El análisis que me amó: 53 años de James Bond (Parte 2)

Continuamos con la divertida y extenuante tarea de desmontar la saga del 007 a través de sus más de cinco décadas de películas. Esta vez, vamos a hablar de otros dos actores que interpretaron al personaje, uno muy querido y el otro… no tanto. ¡Y con justa razón! Así que abrochaos el cinturón, servíos un calimocho agitado, no revuelto y, por vuestra propia seguridad, no toquéis el botón rojo.

Podéis leer la primera parte de este análisis aquí.

La era Moore/Dalton: de Vive y deja morir a Licencia para matar.

moonraker3

¨Jumping the shark¨ es una expresión en inglés originada a partir de un episodio de la popular serie Días Felices en el cual Fonzie hace un salto en esquís acuáticos sobre un tiburón. En español equivaldría a decir ¨ya no saben qué hacer¨ o ¨se les acabaron las ideas¨. Pues bien, la era Moore es el punto en el cual James Bond salta el proverbial tiburón. Este es el momento en el que las películas pasan de marcar la pauta en el cine a tratar de imitar las modas que se fueron originando a lo largo de los setenta y ochenta. Los resultados son variables pero, en general, la calidad de las películas fue cayendo progresivamente a lo largo de estas décadas.

No puedo decir nada malo de la interpretación del personaje que hace Roger Moore, quien contribuye con gran éxito a crear un Bond de aire desenfadado, más fresco y con mucho más sentido del humor (aunque siga siendo un capullo). Su mayor aporte son, sin duda, sus expresiones faciales; Moore podría haber interpretado al agente secreto sin decir una sola palabra y creo que aún así habría sido entretenido verlo. Además, las situaciones incrementalmente ridículas a las que se enfrenta esta versión de Bond pueden causar risa, pero el actor está al tanto de ello. Nos reímos con él, no de él. Ya sea que esté desactivando una bomba nuclear disfrazado de payaso, atacando una fortaleza en globo aerostático acompañado del ancianito Q y un ejército de mujeres malabaristas, o simplemente, horneando un quiche.

Lamentablemente, con el Bond de Timothy Dalton sucede todo lo contrario. Es famosa ya la situación que llevó a este actor a encarnar al 007. Pierce Brosnan, quien había sido elegido como sucesor de Moore, fue finalmente apartado del papel debido a su implicación con la serie Remington Steele. Dalton lo reemplazó y su interpretación pasó a la historia como la peor de todas. Desde el principio, el actor no se muestra a gusto en el papel, no transmite el mismo sentido del humor que su antecesor y murmura insulsamente sus líneas de diálogo a lo largo de Alta tensión y Licencia para matar, ambas quizás las peores cintas de toda la saga.

Sin embargo, no creo que sea justo culpar únicamente al actor por la mala calidad de las dos películas que protagonizó. Una de las razones por la que dejamos pasar las ridiculeces de la saga de James Bond es que todo sucede en un mundo fantástico. Un mundo paralelo al mundo real, con algunas similitudes a él, pero que tiene más en común con el mundo del cómic, donde cosas como el salón de conferencias de M, la base del volcán de Blofeld o el Atlantis de Stromberg pueden existir y tener sentido por el sólo hecho de que se ven espectaculares:

Emergency_00-Section_Meeting

La sala de conferencias de M en Operación Trueno se ve impresionante, pero en la realidad no sería muy práctica (a menos que te guste gritar). Fun fact: es la única ocasión en la que se ve a todos los agentes 00 juntos.

Las películas protagonizadas por Dalton significaron un alejamiento de todo esto para pasar a un contexto más realista y la irrupción nada bienvenida de la situación del momento, con todos sus problemas y ambigüedades. Anteriormente, sólo era necesario saber qué era la Guerra Fría para disfrutar plenamente de la película. Por su parte, tanto Alta tensión como Licencia para matar invocan temas en boga durante sus años respectivos (la invasión soviética de Afganistán, los cárteles de droga o el escándalo Irán-Contra), por lo que es necesario tener cierta idea del contexto para entenderlas mejor. Este anclaje en el realismo terminó siendo el rumbo definitivo que tomaron las películas posteriores, y lo es hasta hoy, aunque los cineastas actuales ya lo tienen mucho más dominado.

Si sólo puedes ver una: La espía que me amó

Sólo la secuencia introductoria de La espía que me amó podría ser una película de James Bond por sí misma. Vamos, termina con 007 saltando de un acantilado en esquís y abriendo un paracaídas adornado con la Union Jack mientras empieza a sonar el tema principal: ¨Nadie lo hace mejor¨. La trama gira en torno al malvado Stromberg y su plan para lanzar bombas nucleares sobre Nueva York y Moscú, empezando una guerra nuclear entre las potencias mundiales que sólo él y sus elegidos sobrevivirían en una ciudad submarina.

Ésta película es también un ejemplo perfecto de la flexibilidad que da el mundo fantástico de Bond a la hora de narrar una historia interesante. La saga de 007 deja de lado la política y no utiliza a la URSS como el enemigo de preferencia, sino que traslada ese papel a algún villano en particular (generalmente, un millonario megalómano) o a la ficticia organización SPECTRE, introducida exclusivamente en las películas como remplazo del grupo criminal utilizado por Ian Fleming en sus libros, SMERSH (acrónimo en ruso de ¨muerte a los espías¨), a su vez inspirada en la agencia soviética real del mismo nombre. En La espía que me amó Bond trabaja junto a una agente rusa y, en la secuencia final, luchan juntos americanos, británicos y soviéticos para impedir el desastre nuclear. Ya saben, fantasía.

spywholovede

James Bond, cultivando relaciones internacionales.

Menciones honrosas: Panorama para matar, sólo por Christopher Walken y su interpretación de villano alemán con acento neoyorquino. Y también porque hace muy bien el papel de psicópata.

La que te puedes saltar: Licencia para matar

licence-to-kill-poster

Esto más que una peli de James Bond es un episodio muy largo de Corrupción en Miami. No hay absolutamente nada rescatable aquí. Es una versión genérica de todas aquellas películas de acción de los ochenta, pero sin la gracia. ¡La secuencia final es una persecución con camiones! ¡CAMIONES! Eso sí, esta es la primera película de Bond con gore, y en abundancia (otra tradición ochentera), pero ni eso la salva.

Mejor intro y banda sonora: Panorama para matar

DANCE! INTO THE FIRE! El tema de Duran Duran es absolutamente pegajoso y combina de forma extraordinaria el pop de los ochenta con el estilo de la música de 007. Las imágenes que lo acompañan, aunque no son tan evocadoras ni tienen tanta clase como las de Sólo se vive dos veces, son de lo mejor que hay en la era Moore que, la verdad, no destaca mucho en general en este apartado.

La que más quiere ser como Shaft: Vive y deja morir

Como mencionaba antes, casi todas las películas de esta etapa se ¨inspiran¨ en las modas del cine de la época. Y desde el principio; la primera cinta protagonizada por Moore busca desesperadamente aprovechar la popularidad del cine de blaxploitation y sus representaciones de afroamericanos, su cultura y la violencia de las calles. El hecho de que todas esas representaciones compartan escena con James Bond, el tío más blanco del mundo, simplemente no cuela.

La que más quiere ser como Operación dragón: El hombre de la pistola de oro

Otra película de Bond tratando de capitalizar del éxito de otros géneros. Esta vez, de las películas de artes marciales. Everybody was, indeed, kung fu fighting.

La que más quiere ser como Star Wars: Moonraker

El mensaje al final de los créditos en La espía que me amó publicitaba ya, como era costumbre, la siguiente película: James Bond regresará en… Sólo para tus ojos. Pero los productores no se esperaban el efecto que tendría otra película estrenada también en ese mágico año 1977. Moonraker fue introducida descaradamente en los planes de lanzamiento de MGM con el fin único de explotar el fenómeno Star Wars y el interés del público por las óperas espaciales. El resultado fue una película bastante ridícula, pero especial en los corazones de muchos, particularmente en el de Tiburón.

La que le robó el reloj a Venom Snake: Octopussy

Octopussy-Seiko1

Quienes os hayáis echado alguna vez un pitillo en MGSV reconoceréis este reloj.

Otra cosa de la que me he dado cuenta a lo largo de esta dura (durísima) maratón cinematográfica, es la cantidad enorme de referencias a James Bond presentes en la saga de Metal Gear. Es indudable que detalles tan simples como el reloj de la imagen de arriba (hasta otros mucho menos sutiles, venga ya) han sido de gran inspiración para Hideo Kojima, y los fans de su obra probablemente disfrutarán más con las pelis de Bond al ir encontrando todas estas referencias.

Este análisis regresará en…

Analiza otro día: 53 años de James Bond (Parte 3)