El día que nos fuimos de cañas con el cantante de 1975 (sin saberlo)

The 1975 es actualmente una banda de indie pop muy boyante en el panorama internacional. Son un grupo joven, suenan bien, tienen estilo y una pulcritud y buen gusto la hora de componer que resulta muy elegante. Puede ser que todas estas virtudes sean las que me dejan una sonrisa cuando les escucho, pero no lo son. Cuando oigo cantar a Matthew Healy sonrío porque no puedo evitar pensar que estuvo con nosotros tomando cañas en un bar cutre de una ciudad aun más cutre.

Eran Pilares del 2011, la fiesta mayor de la ciudad de Zaragoza, mi novia había salido el día anterior con sus compañeras de carrera. Cuando amaneció al día siguiente me contó que habían estado cenando con el amigo inglés de una de ellas que había venido a visitarla tras conocerse durante el Erasmus. Resulta que hablando con Matthew, que así se llamaba o Mateito como le pusieron de mote, que estaba bastante tatuado (algo no tan común en 2011) acabaron hablando de un tatuaje de una rosa en el cuello, como el que lleva el cantante de Bring Me The Horizon, a lo que él respondió: ¡Si, mi amigo Ollie! Os podéis imaginar el impacto que tuvo el conocer a un tío que era amigo del frontman de una de nuestras bandas favoritas.

 

Cuando me comentaron que al día siguiente volvían a quedar no pude resistirme en apuntarme e interrogar al susodicho. Nos reunimos por la zona de la Universidad, detrás de la facultad de Letras hay un montón de bares que frecuentan los estudiantes del campus San Francisco. Hoy en día se han modernizado bastante pero en 2011 los locales eran más bien cures, tipo tasca Manolo. Como las compis de mi novia son muy castizas nos quedamos en El Tuno, bar clásico de la zona de La City. Bajo un sol considerable, nos sentamos en la terraza, mesa y sillas de chapa, pedimos cañas y alguna jarra como buenos universitarios. La verdad es que Matt era muy majo. Hablamos un buen rato pues resulta que el tenía también una banda, como nosotros, y me estuvo dando varios consejos e incluso le propuse de organizar un concierto en Zaragoza para ellos. El contó que no era buen momento, su banda de siempre (no recuerdo el nombre) estaba en un impás: querían cambiar el nombre y quizás darle otro estilo a su música que les diera el impulso necesario para triunfar.

¡Quién nos iba a decir a decir que años más tarde se haría famoso en el mundo entero! Que esos cambios de los que habló fueron los definitivos para hacerse un hueco en la industria discográfica.

En fin, las vueltas que da la vida. Un día estás en Zaragoza en un chamizo del barrio de Las Delicias comiendo ensalada ilustrada en un plato de plástico y bebiendo cerveza lagger del DIA para ir más tarde a la verbena de las fiestas del Pilar hasta arriba de calimocho y cinco años más tarde estás llenando estadios por todo el mundo y viviendo a todo trapo.

Y esta es amigos, la historia de el día que nos fuimos de cañas con el cantante de 1975 (sin saberlo).