Por qué el compositor John Williams conoce más de Star Wars que tú.

Esta es la traducción de un artículo de Dan Golding para Gizmodo Australia, el original puede leerse aquí.

John Williams conoce más de Star Wars que tú.

Y no me refiero a conocer a la manera de “saber quién fue el fabricante original de R5-D4 en el Universo Expandido”. Me refiero más bien a sus conocimientos narrativos y emocionales.

Es razonable decir que, mientras que El despertar de la fuerza ha sido recibida casi con aclamación universal (como diría Metacritic), la música de John Williams ha sido recibida con un poco más de cautela. Son unos estándares difíciles de igualar—después de todo, algunas de las mejores piezas musicales del cine del siglo XX fueron compuestas por Williams.

Es cierto, la banda sonora de El despertar de la fuerza ofrece pocas melodías memorables nuevas. Soy un friki de las bandas sonoras, y hasta a mí me tomó escuchar varias veces el Tema de Rey, la melodía más importante de la película, antes de que se me quedara grabada por completo en la mente.

Sin embargo, algo más complicado está sucediendo aquí. Con El despertar de la fuerza, John Williams, lejos de estar perdiendo su chispa, creo que ha hecho algo más profundo, algo más complejo de lo que estamos acostumbrados a esperar de Star Wars.

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Empecemos escuchando la Marcha de la Resistencia, la composición que más claramente desafía las expectativas. El tema de “los buenos” en la trilogía original, incluso en las precuelas, era audaz, estridente y perfectamente memorable. El Tema de la Alianza Rebelde, por ejemplo, está lleno de vitalidad y alegría. La Marcha de la Resistencia, en contraste, es ambigua y opaca, y nunca te deja regocijarte sabiendo que esta es la enseña, la insignia del equipo que queremos que gane.

Pero, ¿qué es? Bueno, aunque suene un poco sorprendente, es una fuga. No estoy seguro de cuándo fue la última vez que escuchamos una fuga en una película de Hollywood, pero probablemente haya pasado mucho tiempo. La fuga es algo que estuvo de moda en el Barroco, cuando hacía música gente como Bach. No es un estilo alegre: es considerado, introspectivo, incluso intelectual.

Pongámonos técnicos por un momento. La fuga es un estilo musical basado en la repetición y el contraste. Toma una melodía y la retuerce, la altera, y la representa en una variedad imposible de maneras a lo largo de su duración. Hace esto contrastándola con ella misma a través de un número de voces diferentes. Pueden ser voces en el sentido literal, como las de un coro, o quizás las de un oboe, trombón y violonchelo, todos trabajando juntos en contrapunto. A veces, la melodía se toca del revés y de normal en escalas adyacentes, en transposiciones. A veces, se introduce algún nuevo material para enfrentarla. Se puede ver por qué no es muy común hoy en día: es el tipo de música que necesita de la mente de un experto en puzles, alguien capaz de componer una melodía en forma de banda de Moebius.

John Williams ha utilizado fugas anteriormente. La instancia más conocida es probablemente Tiburón, donde utiliza una fuga barroca en las cuerdas para subrayar la gravedad de la persecución del tiburón al final. Es una pieza de música inteligente en una banda sonora inteligente; Williams utiliza la complejidad de la música para crear un suspenso trepidante.

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Pero, ¿qué hace esto en El despertar de la fuerza?

La respuesta yace en las emociones y la cinematografía. Las películas de Star Wars siempre han sido, hasta cierto punto, películas sobre otras películas, incluso si la enorme comunidad de fans nunca lo ha tenido muy en mente. Muchísima gente ha escrito en profundidad sobre cómo, para la cinta original, George Lucas buscó inspiración en el catálogo entero de la historia cinematográfica, incluyendo a Flash Gordon, The Dam Busters, La fortaleza escondida, Centauros del desierto y las cintas de aventuras de Errol Flynn.

Aquí está la clave. Antes de que se estrenara El despertar de la fuerza, escribí en Gizmodo sobre cómo la película parecía estar copiando la misma táctica: pero, esta vez, en lugar de buscar inspiración en la vasta historia del cine, la estaba buscando en las tres películas originales. La fuente del poder de El despertar de la fuerza era Star Wars en sí misma. Esta ha sido también la raíz de las críticas más frecuentes a la película: que no se siente original, que vuelve al pozo demasiadas veces y muy obviamente. “¿Otra Estrella de la Muerte?”, dice un piloto de Ala-X, muy avanzada la cinta, como tratando de anticipar estas quejas.

El despertar de la fuerza hace continuas referencias a las originales, sí, pero lo que tiene de nuevo también es genuinamente nuevo. Tenemos a una protagonista mujer—una mujer que no necesita que la salven, que claramente es más capaz que todos a su alrededor. Tenemos a un stormtrooper desertor, y a un conjunto de tensas relaciones de parentesco que hacen eco de las originales pero que establecen una historia enteramente novedosa.

Luego, también tenemos los ecos inesperados de la trilogía original. Mi favorito es más emocional que simbólico: casi tienes que volver a las cintas originales de Star Wars para encontrar un blockbuster hollywoodense sobre personas que forman amistades genuinas y que disfrutan de la compañía de sus amigos sin complicaciones. Lo mismo sucede en El despertar de la fuerza cuando Finn, Rey y Poe entablan amistades creíbles, sin cinismo ni conflictos superficiales para “desarrollar el personaje”. Este tipo de optimismo y esperanza era chapado a la antigua ya en 1977, y lo es todavía más hoy. Es difícil recordar la última película que nos dio a un grupo de amigos que de verdad se caían bien entre ellos, especialmente debido al embate actual de superhéroes adustos luchando contra otros superhéroes adustos. Es un recuerdo tan bienvenido como los efectos especiales sin ordenador.

En El despertar de la fuerza, entonces, hay un patrón claro. Tenemos nuevas historias, nuevo material y nuevos personajes, claramente enmarcados—algunos dirían constreñidos—por la constante repetición de ideas antiguas, tramas antiguas y personajes antiguos. Nuevo, antiguo, nuevo, antiguo.

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¿Y qué hace John Williams? Nos da una fuga.

Hay que recordar: esta es un tipo de música construida a partir de repetición y sorpresa. Se escucha una declaración de la melodía, y luego se escucha la misma melodía, pero alterada. Se escucha una nueva melodía como contrapunto, se escucha a la antigua melodía regresar. Nuevo, antiguo, nuevo, antiguo, nuevo, antiguo. Así funciona la fuga.

Esto es adrede—por no decir esclarecedor—y se hace deslumbrantemente claro en uno de los momentos quizás más sobrecogedores de toda la banda sonora de El despertar de la fuerza. En los momentos finales de la melodía de los créditos (a partir del minuto 7:28), John Williams nos da el Tema de la fuerza, el tema más sonado de todas las películas anteriores de Star Wars, y lo combina—siguiendo el estilo de la fuga, con ambas melodías llamando y respondiéndose entre ellas—con el Tema de Rey, el más prominente de los nuevos conjuntos de ideas musicales.

Antiguo y nuevo, juntos. Así funciona El despertar de la fuerza, y esto está perfectamente encapsulado—otra vez—en su música.

John Williams conoce más de Star Wars que tú.