Crime of the Century

Supertramp – 1974

supertramp_-_crime_of_the_century.jpgCrime of the Century es el tercer trabajo de Supertramp, siendo un disco decisivo para la banda británica. Antes de este no pudieron lograr el éxito con sus dos primeros trabajos: Supertramp (1970) y Indelibly Stamped (1971). Estos dos fueron producidos por un multimillonario llamado Stanley August, que daría un empujón a Rick Davies financiando la banda que él mismo creará. Crime of the Century es uno de los mejores álbumes de Supertramp, amén del fabuloso y delicado Even in the Quietest Moments (1977).

La primera canción, que comienza con el sonido de una armónica tocada por R. Davies, es School, una de las mejores en la carrera de la banda. La voz de Rodger Hodson acapararía más protagonismo a partir de este disco y esto queda probado desde un primer momento en School. La guitarra acústica -con cadencia e intermitencia- y los gritos escolares sucesivos preceden una explosión de música suave. El teclado tocado por el líder Rick Davies se hace imprescindible, y todos los demás instrumentos se unen formando una de las amalgamas musicales más reconfortantes que se hayan podido escuchar. El crescendo tiene vigencia hasta que se oye el piano tocado por R. Hodgson. Más tarde la guitarra eléctrica sirve para cambiar de estructura, y posteriormente sigue la épica hasta que, de repente, todo se apaga. Sin descanso y sin que pase un segundo se escucha Bloody Well Right, con ritmos propios del jazz y una guitarra limpia. Después se acontece a una melodía de rock progresivo en estado puro junto con matices del rock más esencial y electrizante. Además, destacar los coros, que son de importancia en este tema, al igual que la voz, en este caso, de Rick Davies. Finalmente el jazz aparece hacia el final con el saxo de John Anthony Helliwell. Hide in your Shell tranquiliza el comienzo implacable del disco. Como siempre en el caso de Supertramp, todos los instrumentos son necesarios y su conjunto provocan un gran deleite. Los elementos destacables son el coro, los cambios de estructura y la gran extensión de la letra, que trata sobre la tristeza que provoca la incomprensión. Asylum supone una fractura en el elepé, siendo más templada que las pistas anteriormente descritas y marcando un punto de inflexión. El piano y la voz crea un halo de belleza que llega a su punto más álgido con un cambio de ritmo que languidece con el tiempo sin que la voz y el piano dejen de acompañarse. Hacia el final de la pista la epopeya resulta envolvente y unos gritos relacionados con el título del tema (Manicomio) se intercalan hasta que el tema toca su fin. Escuchamos Dreamer, uno de los temas más melódicos del álbum. Una introducción con intervenciones tímidas de los instrumentos y un gran juego vocal y el teclado van avisando de que llega uno de esos crescendos a los que la banda nos está acostumbrando, pero lo curioso es que el crescendo no llega a darse y comienza Rudy, con ritmos que recuerdan casi a la bosanova, un piano atento y fiel y una letra triste que roza la desidia, el hastío y la impotencia de no sentirse querido y, además, la creencia de que no es necesario tal querencia. Hacia la mitad de canción la estructura cambia radicalmente llegando a momentos de tal grandeza que dichos momentos pueden parecer casi imbatibles. Los punteos y rasgueos de guitarra eléctrica y la intercalación de voces, junto a una mezcla fundamental de instrumentos -todos tocados en su justa medida- hacen de Rudy una pieza indispensable para todo aquel que ame el sonido provocado. Todo se desvanece, pero algo persiste para acabar de pronto. Se intuye la parte final del disco con la penúltima pieza, If Everyone Was Listening, una pieza preciosista que da fuerza y consistencia a un final de trabajo magistral. El piano, el teclado y el clarinete (tocado por J. A. Helliwell) se denotan continuadamente. Y por último, la gran pieza maestra, la que da título al álbum, Crime of the Century. El piano y la voz, una fórmula que nunca le falla a Supertramp. La voz de Rick Davies se vuelve violenta, y en cuestión de segundos aterciopelada. El órgano tocado por él mismo escupe tenebrosidad. La guitarra irrumpe con fuerza y se fusiona con el piano dando a luz un instrumento único y divino. Después, el piano emerge con unos acordes perennes y repetitivos convirtiéndose en prácticamente el único sonido que se presencia. La música se adhiere a los acordes de piano y navegan por el espacio cometiendo crímenes imperturbables. Poco a poco se diluye el tiempo, todo. El saxo viste de elegancia al crimen del siglo y los acordes de piano siguen sonando perennes.

Indiscutíblemente Crime of the Century es una de las mayores obras de música que se han podido hacer nunca. Fue un disco grabado en un gran año, 1973, un año antes de que saliese al mercado otra inmensa obra, The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd, y el mismo año de discos como Aladdin Sane, de David Bowie; Goats Head Soup, de The Rolling Stones; Closing Times, de un recién incorporado al mundo de la música Tom Waits o Greetings from Asbury Park, N.J., de un también recién incorporado Bruce Springsteen, por nombrar algunos. Gran parte del mérito de este disco y del éxito de Supertramp la tuvo Ken Scott (productor del disco junto a los miembros de la banda), que ha producido álbumes a David Bowie, entre ellos, el nombrado anteriormente. La primera mitad de la década de los 70 pasan a engrosar una de las mejores épocas de la música y del rock progresivo, y en 1973 había nacido una constelación, Supertramp.

“Los actores y bufones están aquí. El escenario esta oscuro y despejado para subir el telón y nadie esta seguro de quien es la obra. […] Tratamos de cantarle al amor antes de que el escenario se derrumbara. Si todos estuvieran escuchando, sabes, existiría una posibilidad de que pudiéramos salvar la funcion. ¿Quién será el último bufón que derribará el teatro? Oh no, por favor, no, no dejes que caiga el telon. ¿Pues bien, cual es tu traje de hoy? ¿Cuales son los accesorios en tu obra? Estás actuando una parte la cual pensaste desde el comienzo, fue muy honesto. […] Ve a aprenderte de nuevo tus textos, no sabes lo que has hecho, el final ha comenzado. ¡Si todos estuvieran escuchando…!”

Fragmento seleccionado de If Everyone was Listening.