El análisis más ochentero: Hotline Miami 2 Wrong Number

google-play-feature64

Luego de más de un año de espera ya está entre nosotros Hotline Miami 2: Wrong Number, la secuela de uno de los mejores juegos del 2013, y tengo que confesar que, en mi condición de fanboy, soy la persona menos indicada para juzgarlo. Pero esto no es Intereconomía ni la COPE, ni ningún otro baluarte de la imparcialidad. Esto es Warclimb – AZ Games y nuestro principal objetivo es ser entretenidos, radicales, irreverentes y guays en todo sentido. Somos el Poochie de los blogs de videojuegos. Por ello, me propuse traeros este análisis poco tradicional de Hotline Miami, en el que en vez de explicar aspectos técnicos y hacer una crítica, os daré algunas recomendaciones de películas, música y otros videojuegos que podéis buscar si es que, al igual que yo, os atrae la estética del juego y queréis sumergiros más en el ambiente tan particular de Miami y de la década de los ochenta, esa época que algunos historiadores* llaman ¨la mejor década de la historia universal¨.

Habiéndoos ya avisado de mis favoritismos, me vais a permitir hacer una pequeña valoración: Hotline Miami 2 es más de lo mismo. Esto no quiere decir que la gente de Dennaton Games no se lo haya currado; sin duda han perfeccionado el juego en todo sentido, y en HM2 encontraréis más de todo lo que os gustó de la primera entrega, pero con mayor variedad, controles más precisos (se puede jugar perfectamente con el mando de Xbox360), una dificultad más ajustada y, aunque pueda ser difícil de creer, una banda sonora aún mejor que la del primer juego. La historia esta vez es menos abstracta y tiene mucha más exposición que antes a través de los numerosos nuevos personajes a los que controlamos, algunos de los cuales agregan una bienvenida variedad al juego (por ejemplo, hay un pacifista y se rehúsa a matar y usar armas). En suma, si el primer Hotline Miami no os convenció, puede que la secuela lo haga si le dais una oportunidad. Si, al contrario, el primero os gustó, ya sabéis qué hacer.

Veredicto final: 5/5 Patrick Swayzes.

https://i1.wp.com/i.imgur.com/neECHsl.jpg

Dicho esto, hay que reconocer que gran parte del atractivo de Hotline Miami se encuentra en el contexto: la ciudad de Miami en los años ochenta. El Estado de Florida siempre ha sido un lugar extraño, incluso para los mismos americanos, que suelen visitarlo en manada durante las vacaciones de primavera en una especie de peregrinación parrandera. Un lugar donde convive gente de procedencias y nacionalidades variadas, donde el contraste entre la riqueza más decadente y la pobreza más abyecta conviven lado a lado y cuyos habitantes son famosos por ser los más desquiciados del país. No hay más que ver el popularísimo twitter @_FloridaMan, que recopila los casi diarios titulares de periódicos que describen las más recientes excentricidades de algún residente del estado como, y estas son 100% reales, ¨Hombre de Florida confiesa asesinato, lleva cadáver a oficina de abogado¨, o ¨Hombre de Florida arrestado por arrancar de un mordisco dedo de su novia durante furia causada por LSD¨. Es suficiente para perder toda fe en la humanidad.

El otro ingrediente es, por supuesto, la década de los ochenta, o ese momento en el que a la civilización occidental se le fue la olla. Una década, recordemos, en la que una película podía tener como premisa un pueblo donde bailar está prohibido y el prota descarga su frustración con una dramática danza interpretativa en un polígono abandonado. Los ochenta trajeron consigo toda una estética caracterizada por los colores pastel, las luces de neón, las prendas y peinados futuristas y el sintetizador como instrumento ubicuo en toda producción musical. Todo esto lo podéis observar en cualquier película de la época, desde Scarface hasta Top Gun y Commando, pero por razones de espacio y sanidad mental vamos a centrarnos en producciones recientes.

drive-26462-1920x1080

La gente de Dennaton reveló que una de sus mayores inspiraciones fue más actual, la película Drive (2011), que comparte parcialmente el tono y la temática de Hotline Miami. Definitivamente, no es una peli que guste a todo el mundo por lo que es un poco lenta y tiene muchas escenas de introspección en las que el único peligro es perdernos en los ensoñadores ojos azules de Ryan Gosling, pero si disfrutáis del arte y tenéis paciencia, una vez que toma carrerilla da un giro inesperado a la acción y la violencia al más puro estilo Hotline Miami. Otra película reciente que comparte este mismo estilo es Spring Breakers, la cual si se juzga sólo por el tráiler se puede acabar con la impresión totalmente equivocada. Se trata de un grupo de adolescentes ex discípulas de la fábrica Disney que, durante sus vacaciones de primavera en Florida, deciden financiarse robando bancos. Al igual que Drive, no es una peli para todo el mundo, porque intercala escenas de violencia con escenas espeluznantes y diálogos infumables entre algunos muy malos actores, pero no hay duda de que evoca el mismo ambiente surrealista de Hotline Miami.

Actualización: El 2015 nos ha dejado un par más de películas con estética ochentera muy recomendables (aunque de calidad variable) para quienes les gusta sentirse nostálgicos. La primera es Kung Fury, que más que película es un corto de 30 minutos cargado con todas las referencias ochenteras que podáis pensar. La trama no es nada que celebrar, es básicamente un chiste que se pasa de largo, pero en el apartado audiovisual es un espectáculo de luces de neón e imágenes por ordenador muy evocativas de la época. La otra recomendación es Turbo Kid. Ésta si es un largometraje y, además, de muy buena calidad. Los creadores han tratado de revivir no sólo la estética, sino también el tono de las películas de la época, especialmente la mezcla de desenfado que raya el límite con lo cutre, personajes bastante encantadores y tanto gore barato que dejaría orgulloso a Sam Raimi. Es lo más cercano que tenemos a una película de los ochenta hecha treinta años después, casi casi como Hotline Miami lo es para los videojuegos.


Es imposible no mencionar también la archiconocida serie Miami Vice (Corrupción en Miami). Ya sé que os sonará a serie cursi de policías, pero la realidad es que estamos hablando del Game of Thrones de los ochenta, que en su momento marcó un hito para la televisión. Miami Vice trajo consigo unos valores de producción de gran nivel, con una cinematografía galardonada llena de colores brillantes en una época en la que mucha gente aún tenía TVs en blanco y negro y con una banda sonora compuesta de música de los artistas del momento (cosa inaudita en la televisión de entonces). Además, la serie era conocida por tener entre sus artistas invitados a gran cantidad de actores y músicos en boga (Bruce Willis, Julia Roberts, Liam Neeson, Ted Nugent, Phil Collins, James Brown, entre muchos otros) y por marcar la pauta en el mundo de la moda con los trajes, vestidos y peinados de sus protagonistas. Miami Vice es más ochentero que un Oso Amoroso montado en un Transformer, y como testimonio vivo de su época es imperdible para quien quiera tratar de comprenderla.

En cuanto a música, quienes habéis disfrutado tanto como yo de la particular mezcla de sonidos actuales y ochenteros en la banda sonora del Hotline Miami original no tenéis que preocuparos, porque la segunda entrega también cumple en este apartado y nos deja unas pistas aún mejores que las del original y que ya podéis escuchar en los lugares tradicionales. Pero, aparte de recomendar la producción musical de los artistas que colaboran en la espectacular banda sonora debo agregar también a Kavinsky, un francés que mezcla el género house con los sintetizadores característicos de los ochenta para un resultado espectacular. Este artista colaboró en la BSO de la antes mencionada Drive, y su disco Outrun tiene una temática similar, cuenta la historia de un fantasma que conduce un Ferrari y va en busca de venganza. Otro artista muy parecido es Lazerhawk, que tiene un estilo y temática de coches como la de Kavinsky, por alguna razón, y también es más ochentero que un partido de voleibol homoerótico con los colegas al son de Kenny Loggins.

Finalmente, no puedo dejar de recomendar un par de videojuegos de los pocos que existen que tienen lugar durante los ochenta (o cerca). El más obvio es, por supuesto, GTA Vice City, no sólo un buen juego que representa la época con lujo de detalle, sino uno de los mejores GTA, según expertos*. Quienes ya lo habéis jugado comprobaréis que, como todo GTA, bebe mucho de la cultura pop del momento, pero especialmente de películas como Scarface y la serie Miami Vice, de las cuales casi copia algunas situaciones y escenas famosas. Los desarrolladores de Rockstar son expertos en capturar el espíritu del momento histórico que eligen para sus creaciones, cosa que demuestran también en su adaptación al videojuego de la película The Warriors (Los amos de la noche, 1979). El juego sigue casi la misma trama de la peli, pero incluye secciones que podrían considerarse de precuela que se desarrollan en una especie de open world, con misiones secundarias y coleccionables en las que controlamos a varios miembros de la pandilla. Las similitudes con HM son evidentes considerando la violencia, el tono surrealista y el ambiente derelicto en el que tiene lugar el juego, lanzado para PS2 y Xbox en el 2005. En general, es un buen brawler cooperativo estilo Final Fight o Streets of Rage pero con una historia y un sistema de lucha más desarrollados, y lo mejor: se encuentra disponible en la PS Store de PS3 por si queréis probarlo. No tiene pierde.

*Yo