Entrevista en Profundidad: Toad

Iwata Asks son una serie de entrevistas que el presidente de Nintendo ha ido publicando a lo largo de los años, donde revela junto a desarrolladores de la compañía los entresijos y anécdotas de la empresa y de la creación de sus juegos. Hoy, en rigurosa exclusiva, nos llegan las entrevistas clandestinas jamás publicadas que realizó a personajes de Nintendo entre partida y partida al Dance Dance Revolution.

Las preguntas que el primer invitado, Toad, contesta, responden a algunos de los mayores enigmas de la Humanidad: ¿qué es realmente el Reino Champiñón? ¿Tiene sentido que lo pueblen setas? ¿Cuál es la razón de la rutinaria conducta de Bowser?  Y, quizá, lo más importante: ¿puede racionalizar el sentido de la vida una simple partida a Mario Kart?

Hoy: Entrevista en Profundidad

Iwata: Bienvenido a Entrevistas en Profundidad Toad.
Toad: Hola, gracias Iwata-san.
Iwata: Te agradezco que hayas aceptado esta entrevista. No eres muy dado a esto de los focos.
Toad: Los negocios son los negocios, ya sabes.
Iwata: Vaya, eres más bajito y ovalado de lo que recordaba.
Toad: ¿De veras?
Iwata: Sí.
Toad: Bueno, las 3D nos hicieron mucho daño. Antes éramos hongos gigantes mutantes, pero la perspectiva cambió y decidisteis adaptar las proporciones al estúpido mundo real.
Iwata: ¿No te gusta el mundo real?
Toad: No me malinterpretes. Pero no mucha gente se tomaría bien que una insignificante seta alucinógena les hablara.
Iwata
: Entiendo.
Toad: Y mucho menos que les hablara sin haberla consumido. He ahí la importancia del tamaño, a más tamaño más respeto por la cosa que te habla. Es directamente proporcional. Pero Super Mario 64… eso fue la gota que colmó el vaso.
Iwata: ¿En qué sentido?
Toad: En todos. Miyamoto en esa época estaba eufórico. Parecía una colegiala en celo. Se pasaba el día creando objetos de diferentes proporciones en 3D. Cosas. Le apasionaba el hecho de darle vueltas a lo que creaba en el editor del 3D Studio Max.
Iwata
: ¿Es eso malo? Yo mismo me paso el día dando vueltas en mi sillón masaje, agitando una copa de brandy mientras repaso las listas de ventas mensuales de Nintendo. ¡Jajajaja!
Toad: ¡Jajajaja! Eres malo, Satoru.
Iwata: Deberías ver a Reggie antes de salir al escenario en un E3. No sabía que la frente podía albergar semejante cantidad de venas…

Toad: El caso es que el paso a las 3D fue lo peor que le podía haber pasado al Reino Champiñón, ya que a algún lumbreras se le ocurrió que, para que el mundo tuviera coherencia, todo debía tener cierta proporción. Y digo yo, ¿hemos llegado a algo con esto de la proporción? ¿Es mejor el mundo o somos mejores personas porque un videojuego en el que un fontanero corretea como si tuviera el culo efervescente disponga de setas fielmente recreadas? ¿Ha traído la paz y los vales descuento al Reino el hecho de que los objetos, exceptuando la nariz de Mario, hayan adquirido unas proporciones equivalentes a las del mundo real con la llegada de las 3D?
Iwata
: No sé si te entiendo.
Toad
: Es cuestión de prioridades. Las setas no inspiran confianza. La gente se come a las setas, pero no le pedirías a una que cuidara de tus hijos, que te hiciera la declaración de la renta o que te cocinara un sofrito.
Iwata
: No, no cometeré ese error de nuevo.

Toad: Con Mario 64 decidieron que, si las setas son pequeñas en la realidad, pequeñas debían aparecer en el juego.
Iwata: Mmm… la seta es pequeña. Tiene lógica. Ahora recuerdo porqué Miyamoto es director creativo. Es un genio.
Toad: Y como es normal, mayor es la falta de respeto cuanto menor en tamaño es la cosa que te habla. Es inversamente proporcional.
Iwata: Por eso ya nadie os toma en serio.
Toad: ¿Tienes idea de cuánta gente sigue creyendo que estábamos ahí para que nos saltaran encima?
Iwata: Llama la atención que tu cabeza tenga el radio de la mesa de mi comedor pero que, sin embargo, no tengas ni media patada.
Toad: Soy de estética minimalista. Pero eso no justifica que hombrecillos en petos de colores con crisis de identidad sexual salten encima de nosotros indiscriminadamente. La culpa de todo esto es de los Goombas.

Comparación del tamaño de Toad a lo largo de los años. A la izquierda Super Mario Bros de NES; a la derecha un voluntario se presta a captar el momentum de humillación de una seta que es un reflejo de lo que fue.

Iwata: ¿Los Goombas? ¿Crees que merecen morir?
Toad: ¿Es azul el cielo? La cuestión aquí es que los Goombas son los personajes más tristes, detestables y prescindibles que se han creado jamás. Ellos deberían ser la única diana de esos ridículos saltos… por el amor de Dios, son de color marrón.
Iwata: Bueno, mi señora tiene una DS marrón…
Toad: Con todos mis respetos, su señora tiene el gusto en el culo. Los grandes personajes de los videojuegos son de colores de verdad: el azul del pelo de Sonic, el azul del traje de Joanna Dark, el azul del colgante de Alex Kidd, el de la armadura de MegaMan, el de la armadura de MegaMan del Dead Rising, un Toad azul…
Iwata
: Vaya… Sega es azul. Quizá debería cambiar de nuevo el color del logo de Nintendo, el rosa siempre me ha parecido infravalorado…

Toad: El marrón es tristeza. El marrón es suciedad. El marrón es característico de conceptos totalmente condenables como los ataúdes o la next-gen. Cada semana se descubren de entre cuatro a seis tonalidades diferentes de marrón sólo en Metal Gear Solid 4, de modo que no hay que ser un genio para darse cuenta de lo jodido que está el asunto.
Iwata: Malditos Goombas…
Toad: Y seamos realistas, ¿qué malvado dinosaurio que se precie tendría como ejército a un puñado de hongos marrones sin brazos?
Iwata: ¿Estás diciendo que Bowser somete a los Goombas a paseos de un ir y venir infinito sólo como tapadera de algo peor?
Toad: “Ciego es aquel que viendo no quiere ver”. O algo así.
Iwata: ¿Thomas Jefferson?
Toad: Una servilletita del chino. Pero era de las perfumadas.
Iwata: Ya veo.

Toad: Lo que quiero decir es que Mario se pasa el día saltando entre plataforma y plataforma, viviendo con ansias y expectación su próximo salto. Pero eh, bienvenido al mundo real, esas plataformas no se mueven solas.
Iwata: Claro. Ahí ya sí que hay un dinero y una inversión.
Toad: Exacto. ¿Y de dónde procede ese dinero?
Iwata: ¿Casinos online?
Toad: Me decanto más por alguna práctica ilegal o moralmente irresponsable.
Iwata: ¡Ja! Trata de blancas. Yamauchi recurrió a ello para compensar la inversión destinada al Virtual Boy. Pero bueno oye, que le quiten lo bailao.
Toad: Eso sí es verdad. Aun así Bowser siempre ha sido un tipo irascible. Lo de Peach ya es puro vicio, hurgar por hurgar, aunque no le culpo, yo también tendría las pelotas hinchadas de que un enano con guantes me levantara siempre a la princesa con la que estoy obsesionado sexualmente.

Un empleado de Nintendo aprovecha para saludar a cámara en uno de los descansos.

Iwata: Hay informes que apuntan a que Bowser está inspirado en Tom Jones. Es que es pura virilidad.
Toad: Su perfil es semejante al de Carmen de Mairena, sin duda.
Iwata: ¿Qué crees que es lo que le atrae tanto de una princesa desvalida?
Toad: Hombre, la princesa no es precisamente una santa, pero creo que detrás se esconde una ambición mucho mayor. El problema es que en realidad, en el Reino Champiñón sólo existe esa ambición.
Iwata: …jeje, tengo que usar ese pareado en algún Mario Party…
Toad: Maldita sea, lo único que motiva el turismo y extiende la imagen del Reino son los secuestros de la Princesa… ¡Oh, socorro, han secuestrado a la princesa! ¡Oh princesa! ¡Oh Dios mío! ¡No, por favor! ¡Qué desgracia más grande! ¡Llévate a Luigi! ¡¡Llévatelo a éeel!!
Y, zas, a hacer caja.
Iwata: Oh sí, esa parte me la sé. Pero, ¿no estaría confirmando esta teoría que Bowser en realidad es un mal necesario para mantener el equilibrio del Reino Champiñón? ¿Que sin él no habría ni reino, ni champiñones, ni caparazones voladores?
Toad: Entiendo que los complejos argumentos de los múltiples títulos de Mario y los juguetones saltos temporales de Mario Sunshine te hayan confundido, pero en realidad el fontanero es el mal y la marioneta ahí; tener su nombre vende y permite mantener los ingresos del Reino en aumento de un modo constante. Vimos el filón que tenía en cuanto le llegó la fama con los juegos del gorila ese.
Iwata: Chita.
Toad: No hombre, el gorila, Donkey Kong.
Iwata: Ah…
Toad: Todo sale rodado si tienes cubos de ladrillos, plataformas y tuberías. La historia de las monedas, las vidas, los trajes de abeja y las estrellas ya es producto de la mierda que llevan las setas.
Iwata: Joder con la flora del Reino…
Toad: Es lo que tiene vivir en un mundo de completa felicidad. Pero es que la que lía Bowser con sus infraestructuras y niveles es de juzgado de guardia, es un tío que se toma muy en serio su trabajo. O su trastorno obsesivo-compulsivo. O las dos cosas. No sé de dónde conseguirá los beneficios realmente, pero de algún modo se presta a ser humillado esperpénticamente por un yonqui saltarín para conseguir que todo este gigantesco engranaje siga rodando.

Iwata: ¿Entonces Bowser quiere el bien para el Reino? ¿Crees que en realidad es bueno?
Toad: Yo no diría tanto. Simplemente creo que es gilipollas, pero de ese tipo de gilipollas adorable que no hace daño a nadie y que tiene a coloridas setas detrás beneficiándose ofensivamente de ello.
Iwata: ¿Sabe la Princesa todo esto?
Toad: Teniendo en cuenta que su memoria tiene una capacidad máxima de quince a veinte horas de juego, dudo mucho que recuerde siquiera de qué Reino es Princesa…
Iwata: Una vez la vi jugando a una GameGear. Fue una sensación extraña, una mezcla de condescendencia y ganas de matar.
Toad: Una pena lo de esta chica.
Iwata: ¿Por qué sigue siendo ella la Princesa del Reino?
Toad: No lo sé, del mismo modo que no sabemos dónde está el Rey, la Reina, quién es o si hay siquiera. El Reino se mantiene estable en la más absoluta ignorancia, en su propio mundo de felicidad endogámica donde todo es amor. Y a veces es mejor así, si insistes demasiado en buscarle sentido puedes acabar por los rincones del castillo gritando desesperado cual Kaz Hirai salvaje.
Iwata: Oh Dios mío…

Toad: Yo creo que ninguno de nosotros tiene nada que ver con el otro, pero cada uno aporta parte de su ignorancia para formar un todo ignorante psicodélico que se mantiene firme por sí solo. Cada uno asume su función, las preguntas son peligrosas.  Por eso el Señor Kinopio las guarda en bloques de ladrillos.
Iwata
: ¿No es eso un poco triste?
Toad
: ¿Más triste que lanzar al mercado el Vitality Sensor? Seriamente Satoru, lo dudo. El Reino Champiñón es como una piedra…
Iwata
: ¿Es un mineral?
Toad
: …me refiero a que es un todo en el que nadie tiene ni puta idea de nada. Fíjate en los átomos de una piedra, dando vueltas felices en el vacío a quilómetros de distancia del átomo más cercano. Aunque desde fuera tú ves una simple piedra si le dijeras a un átomo que él forma parte de un todo que, según tu punto de vista, se mantiene estable, ese átomo muy probablemente no te creería porque su experiencia es que está moviéndose constantemente. Es más, si pudiera creer algo, muy probablemente creería que estás loco.
Iwata:
¿Loco yo? ¡Ja! Muchos me creyeron loco cuando aseguré que con la Balance Board podíamos aprovechar el gran filón de jugar con el culo.

Toad: Tú sabes que ves una piedra quieta y que a la vez ocurre todo eso a nivel atómico. Es la comprensión de esta paradoja lo que podría llegar a responder todas tus dudas sobre la vida y el propio Reino Champiñón.
Iwata: Y seguro que sería una ejercicio apasionante Toad, pero mucho me temo que el tiempo de la entrevista se agota y que esos dorayakis no van a irse correteando ellos solos hacia el microondas. Pausa para merendar.
Toad: Perfecto, ya empezaba a estar hasta los cojones de ir vestido.
Iwata: Sí, yo también. Gracias por tu tiempo Toad, ha sido un placer poder charlar contigo. Ahora déjame solo para que pueda disfrazarme de lolita, quiero darles una sorpresa a los chicos de I+D esta tarde.
Toad: Claro, Satoru.