa llena de recibos, tazas y cajas de pañuelos desechables. Mundano y ordinario. Tenemos la posibilidad dar un paseo a modo de expedición alrededor de la casa si es lo que nos apetece. Podemos recoger objetos de todo tipo y condición, darles la vuelta y manosearlos tantas veces como queramos con el fin de descubrir los miles de detalles y pistas que ocultan. Y por supuesto, podemos patearnos las habitaciones, repletas de cajones y armarios que abrir y cerrar, sin pudor alguno.

Pero al fin y al cabo estás solo, sin guía, sin mapa. Tienes todo el tiempo del mundo, ¿o no?

Lo que está claro es que hay mucho que descubrir en Gone Home, y ya no es únicamente adentrarse en la estancia de manera física, también es profundizar en los resquicios de humanidad latentes en una casa recién abandonada, sin razón aparente. El amor, la soledad, los secretos, la desesperación, la identidad sexual, el crecer, actuar… todo está ahí, escondido debajo de las camas y en el fondo de los armarios.

No es una atmósfera que genere terror como estamos normalmente acostumbrados. Es la incertidumbre de una repentina tranquilidad en un ambiente que hasta el momento estaba repleto de vida, esto es lo que nos provoca ese cosquilleo detrás de la nuca que nos hace sentirnos incómodos en esa casa cuyos cimientos se habían levantado para proporcionar calidez y confortabilidad.

Es sólo una casa, pero tiene mucho que contar.

Es el año 1995, y Katie de veinte años de edad acaba de regresar a casa después de un año en el extranjero. Aunque esta casa ya no es el hogar que ella recordaba. Sus padres se mudaron mientras ella estaba ausente, y la casa se ha vuelto un entorno tan desconocido para Katie como lo es para el jugador, lo que viene siendo inmersión completa en el juego (aprende The Order 1886). Nadie está ahí para darte la bienvenida. La puerta está cerrada. La casa está vacía. El único reconocimiento que se le da a la situación es una nota escrita por su hermana menor, Sam. Ella se disculpa por no estar allí. Ella le pide que no vaya a escarbar en busca de respuestas.

Nos veremos de nuevo algún día, concluye la pequeña.

Y eso es todo. No hay registro de misiones, no hay direcciones, ni ninguna flecha que apunte hacia algo de interés. La experiencia Gone Home depende de la curiosidad de cada uno, pues considera que por sí sola es suficiente para conducir al jugador hacia adelante. Sin duda, yo no me resistí. Cuanto más me adentraba en la casa, más aumentaba mi ansia por aprender de esta familia y descubrir que es lo que había ocurrido allí. ¿Por qué nadie había estado allí esperando por mí? ¿Estaba Sam herida? ¿Lo estaban mis padres? ¿Estaba acaso yo en peligro? ¿Estaba realmente solo en esa casa? Una tormenta rugía en el exterior, el viento golpeaba las ventanas y la televisión escupía estática sin contemplación. Alcé mi mirada sobre cada estante, miré debajo de cada almohada y me hallé a mí mismo esperanzado con la idea de encontrarme con los padres de Katie cada vez que cruzaba una puerta.

¿Qué estoy haciendo?

Eso me pregunté.

Pues estaba desesperado por encontrar a una familia que nunca había conocido.

Gone Home XBO PS4

Gone Home

@jorchororoncho