Cuando Nos Dio Por Hacer Surf

Como algunos sabréis este año es el décimo aniversario de este grandioso y discreto blog. De vez en cuando publicaré un artículo recordando grandes momentos y rescatando artículos antiguos en la sección 10 años de Warclimb. Hoy os contaré el día que casi la palmamos haciendo surf, y de paso enlazaré los tres artículos en los que lo relatamos.

Olas en el Mediterráneo Vol 1

Patrick relata con melancolía y cariño los inicios y las sensaciones de cabalgar una ola y dejarse llevar por el mar. También da esperanzas a los españoles porque en el mediterráneo también se puede hacer surf, aunque sea en invierno.

Olas en el Mediterráneo Vol 2

El gran día llegó, las predicciones eran tan bestias que me llamaron a mi para que les hiciera fotos y grabara algún vídeo. Ese día recuerdo que de camino a la playa fuimos unos 30 minutos por la carretera con lluvia intensa y sin poder circular a mas de 60km/h porque no se veía nada en la carretera.

Nos aventuramos a La Calita (El Campello) con toda la intención de arriesgarnos y sentir de verdad un basto muro de agua. Cuando llegamos, vimos que hacía mucho viento y que el mar estaba muy, muy bravo. Era una locura entrar ahí. Nunca habíamos visto la Calita de esa manera, acongojaba pero al mismo tiempo, teníamos el gusanillo.

El mar estaba tan movido que era imposible entrar nadando desde la playa, así que nos metimos desde el espigón, y esto es lo que pasó:

Llegamos hasta el final del espigón con dificultad y vimos el riesgo que suponía adentrarnos de esa manera. Cuando estábamos decidiendo como meternos al agua, llena de olas inmensas a la altura del espigón y de repente vimos como se acercaba una ola increíble y enorme hacia nosotros, no tuvimos ninguna reacción. Simplemente nos quedamos mirando como se levantaba un muro de agua de tres metros enfrente de nosotros y como nos atizaba con fuerza. A pesar de ir sin neopreno el frío no se notaba. La ola tiró de golpe a José Carlos y Marcano contra las rocas

Olas en el Mediterráneo Vol 3

Ante mí se levantaban muros de hasta cuatro metros y no me atrevía a entrar pronto en la ola. Pues bien, me decidí a coger una y conforme me succionaba, yo aleteaba con todas mis fuerzas, cuando parecía que iba para adelante, la cresta de la ola me golpeó en la cabeza con fuerza y comencé a dar vueltas dentro del agua.

Esta fue la parte mas bestia, cuando por fin saltaron al agua y yo me quedé en el espigón agarrado a una roca con una mano y en la otra la cámara de vídeo, pero enseguida paré de grabar cuando vi que Jose Carlos había perdido la tabla y estaba nadando con todas sus fuerzas mientras el mar se lo tragaba. Dejé la cámara y me puse a buscar su tabla para intentar ayudarlo, pero no la encontraba y no podía hacer nada. Hubo un momento que lo perdí de vista durante un par de minutos y de repente apareció en la orilla, nos dijo que se hundió hasta el fondo y fue andando por la arena, increíble.