CRÓNICA PIMP FLACO, KINDER MALO Y LOS SANTOS
EL FIN DE UNA ERA

Lo primerito: buenos días, buenas tardes o buenas noches. ¿Cómo estáis? Yo estoy estupendamente como diría el Sasel. Regreso a Warclimb con la segunda parte de esto, que te recomiendo leer antes de embarcarte en la segunda parte de la historia. Comencemos.

17 de Febrero. Después de pasar un San Valentín alicantino (best Valentín ever), mi pareja y yo nos venimos en Ave exclusivamente para ver a los hermanos catalanes mister Pimp Flaco y mister Kinder Malo. Dos grandes por los que mereció la pena venirse. Llegamos a la entrada y tuvimos que esperar LA TELA. Al menos había un pavo que llevaba una camiseta de Drake (la del pájaro -puchuacho- típico del cantante canadiense) y un olor bueno a hierba fresca del campo que nos puso ya en situación.

El segurata nos tiró el agua -mal empezábamos- porque en aquella época mi retraso me impedía ver que en el margen izquierdo de la sala estaban todo tipo de bebidas espirituales que podrían haberme levantado el espíritu. Los chavales se hicieron esperar porque no sé de quién fue la idea de meter de trapero telonero a este tío:

Lo único bueno: aprendí hacer el típico SKKRR SKKKRR ese que nos trajo de quicio mientras esperábamos otro buen tiempo a los hermanos. Todo esto con un 1,57 de altura. La peña me ahogaba del calor que hacía y estaba petao. Luego que digan que el trap no llena o los hipsters de turno haciéndose los locos “yo no escucho esa mierda”. Hasta Andrea Levy estaba ahí, moviendo su booty. (Parece que el PP siempre estará vinculado a estos conciertos, shit)

Llegaron y arrollaron. Por aquella época la “avioneta” estaba en todo lo alto. Y mi pareja y yo nos enfudamos con el uniforme oficial de la Dora Black (camisetas en blanco y rosa) que llevaron a alguna miradita del propio Kinder Malo, allá a lo lejos que desde lo alto nos hablaba de todas las novias que le salían. Por otra parte, empezó alguna improvisación de canciones futuras que fue lo que más me moló. Se producían en los descansillos entre canción y canción, entre visual y visual de la Dora (recordemos que es su gato y también forma parte de la imagen de merchandising del dúo). Me emocioné cuando el propio Dani (así se llama Pimp Flaco) entonó esta parte de Verdades, una de las nuevas canciones de su nueva mixtape “Terremoto Turquesa”:

“Mi familia era pobre 
Y no pensaba en ser rico
Era feliz con un puto huevo frito
Una bolsa de ganchitos
Mi padre era chatarrero
Ahora está en el cielo te mando un besito”

Estamos hablando de un amor incondicional entre hermanos. El público pudo experimentar la buena relación de ambos, una relación de hermandad y de supervivencia. Donde canciones como estas dejó a todo el público, en silencio, reflexionando sobre la suerte que tenemos y que no valoramos.

El concierto continúo a un ritmo considerable con temas como Si o No de Pimp Flaco mezclados con otros de Kinder Malo como El Banquero de Dios. Se notaba que al público le molaba más el Flaco pero muchos otros apostaban por el Malo. El caso es que los dos ganaron, en esa noche de Madrid. Las ratxes se vinieron (y sus parejas también) para preguntarme dónde había comprado la camiseta. Fue la primera vez en mi vida que temí que me dejaran en pelotas allí mismo por la puta camiseta.

A las afueras vino lo mejor. Ya por dentro, mientras buscábamos merchan guapo del grupo, nos encontramos con Enrique Alonso y Chesaronne de Antihype, buenos tíos y a las afueras con Chuso Montero de Eurogamer. Está claro que el trap y los videojuegos tienen una conexión guapa guapa. Una noche para no olvidar.


19 de Mayo. Las oposiciones habían terminado. Había logrado un aprobado apurado y sabía que todo este tiempo estudiando, había caído en balde. Meses más tarde, me quedé en el puesto 304 de 2600 participantes. Not bad. Pero no me dieron la plaza.

Con ese contexto, me acerqué con mi hermana a ver a “LOS SANTOS” antes conocidos como “PXXR GVNG” que nos habían regalado otro álbum durante esa primavera. He de decir que me gustó mucho más el primero, pero eso no quiere decir que éste sea malo. De nuevo, en este tipo de conciertos hacen esperar bastante a su público. Hasta tal punto que llega a desesperar.

Pero yo fui más lista: pagué el VIP y me olvidé de rollos de “sin agua”-“lleno de gente” y “ahogada durante dos horas” y lo vimos tranquilamente en la planta de arriba. La verdad es que los teloneros fueron muy muy malos. Sé que El Mini tenía algunas canciones buenas como aquella de “tiene un super pussy” que nos hizo bailar. Y de mientras, vimos a Kaydy, Yung Beef o Khaled paseándose por la planta de abajo, haciéndose fotos con los fans y con todo el mundo, mientras esperábamos, y esperábamos y esperábamos.

Para que os hagáis una idea, decían en la entrada que empezaría a las 20:30h. MENUDO CHISTACO. Empezaron alrededor de las 22:15h. Pero una vez que se encendieron los focos eso fue lo de menos (*bueno, entre tú y yo, si vas a un concierto de este tipo, salvo que sea el Ceci, vete por lo menos una hora más tarde, me lo agradecerás*) porque comenzaron con lo fuerte de esta nueva mixtape “2k14dpg” haciendo mención al año 2014 y que antes eran “PXXR GVNG”.

“Al que estaba lo jubilé y al que venía lo bauticé,
si tú estabas en el juego, eh, sabes keloke,
a este juego se la voy a meter hasta que vomite,
dime zorra si tu sabes de alguno que no nos imite”

Pues la verdad que todo eso es cierto. Porque estos tíos son la historia del trap en España, desde su movimiento con Sony hasta la fama mundial como modelo de uno de sus integrantes, esta peña fueron los que marcaron la banderita en el territorio. El repertorio estuvo bien, aderezado por la improvisada llegada de Afrojuice 195 con un tema dedicado a Benzema. Mi hermana y yo nos lo pasamos de puta madre haciendo avionetas futboleras en la parte de arriba como dos tontas. Menudo temazo:

Con una canción reggatonera todas las féminas se echaron a la tarima principal, matándose por un perreo o por un beso mientras el segurata empezaba a decir que “no cabían más” y aprovechando el despiste, Kaydy perreando a la seguridad. CLASSIC.

La cuestión es que, en este caso, la popularidad se la llevó Yung Beef donde la parte final mientras cantaba su archiconocido A.D.RO.M.I.C.F.M.S. se postuló como una especie de semi-Jesucristo del siglo XXI mientras lo mirábamos desde arriba. La popularidad y la fama parece rodear al grupo que así se despidió y así me despedí de esta etapa de trap. Burguer y taxi. Y pa casa.

P.D: Quién sabe si con C.Tangana o una nueva ronda de Ceci me animaré a hacer una tercera parte. Lo que si bien sé que el trap no está muerto, esta de pxxrranda.