Final Fantasy para un generación Z
una odisea por los clásicos jrpg

Desde finales del año pasado los JRPG tomaron mi corazón gracias a Persona 5. Desde entonces, la mayor parte de los títulos que he jugado han sido, JPRGs, salvo grandes joyas de este año, como God of War o Celeste. Pero entre todos los JRPGs que existen, me intenté fijar en una saga de la cual tenía muchísimas ganas, Final Fantasy. Y así empecé a jugar a la saga, en un orden un poco aleatorio, así que aquí tenéis mis impresiones de algunos juegos de esta saga.

Final Fantasy XV

Mi primer juego de la franquicia, y vaya experiencia. Iba yo tan feliz mirando juegos por el GAME de segunda mano, pocos días después de la salida de Final Fantasy XV, y encontré entre todas las cajas una de la Deluxe Edition de Final Fantasy XV con el precio mal colocado, bastante menos del precio que debería tener. Así que pasé por caja a ver si colaba y coló, esa fue mi primera excusa para empezar con la saga.

En ese momento, cuando empecé a jugar, me acuerdo de leer un mensaje al principio, que decía que este juego estaba dedicado tanto a los veteranos de la saga, como a las nuevas incorporaciones, esto, fue algo que me impresionó mucho y me mostró que sí, que estaba ante algo grande. Nada más que el juego terminó de instalarse y actualizarse unas cuantas veces, me puse a darle. Mis primeras impresiones fueron muy buenas. El mundo me gustaba, la estética me flipaba, me gustaban los personajes, el combate, la música… todo enlazaba perfectamente, me lo estaba pasando en grande.

Nunca he sido fan de las misiones secundarias, pero de vez en cuando, siempre cogía un chocobo y algún contrato y me ponía a cazar enemigos, o a resolver mazmorras, porque me sentía a gusto, y esto, para mí, es algo que pocos juegos consiguen.

La historia principal de Final Fantasy XV también me enganchó, y me pareció una bestialidad, aunque sé que es muy criticada por ciertos aspectos que no están del todo limados, me sigue pareciendo una muy buena historia, y como más tarde me enteraría, una historia a la altura de la saga. Aún me acuerdo de Noctis y sus compañeros, por las aventuras que gracias a Square Enix pudimos vivir, y de todos esos grandes y emotivos momentos que pudimos fotografiar.

El combate, aunque en algunas ocasiones, la cámara lo hacía horroroso, la mayor parte del tiempo funcionaba muy bien, de forma simple, pero entretenida, aun así, a medida que avanzamos en la historia, las peleas se vuelven más duras, y no nos basta con simplemente apretar el botón de atacar, es decir, que el combate, va ganando profundidad conforme avanzamos, algo muy acertado, pues en este juego, el combate cambia radicalmente respecto a otras entregas de la saga. Además esta manera de combatir, nos llevas a enfrentamientos contra bosses sumamente épicos y entretenidos.

Un juego repleto de momentos épicos, profundos, intensos, un juego, sobre el cual caía una gran responsabilidad, y que cumplió con creces.

Final Fantasy XIII y XIII-2

Un tiempo más tarde de terminar Final Fantasy XV, estuve jugando otros juegos, pero en unos cuantos meses me puse enserio a jugar títulos de la saga Final Fantasy. Seguí con Final Fantasy XIII, porque me llamaba lo muy querido que era el personaje del Lightning y porque se trataba de la entrega más reciente. Había leído que los juegos individualmente, tampoco brillaban tanto, pero que como trilogía, eran algo impresionante.

Así que empecé con Final Fantasy XIII, un juego que no da puertas a la libertad, un juego que te permite avanzar por un pasillo y punto. Tampoco es algo que me disguste, de hecho, suelo pasarme la historia principal de los juegos ignorando las misiones secundarias, pero en cuanto a expresar la libertad que supone emprender un viaje por todo el mundo, cierra muchas puertas, y la sensación de encarcelamiento es constante. El combate tampoco da para mucho y suele tratar en adaptarse a las circustancias de maneras similares a lo largo de todo el juego de dejar a nuestros personajes hacer su trabajo.

La historia está bien, no es de lo mejor, pero podría haber ganado mucho más si todo hubiese conectado más, si la sensación de libertad hubiese sido mayor. Hay muy poca elección en Final Fantasy XIII, y esto es algo que vuelve al juego monotono completamente y corta las alas de un proyecto que prometía.

Sin embargo, con Final Fantasy XIII-2, la historia cambió radicalmente, al menos para mí. Se empiezan a ver rastros de esa epicidad y libertad que tanto me gustó de Final Fantasy XV, rastros, que aún no se explotaron, por lo que se ve que Square Enix aprende de lo que le gusta a los jugadores. Final Fantasy XIII-2 se crea como una secuela innecesaria a un juego mediocre, pero que intenta, no solo alargar la historia, sino mejorar lo anterior, demostrar que pueden escuchar a los jugadores.

Tenemos mucha más libertad, el combate se vuelve más dinámico y creativo, tenemos algunos momentos espectaculares, y además, se gana mucho dinamismo, algo fundamental para hacer de las peleas algo entretenido. La historia, pese a ser una secuela que poco tiene que ver con la original, se desenvuelve bastante bien e introduce muchas más información sobre lo que vimos en la primera entrega, además de aclarar algunos agujeros de guión que quedaron. Para mí, Final Fantasy XIII-2 hizo mucho mejor todo lo que Final Fantasy XIII hizo, pero no era necesaria esta demostración.

Ambos juegos muestran un intento por hacer lo viejo en lo nuevo, algo que ha demostrado no funcionar del todo bien, por eso, agradezco mucho la constante innovación que ha tenido la saga con sus juegos después de estos 2, aunque no siempre salga bien, la idea es que tengamos algo nuevo, y eso Square Enix lo está bordando.

De esta trilogía aún no he jugado a Lightning Returns: Final Fantasy XIII, ya que me quedé satisfecho con el final de la 2º parte, aunque no es para nada un final para una historia. Pero aquí en este momento, fue cuando cambió el chip aún más y me dispuse a jugar esos Final Fantasy que tanto se habla que marcaron la vida de generaciones, de la gente.

Final Fantasy IX

Final Fantasy IX es una jodida maravilla. Está justo en el punto donde un remaster no le iría mal, pero un remake no le hace falta. Es un juego que sabe hacer que el jugador se sienta completamente a gusto en los diferentes personajes que aparecen en esta bella historia. Yitán, Vivi, Steiner, Garnet, Freija, Quina, Eiko y Amarant consiguen que los comprendamos a todos en el mismo instante que los conocemos. Es súper fácil entender como son y porqué van en grupo, qué es lo que harán y qué les motiva a hacerlo. Son personajes que se sienten independientes, incluso, reales, totalmente. Es imposible no encariñarse con alguno en especial, ¿quién no sufría cuando Vivi estaba cada vez más cerca de saber qué era? ¿Quién no se sintió sorprendido al conocer la historia de Yitán o Garnet? ¿O quién no pudo relacionar la tristeza que acarreaba Freija por su amado?

Todos problemas muy reales y que posiblemente nos sean cercanos. El como se cuenta la historia es impresionante, es de lejos el Final Fantasy en el que más claro tenía lo que pasaba, y nunca estaba perdido o pensando y qué tengo que hacer ahora. Tampoco es que sea todo evidente, pero ayuda mucho que la historia esté estructurada de una manera natural, nada forzada y que nos lleva por varias etapas, dividiendo nuestro grupo, para que seamos aún más conscientes del proceso de maduración que vamos alcanzando con las horas de juego.

El combate en este Final Fantasy me gustó mucho, pero no me acabaron de convencer las invocaciones, con algunos jefes e incluso en algunas batallas, las elecciones que hacías tienen que ser rápidas y precisas, aunque en muchas de estas peleas, con atacar y curar podías salir completamente ileso. La curva de dificultad se hace muy creciente al final, justo cuando la historia está en sus mejores compases y más rápido quieres devorar lo poco que queda de ella. Por una parte, es un gran reto para el jugador, pero por otra, puede frustrar muy fácilmente a los jugadores más impacientes, que quieren saber el desenlace de la historia lo más rápido posible. En mi caso, soy de los segundos, y con algunas batallas al final estaba de los nervios. Estaba completamente absorto en los personajes, en especial en Yitán, nuestro querido protagonista, sin embargo, con un rato de farmeo, progresé por todos los bosses y conseguí ponerle el broche a uno de los mejores juegos que en ese entonces había jugado.

Final Fantasy VII

Después de Final Fantasy IX, me dirigí de inmediatamente al VII, pues por lo que había leído, pues mucha gente afirma que estos dos juegos son de lo mejor jamás creado, no solo en la saga, sino en el mundo de los videojuegos. Mis primeras impresiones fueron claras. ¿Qué hago jugando a Roblox? A diferencia de Final Fantasy IX, el VII no se puede arreglar con un remaster, si que se siente como un juego realmente antiguo, donde Square Enix, en la versión de PC, ni siquiera corregió la pésima traducción, ni puso unas mejores texturas. Aun así, poco a poco te acostumbras a los personajes poligonales, y gracias a lo que has oído por las redes, sigues queriendo jugar, sobre todo para ver esa rivalidad que a tanta gente tiene enamorada aún a día de hoy, Sephirot y Cloud.

Y tengo que decir que “wow”. La historia de Final Fantasy VII envuelve principalmente a Sephirot y sus planes, donde Cloud es un mero espectador y su grupo un método para llegar a la verdad. A medida que progresa el juego, vemos como Sephirot sufrió un terrible destino y es el fruto de una impronunciable verdad, y como Cloud, vive por alguien. Todo choca en este Final Fantasy, es una pelea de opuestos, la vida y la muerte.

Habría agradecido un mayor dinamismo en la historia, sobre todo a la hora de la narración y del viaje de los personajes, me parece que se visitan bastante lugares muy poco interesantes y el hecho de que se mezclen unos terribles minijuegos con las misiones principales, me frustró en gran medida, pues veía que me costaba más de lo que yo tenía pensado progresar.

Aún así, la historia me gustó mucho, y aunque no me quedé con ningún personaje, más allá de Cloud y Sephirot recuerdo Final Fantasy VII como un buen juego, quizás, ya antiguo, con mecánicas como la materia, que se podría gestionar de formas mucho más interesantes a día de hoy. De todas maneras, el combate es bastante bueno, los límites te obligan a prepararte mejor la estrategia y el grupo y la dificultad es aceptable en todo momento.

Final Fantasy VIII

Final Fantasy VIII es esa clase de juegos que piensas que vas entendiendo hasta que lo acabas y te vuela la mente. Hay que entender muy bien los eventos, cuando suceden y qué nos están mostrando realmente, las ambiciones de los personajes y quiénes son en verdad. Un juego lleno de misterios, de secretismo y de una flipada espacio-temporal que me reventó, a mí, y a muchísimos jugadores más el cerebro.

Los sueños, las lagunas, el futuro, el pasado, el presente. Todo cuenta en esta narrativa sumamente cuidada para no cometer errores. En la piel de Squall, vivimos su carrera como SEED, y de como intenta marcarse un nombre a la vez que obtiene una vida fácil y debate consigo mismo qué es lo mejor para él. Es complicado entender a Squall, muchas veces se comporta como un “emo” evita tener contactos sociales y odia que la gente confíe en él, pero siempre estará ahí para ayudarlos si las cosas no van como ellos esperan. A lo largo del juego, vemos que la figura de Squall como líder va creciendo, a la vez que el madura como persona, y a la misma vez, que va conociendo todos los acontecimientos relacionados con su pasado, su presente, su futuro, y el del mundo.

Como contra, pese a tener, como es habitual en la saga, una muy cuidada y enrevesada historia, el combate de este entrega es bastante aburrido, no se sienten del todo bien las magias, debido a una limitación impuesta por el propio juego, aunque en esta ocasión, las invocaciones están muy conseguidas y se suelen emplear a lo largo de la historia, de hecho, son algo fundamental en las batallas más importantes. Como en Final Fantasy VII, no se presta mucha atención al grupo del protagonista individualmente, salvo a un personaje, Rinoa, sin embargo, se les mira mucho como grupo, como unidad, y eso consigue que muchas veces nos olvidemos de nuestro protagonista, y nos comencemos a preocupar también por el resto de nuestros compañeros en igual medida.

Final Fantasy VIII es una entrega, para mí casi redonda, se aprendió mucho del VII, pero aún quedaba y margen de mejora como se mostró en Final Fantasy IX, sin embargo, esto no quita ningún mérito a una de las entregas con mejor narrativa de la saga.

Final Fantasy VI

¿Por dónde empezar? Posiblemente el mejor juego de la saga, a nivel objetivo, y uno de los más originales y revolucionarios jamás creados.

Lo que más me gusta de Final Fantasy VI es lo diferente que es del resto. Tenemos un gran grupo de personajes entorno a la historia principal, pero ningún protagonista. Tenemos a un villano que no empieza como uno, sino que se va creando. Tenemos un combate, que se hace divertido y complejo de la mejor manera posible.

La historia se desarrolla poco a poco, introduciendo a los personajes lentamente y desde el comienzo, de uno en uno, a la vez que nos dividen en grupos que hacen acciones simultáneas, para darle una mayor profundidad a la historia en este aspecto. El juego se divide en 2 partes, una primera de introducción a todo el mundo, que sirve para que conozcamos a todos los personajes y sus motivaciones, y una segunda, donde se le da libertad total al jugador para que explore todos los secretos del mapa.

En la primera parte, vamos conociendo paulatinamente a los 13 personajes principales, que marcarán la historia e irán forjando, poco a poco, sino las tenían ya, relaciones entre ellos. Hablo de Terra, Locke, Edgar, Sabin, Shadow, Celes, Cyan, Gau, Setzer, Strago, Relm, Gogo y el archiconocido Kefka. Si tenéis un cierto conocimiento sobre el título aunque no lo hayáis jugado, seguro que al menos os suenan los nombres de Terra y Kefka, pues son los personajes que el equipo detrás de Final Fantasy VI eligió para los primeros juegos de Dissidia, y por ello, acabaron acaparando la cara visible del título, pero, perfectamente en lugar de Terra podríamos tener a Locke o a Edgar como caras visibles del título, pues algo que borda a la perfección este título es el no darle más relevancia a unos personajes que a otros, consigue una armonía perfecta para el grupo, algo, que nunca en otro juego se ha conseguido repetir, la sensación de no tener un grupo de protagonistas, donde unos pesan mucho más que otros, sino, sentir que tan solo tenemos un protagonista, pero, que a su vez, es un gran grupo. La narrativa en este juego borda la perfección, con una muy buena historia, perfectamente argumentada y que sabe relacionar totalmente el mundo que crea y desarrolla con la actitud y carácter de sus muchísimos personajes.

Un guión sumamente complejo de llevar, pero esto no es lo único que hace de Final Fantasy VI, al menos, para mí, el mejor juego de la saga, sino que a ello se le suma que tiene un gran combate. Cada personaje, además de disponer del típico ataque, y algunas magias, dependiendo de los espers que elijamos (aquí las habilidades funcionan equipando las invocaciones y desarrollándolas), tiene una habilidad especial que le da un enfoque muy táctico a las peleas más complicadas. Por ejemplo, Celes tiene una habilidad que le permite anular el siguiente ataque mágico del combate, sea aliado o amigo, y tomando la energía de este, curarse. Es un recurso que si lo usamos mal en el tiempo, nos puede fastidiar bastante, pero si lo jugamos en el momento adecuado, algunas batallas se simplifican mucho. Y así, sin entrar en muchos detalles, cada personaje tiene una pequeña habilidad, no muy notable al principio, pero en que la táctica se vaya haciendo necesaria en las peleas, más agradeceremos.

Final Fantasy X

Si comparamos, Final Fantasy X y Final Fantasy XIII son muy parecidos, ambos te le llevan a un mundo donde la historia se desarrolla en largos pasillos, donde la elección suele radicar en ir a la derecha a ver si sigue el camino por aquí, o por la izquierda a ver si hay objeto. De nuevo, las batallas aleatorias a lo largo de los pasillos pueden hacerse un poco pesadas, pero esto no es problema, ya que todo esto, funciona bastante mejor que Final Fantasy XIII, y ¿por qué? Pues la respuesta es fácil, por la historia. Y como viene siendo habitual a lo largo del artículo, seguiré hablando de las historias de los Final Fantasy, que en gran medida, son una de las partes que más suelen llamar a los jugadores. En esta ocasión, la historia triunfa al ser completamente diferente a la de sus predecesores. El enfoque es radicalmente distinto sobre nuestros personajes principales, Tidus y Yuna. La historia en gran medida, gira en torno a ellos, no solo por que sean los protagonistas, que también, sino porque el juego trata de humanizar todo lo posible a estos jóvenes. La historia nos hará ver como conectan, como han sido criados de diferente manera, como se quieren y en que se diferencian, en resumen, como se aceptan el uno al otro.

Y esto es algo muy natural, pero en especial, en este juego, es un pilar fundamental de la historia, que evita dejar en segundo plano esta relación para traerla a un primer plano donde al jugador le hace falta poco esfuerzo tomar parte. El amor fraternal, las tradiciones, la religión, el amor, el compañerismo… son algunos de los bonitos temas que se tratan en este viaje. A lo largo de la historia, tenemos principalmente dos cosas que hacer, resolver puzles y combatir, vamos por orden.

Los puzles empiezan siendo muy fáciles, y hasta aburridos, pero hay un momento donde se vuelven muy complejos, caóticos y estresantes. No hay un término medio, y es habitual recurrir a una guía para pasárselos, aunque, incluso con ellas, a veces, nos costará bastante, algo así como los nefastos minijuegos de Final Fantasy VII, sin embargo, el combate, se siente fantástico. Pasamos de un combate por turnos en acción real, a uno por turnos táctico, es decir, tenemos infinito tiempo para pensar nuestras acciones y podemos consultar diversa información con toda tranquilidad. Esto, sumado a el complejo y elaborado tablero de habilidades, nos lleva a un combate muy estratégico, donde, si perdemos, no está todo perdido, pues modificando nuestras builds, podremos cambiar radicalmente el curso del combate si entendemos bien y en cada momento, qué está sucediendo.

Todo esto, hace que Final Fantasy X, sea otra vez, un gran juego, con alguna pega, pero desde luego, un Final Fantasy a la altura de sus afamados predecesores.

La música en Final Fantasy

Me he contenido de hablar sobre la música de la saga individualmente para poder traeros este epílogo musical con mis canciones favoritas de todo juego. Cabe destacar antes, que el trabajo tras las bandas sonoras de la franquicia es notable, y ningún juego se queda atrás en lo que a calidad musical se refiere. Todos se separan, son únicos y tienen diferentes personalidades, afines a sus historias y a los personajes que representan. Las canciones suenan mágicas y únicas, ambientan perfectamente los momentos, y esto es un puntazo completamente, pues hasta Final Fantasy X no se introdujo el doblaje en los juegos, y una buena música era lo idóneo para conseguir meternos en la atmósfera sin que nos echasen para atrás los anticuados gráficos.

Empecemos está vez en orden cronológico, con Final Fantasy VI:

¡Nada mejor que una canción de opera para empezar! La canción que escuchamos en una de las misiones más emblemáticas de Final Fantasy VI, que a su vez, corresponde con una opera que suena en directo y que nos cuenta la historia de los amantes Maria y Draco. Una muy buena mezcla que le da un toque clásico a la misión, perfecto en relación a la estética y ambientación steampunk del juego.

Sigamos con Final Fantasy VII, donde en esta ocasión he optado por la versión 2 de la mítica canción para el jefe “One Winged Angel” que fue empleada en la película “secuela” del juego.

Esta canción consigue, mezclando una variedad de estilos musicales, transmitirnos, mucha adrenalina, mucha energía, esta canción, describe unos niveles de epicidad muy altos, a la vez que nos maravilla (o debería) por lo que tenemos enfrente. Una canción totalmente recomendable de cara a hacer deporte, ¿a quién no le motiva esto?

En Final Fantasy VIII, he decidido decantarme por la canción del inicio, Liberi Fatali, “predestinado” en latín, hace referencia a nuestros protagonistas y a su grupo. Esta canción nos demuestra a la perfección el impresionante viaje que estamos a punto de comenzar y las dimensiones de este, de que estamos frente algo inmenso, algo que escapa completamente del pensamiento humano convencional, algo que altera el espacio-tiempo.

Vamos con Final Fantasy IX, uno de mis favoritos, y también con una de mis canciones favoritas en todas las bandas sonoras originales. No me parece la mejor del juego, pero sí la que más rompe y la más creativa respecto a cualquier canción de otro Final Fantasy. Creo que con el título os deberá de quedar bastante claro porque es tan especial esta canción. “Vamo’ alla flamenco”. Sí, es el título original. Esta canción es otra muestra de la gigantesca personalidad que presenta cada juego de la saga, y en especial, en el apartado acústico, del que ya dijimos que sabe recrearse en cada juego a la perfección.

No podía elegir otra canción para Final Fantasy X, “To Zanarkand” es, como los protagonistas de su juego, otra pieza mítica de la historia de los videojuegos, una canción que a día de hoy seguro sigue grabada en la cabeza de muchos jugadores y jugadoras. Un precioso tema que, mientras Final Fantasy VIII nos introducía a un gran conflicto, grandioso, esta canción, nos presenta frente al mundo, desnudos, de cara a un amargo destino y a un amor que no sabremos si podrá llegar a suceder.

Para Final Fantasy XIII, me ha sido mucho más duro elegir, ya que pienso que las canciones alcanzan un nivel en general bueno, pero están, como el juego en si, un paso por detrás de las anteriores entregas, es por ello que dentro de sus canciones, nunca me pareció que alguna destacara. Así que vamos con “Lightning’s Theme”, simplemente, la canción dedicada a uno de los personajes más queridos de la franquicia, que, como viene siendo habitual en todas las canciones, consigue dar a nuestro cerebro una sensación ligeramente futurista, acorde a la ambientación del juego.

Por último, vamos con Final Fantasy XV. Su música, compuesta por Yoko Shimomura, es de las más bellas y precisas en toda la saga. Esto se puede deber a que el proceso de creación del juego fue muy largo, y esto le dio mucho margen de tiempo para realizar correctamente todos los arreglos y encontrar hasta la más mínima pega en sus partituras. El resultado, un juego con mucha música, muy diversa entre sí y que sabe ambientar a la perfección todos los momentos. De hecho, de primera mano, muchas veces me sentí emocionado al contemplar el espectáculo audiovisual en el que Final Fantasy XV llega a ser. Para mí, una de las canciones que más énfasis pone en el momento es sin duda la siguiente, donde os sentiréis maravillados por lo “grande” del momento.

¡Y hasta aquí hemos llegado con la saga Final Fantasy (por ahora)! Obviamente se podrían hacer artículos profundizando mucho más en los títulos individualmente, o incluso solo hablando de personajes o de eventos, de todas maneras, lo que pretendía aportar con este redacto era mostrar al mundo que existen jóvenes que apreciamos los buenos videojuegos, aunque muchos se consideren ya viejos, o directamente, desfasados.