Desde Wembley hasta Roma: La culminación de una idea. Gracias Barça!

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El día 27 de Mayo de 2009 pasará a la historia como “el día del fútbol”. FC Barcelona contra Manchester United, los dos mejores equipos de europa en este curso y presumiblemente del mundo, se batieron en duelo futbolístico. El Barça lo tenía muy difícil, porque llegaba con tres bajas titulares en la defensa y jugó con dos futbolistas medio lesionados, ya que ninguno de los dos, ni Henry ni Iniesta, habían cumplido los días de recuperación necesarios. Si hacemos una suma al uso entre las bajas por lesión y sanción nos salen cinco inconvenientes. Los médicos del staff técnico del Barça le dijeron a Iniesta que si quería jugar tenía prohibido chutar a puerta, ya que el músculo que tenía tocado era el del gesto del chut en su pierna buena, la derecha. Y solo chutó en una ocasión (con la izquierda, un balón que llegó manso a las manos de Van der Sar). Por lo demás, Iniesta hizo un auténtico partidazo, siendo uno de los mejores y más decisivos del encuentro, siendo motor de una de las mejores jugadas, arrancando con el balón desde más atrás del mediocampo y sorteando jugadores hasta darle un pase en profundidad a Etoo. Luego, el camerunés se encargaría del resto recortando a uno de los mejores defensas de Europa, Vidic, y definiría con la puntera sorprendiendo al portero del Manchester. Significaría el primer gol del campeón y la sentencia futbolística y estratégica del Manchester a los 10 minutos de partido. Por otra parte, a Henry se le notó bien atado por O’Shea y, además, se le vio mucho más tocado físicamente que Iniesta. A pesar de ello, tuvo su jugada estelar regateando a la otra parte de la pareja de ases en la defensa inglesa, Rio Ferdinand, pudiendo rematar a portería, pero sin acierto. Luego, sobre el minuto 70′, fue sustituido porque no podía más. Ambos, Henry e Iniesta, hicieron un gran partido. Dos de los cinco inconvenientes solventados.

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Quizá la parte más delicada fuera la defensa. Hasta el último momento todo el mundo se preguntaba a quién pondría Guardiola, sobre todo de lateral izquierdo. Con las bajas de Daniel Alves por el flanco derecho de la defensa, de Márquez y el eterno lesionado Milito en la zona centro, y de Abidal por sanción en el flanco izquierdo, la recomposición de la defensa sería un dolor de cabeza para el técnico barcelonista. Dos opciones saltaban a la vista: la posición natural de Sylvinho, ya que es lateral izquierdo, y la de Cáceres, que juega de defensa central. Y no hay más (solo la remota posibilidad de colocar a Keita, centrocampista, de lateral izquierdo). Lo más lógico hubiese sido colocar a Cáceres de central y a Sylvinho de lateral izquierdo, completando la defensa con Puyol por la derecha y Piqué ayudando al inexperto Cáceres. Una baza jugaba en contra de Sylvinho y Cáceres para jugar de titulares en un partido tan decisivo para la historia blaugrana: que ninguno de los dos ha sido titular en toda la temporada y, en el caso del joven y rápido central, siempre que ha salido ha transmitido muy buenas cualidades físicas y futbolísticas pero mucha inseguridad. Al final Guardiola se decidió por colocar a Sylvinho por la izquierda -a su favor contaba ser veterano y suponer que en el caso de una final jugara tranquilamente y sin arriesgar, como luego hizo- y a Yaya Touré de central junto a Piqué. Hay que decir que, después de lo visto, la defensa del FC Barcelona estuvo más que impecable. Quedarían todos los inconvenientes solventados. Touré es un jugadorazo con la sangre muy fría, que sabe cortar jugadas, dar salida al balón, regatear en línea defensiva, dar asistencias, posee de un potente y preciso disparo a puerta, siempre elige bien las jugadas… Es un jugador que ha demostrado en el Barça su capacidad para jugar en cualquier posición en el once inicial, excepto de portero, aunque nunca se sabe. Hablando sobre la defensa, decir que Piqué es una maravilla, el central ideal para la filosofía de juego del Barça. Tiene un toque exquisito y es, hoy en día, el central que mejor se suma al ataque del mundo. Y qué decir de Puyol, de él nada nos podrá sorprender, y es que fue uno de los mejores del partido, desquiciando a un Cristiano Ronaldo chulesco e impotente, que pudo ver como una máquina le prensaba y quedaba como una estampa adherida al tapete verde del Olímpico de Roma. El centro del campo estuvo magnífico, con un Xavi y un Iniesta colosales. Cuando uno de los dos tocaba el balón la sensación de superioridad del Barça crecía enormemente; por contra, cuando pasaban 5 minutos y estos dos jugadores aún no habían tocado el balón, podía existir peligro por parte de los ingleses. Resultan decisivos, y Xavi demostró, una vez más, ser el jugador más inteligente sobre cualquier terreno de juego. Quizá la tarea más oscura la tuvo asignada un jovencísimo Busquets, que le tocó lidiar con Carrick en la batalla del centro del campo. Aún así, sin brillo pero con energía y corazón, el canterano parecía en ocasiones un veterano curtido en mil batallas, y no hay que olvidar que hace un año jugaba en 3ª División de la Liga Española. En la delantera, Etoo apareció cuando la situación estaba más complicada, y metió el golazo de la fe; y Messi comenzó a jugar cuando lo hizo Iniesta. Faltando 20 minutos para el final del encuentro conectó un testarazo preciosista -saltando con una plasticidad inusitada y colocando el gesto técnico de la cabeza perfectamente- entre los dos centrales gigantescos del Manchester, y la pelota salió disparada pasando por encima del alto y prestigioso portero Van der Sar, tocando finalmente la red de la portería. La final ya estaba prácticamente ganada, y en los últimos minutos de juego el Manchester fue un juguete con el que el FC Barcelona hacía lo que quería. Me viene a la mente una jugada hacia el final de partido en la que el Barça tocaba y pasaba el balón dentro del área del Manchester como si estuviesen en la zona ancha del centro del campo, era increíble. Por último, no hay que olvidarse del que más sufre en el campo, de Víctor Valdés. El guardameta del Barça tuvo poco trabajo, pero el poco trabajo lo solventó perfectamente, besando el césped de Roma al terminar el partido.

Lo llamativo es que, el que haya visto jugar al Barcelona solo el partido de la final de la Champions, puede pensar que es suerte, o que al Manchester le ha salido un mal partido. Pero no, el Manchester no perdía un partido de la Champions League desde 2007 (creo que son 24 partidos), al igual que el Chelsea no lo hacía en su campo, también en la competición europea, desde el 2006. De la misma manera, en la Liga Española de este curso que acaba, cuando el Barça fue al Bernabeu para jugar contra el Real Madrid, este último batía todos los récords habidos y por haber en la historia de la Liga en cuanto a victorias consecutivas. Llegó el Barça y les metió 6. El Real Madrid en esos momentos, el Chelsea en aquellos y el Manchester ahora -al igual que otros muchos equipos de primera línea al que el Barça les ha ridiculizado futbolísticamente- no eran malos equipos, estaban en forma. Lo que ocurre es que cuando juega el Barça, para el equipo rival es muy difícil. Además, gane o pierda, siempre gana el fútbol, siempre. Recuerdo el primer partido de liga esta temporada contra el Numancia en Soria. 1 a 0 perdió el club que dirige Guardiola. Los periódicos ya hablaban de decepción, de técnico demasiado joven (38 años), de que el equipo era el mismo de la temporada anterior, ese que hizo el ridículo arrastrándose sin gracia por los campos de fútbol… Se hablaba mucho por entonces. Se decía que no era un equipo goleador. En ese encuentro en especial, el Barça tuvo unas 20 ocasiones de gol, y unas 10 ó 12 claras. El Numancia solo tuvo una clara. Y así sucesivamente, se volvieron a repetir historias parecidas contra el Racing de Santander en el Camp Nou (1-1)… Recuerdo perfectamente lo que pensaba cuando se jugaron esos partidos: “cómo puede ocurrir, que jueguen tan bien y hagan tantas ocasiones, y no ganen los partidos”. Pronto todo quedaría en un espejismo, porque contra el Sporting de Gijón en Gijón el Barça metería 6 goles y, a partir de ahí, resultaría ser una de tantas goleadas. Partidos y partidos se han ido sucediendo y el Barçá siempre ha intentado jugar igual: en partidos como contra el Numancia, como contra el Espanyol en Liga en el Camp Nou (1-2) o como contra el Valencia en Mestalla (1-1) el Barça no gano, pero sí que ganó el fútbol. Ganó el fútbol aunque este jugara contra el anti-fútbol (no en el caso de Mestalla, donde el Valencia realizó un partido impecable): porque para parar al Barça puedes hacer dos cosas: o jugar el fútbol mejor que ellos (algo hoy por hoy imposible, más que nada, porque casi ningún equipo, a excepción del Arsenal, cree en el fútbol o tiene los jugadores que tiene el Barça) o jugar al anti-fútbol, es decir, a parar el juego del Barça como sea, como lo hicieron, por ejemplo, el Getafe, el Espanyol o el Chelsea, los tres en el Camp Nou.

Unos 4 jugadores de la cantera jugaron en 1992 contra la Sampdoria la final en Wembley de la Copa de Europa. Comenzaban las hazañas del Dream Team, el equipo de Guardiola como capitán, y de Johan Cruyff como entrenador. Este último sería, precisamente, el que sentaría las bases de cómo debía jugar históricamente el FC Barcelona al fútbol. Puso sus ideas futbolísticas al servicio de aquel equipo, la primera plantilla del Barça que levantó la Copa de Europa. Han pasado los años (17), y esas ideas de Cruyff siempre han sido decisivas para el club. Se podría decir que desde los ’90 el Barça ha ido madurando. Después de algaradas con Bobby Robson, Van Gaal, Serra Ferrer, Rexach o Antic -donde el equipo jugaba bien pero llegó hasta el estancamiento y no se culminaba el éxito- llegó Laporta, Txiqui y Rijkaard. El primero de ellos tenía el aval de la amistad con Johan Cruyff, el segundo fue casi una exigencia de Cruyff a Jan Laporta, y el tercero una encarecida recomendación del “Dios futbolístico holandés”. Entonces llegó la maduración de la entidad. El Barça construyó nuevos cimientos para colocar encima de ellos unas columnas donde pudiera descansar encima de ellas el fútbol, que se debía situar en todo lo alto. Formó un gran equipo donde la cantera estaba muy presente y figuras como Marquez, Deco, Etoo y Ronaldinho deleitaban a la gradería culé. Se ganaron títulos, entre ellos, una Copa de Europa en París, pero cuando las estrellas “fugaces” del Barça se apagaron, todo indicaba que el ciclo había terminado. Entonces llegó Guardiola y, sobre la misma base de los años anteriores, ha formado una plantilla comprometida que cree en él y en su idea de fútbol. La idea de fútbol de Guardiola es “el fútbol por encima de todo”. Y el fútbol ama al fútbol, eso es algo innegable, se ha podido observar este año. De la mano de Pep han tocado el cielo. La cantera ha sido la base: 7 canteranos de la masía fueron titulares en Roma. Y han ganado Copa del Rey primero, Liga después, y Champions League como broche de oro a un año inolvidable para la historia del fútbol. Las ideas las puso Johan Cruyff y las ha culminado Josep Guardiola, es el perfeccionamiento de un modelo. El aficionado del Barça está agradecido, y lo que es más importante, el aficionado al fútbol ve colmatada la satisfacción de haber podido contemplar en acción a uno de los mejores equipos de la historia.

Artículo dedicado a Daniel Marcano.