Cranky Kong de compras en plena crisis.

1204813826_f.jpgSaludos amigos. Sé que esta aparición tendría que estar relacionada con la última entrega de la trilogía publicitaria, pero he creído conveniente aplazarla. ¿Por qué? Muy sencillo, en estos tiempos de crisis económica y de novedades actuales a 70 euros, el jugador retro puede disfrutar de verdaderas joyas a precios irrisorios. Y es momento de hacer bandera de ello. Es la ventaja de fijarse en las cosas en las que ya casi nadie se fija. Así que pasen y vean lo que consiguió hace unas semanitas el señor Cranky Kong con 15 miserables euros en las tiendas de segunda mano de la capital. Prometo velocidad, clones descarados y hasta manga. Todo ello con 15 miserables euros. De todas formas, ¿ se pensaban que los sueldos del staff de Warclimb daban para mucho más?

Velocidad y licencias

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Pues aquí tienen, el mítico juego de 1986 que Sega copió casi descadaramente del no menos clásico Pole Position de Atari, juego que recordarán los más viejos del lugar. Fíjense si el Pole Position es antiguo, que cuando estaba esa máquina en los recreativos, yo necesitaba subirme a una caja de cerveza para llegar al volante, dada mi tierna edad. Pues ahí lo tienen, una conversión para la Master System II que dejará sorprendidos a tirios y troyanos, por su sensación de velocidad y su maravilloso plagio del acreditado sistema del clásico incorruptible de Atari. Y con editor de circuitos y todo.

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El que haya jugado a esto sabe lo complicado de tomar las curvas y la sensación de velocidad. Clásico que da gusto jugar hoy día y que sigue siendo un gran reto.

En el otro lado tenemos el Super Monaco Gp II de Ayrton Senna, lanzado en 1992. Mal endémico de la época, el tener una licencia famosa sirvió para descuidar algo más el juego (o eso me parece a mí). Aunque el título tiene cosas interesantes, como la posibilidad de meterse en modificaciones del vehículo (alerón, caja de cambios y neumáticos), la conducción no está a la altura del título anterior. Los gráficos no muestran el paso de los años ni los avances, y la conducción es mucho menos exigente que en el Pole Position. Así pues, me parece francamente inferior al anterior, aunque estaré encantado de discutir amigablemente esta opinión con todos los poseedores de este cartucho que lo exprimieran en su infancia… Estoy seguro que no estarán nada de acuerdo con mi opinión…

Clásicos y rarezas

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Enduro Racer es lo que pasa cuando Sega decide plagiar el Excite Bike de NES, ese juego mítico que todo el mundo ha debido jugar en su infancia, y lo hace muy bien. Tenemos un juego que nos recordará en todo momento al título de NES, pero con una personalidad propia que le otorga esa perspectiva isométrica. La dificultad, endiablada, y es que estos juegos de los 80 no estaban hechos para cualquiera. En cualquier caso, doy fe de la buena adaptación del espíritu de Excite Bike… Ya no había razón para mirar raro al que se compraba una Master System II (testimonio que he conseguido gracias a la aplicación de la historia oral a la arqueología del videojuego); el seguero también tenía su juego trialero.

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Busca las diferencias
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El otro título, Black Belt, es otra maravilla china con mucha historia detrás. ¿Alguien recuerda el manga Hokuto no Ken? Para el que no lo sepa, Kenshiro fue una de las influencias más potentes de Dragon Ball. Aquí están ya planteados los combates a muerte, los enemigos irreconciliables… Podríamos decir que es una de las bases originarias del género de batallas de artes marciales. Y lo digo sin reparo; y con ánimo de polémica, tanto el manga como el anime le dan bastantes vueltas a Dragon Ball. El que ha conocido su historia cyberpunk y apocalíptica (todo sucede tras una III Guerra Mundial, que deja el planeta sin apenas agua) lo sabe. Desde aquí, recomiendo la lectura del manga a todo el que tenga interés; veréis como se está contando la misma historia que habréis visto infinidad de veces posteriormente, haciendo buenas las ideas de Hayden White y el narrativismo.

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Bueno, después de la introducción, aquí os puedo mostrar en exclusiva la conversión a Master System, que incluía en su edición japonesa a los protagonistas en la carátula (haciendo claro el parentesco entre el manga y el juego). En nuestra versión europea, me da a mí que algún problema de licencias llevó a camuflar el juego del Puño de la Estrella del Norte bajo el nombre de Black Belt… En cuanto al sistema de juego, calcado del mítico Kung-Fu Master (también conocido como Spartan X), que había sido convertido a NES el año anterior. Pese a todo, es un juego mucho menos visto que el anterior.

Gracias a él comprobamos el fruto de la política monopolística de Nintendo. La imposibilidad de lanzar los juegos licenciados para NES en otros sistemas, además de contribuir a ahogar a esa maravillosa consola que fue la Master System II, estimuló la imaginación de los programadores para adaptar estilos de juego a esquemas diferentes. Además, en este caso encontramos el sello de Sega, aportando el elemento de madurez de la violencia. Sí señores, porque si el Kung-fu era relativamente incruento, en este caso veremos como nuestros enemigos estallan en mil pedazos pixelados tras ser impactados por nuestros certeros golpes (mejor y sangrientamente explicado en el manga, Kenshiro golpea con gran precisión los puntos tsubo de las personas, lo que puede hacerlas explotar). Así pues, se encontrarán con grados de violencia desconocidos. Y ya les advierto que es impactante el destrozo realizado en los enemigos.

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Censurado. Justo antes de la explosión de píxeles. Abajo, el clásico incorruptible en su versión NES. Algún día hablaré de su versión pornográfica.
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Joyas de saldo

La ventaja de tener amigos hasta en el Infierno es esa; tener amigos hasta en el Infierno. Gracias a Pepot, uno de los grandes de la copla, que se lució mucho ese día, Cranky Kong tuvo acceso al contenido de los recónditos almacenes de una cadena de segunda mano. Y allí se encontraban estas dos joyas. Pepot, gracias de nuevo por sacar los arcanos secretos ocultos en el polvoriento almacén y confiármelos. Seré digno de ellos. Imaginadme cual Howard Carter alumbrando las profundidades de una ignota tumba faraónica, para abrir el sarcófago y encontrar dentro estos juegos de Master System.

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El Aztec Adventure es un juego laberíntico de acción en el que somos Nino, un explorador en busca del paraíso azteca. Para ello discurriremos por muy diversos niveles, plagados de referencias mitológicas aztecas y elementos del México antiguo. La versión japonesa tiene lugar en Nazca (lo que será un grato conocimiento para todos los fans de Friker Jiménez), pero en la europea nos lo cambiaron. En cualquier caso, a lo largo de tu aventura puedes ir mejorando tus armas, lo que te será de utilidad cuando te topes con alguno de los otros tres aventureros que van detrás de tu objetivo. Llegado el momento, podrás sobornarlos o batirte a muerte con ellos. Para que luego se hable de “complejos sistemas morales” en los videojuegos modernos.

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Para los incrédulos, que seguro tienen una PSX o similar.

Y le toca el turno a la joya de la corona. El mítico Master of Darkness, que así en inglés no os dice nada, pero si os digo que en su versión japonesa se llamaba In the wake of Vampire o Vampire Master of Darkness en su edición americana, la cosa pinta ya un poco mejor. Nos encontramos ante el Castlevania de la Master System y de la Game Gear, y no tiene nada que envidiar a las maravillas de Konami. Palabra de Cranky Kong.

Seamos francos señores. Un juego en el que un psicólogo llamado Ferdinand Social descubre a través de la ouija que una presencia maligna se cierne sobre el brumoso Londres se hace sospechoso. Si para postre esa presencia utiliza a Jack el Destripador para cometer horrendos crímenes, pues ya estarán ustedes pensando que el juego promete. Yo pensaría lo mismo.

Y así, en este caso nos encontramos ante un juego maravilloso, en el que nos moveremos entre las brumas del Londres victoriano, las estatuas de un museo de cera… Los escenarios son impresionantes, y la ambientación, magnífica, con una música bastante inspirada. Un estilo de juego idéntico al del Castlevania, y una introducción (que además sigue contando la historia entre fases) maravillosa, donde les explicarán que la luna llena genera horribles sucesos.

De verdad, prueben este juego. Sólo tableros de ouija ocupando toda la pantalla del televisor y colmillos goteando sangre ya hace que este cartucho se diferencie del resto. Su música nos enamorará. Y su estilo de juego, preciso, técnico, de la vieja escuela, clavado a un Castlevania pero basado en los relatos de Stoker y el ciclo de Nueva Inglaterra de Lovecraft hace que sea imprescindible. La mejor serie B en su Master System.

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La primera lucha, contra Jack el Destripador. Empezamos fuerte

Cuidense y disfruten.