COD: World at War…la guerra y solo la guerra
Camarada, desayuna bien, porque hoy cenamos en el INFIERNO

Cuando Call of Duty no era signo de “rachas, vamos vamos vamos, y hey muy buenas a todos aquí Vegetita comentando”, era un juego que se podía disfrutar de mil maneras. Y más cuando, entre página y página de un libro de historia se te daba un respiro y podías vivirlo cómo tú mismo. Por tu propia cuenta.

En aquella época donde aún no había una fiebre por el streaming, cada uno se pasaba la campaña del COD como podía. Y aunque aquí hay siempre una dicotomía entre los que les mola y los que pasan de ella y se van directamente al multi, yo era de las que me quedaban sus 7-10 horas reglamentarias (si no menos y en una dificultad media) para poder absorber lo máximo que pudiera de la historia.

Antes de meterme en esa carrera llamada “Grado de Historia” donde me contarían la misma milonga que me contaron en su día en el instituto, me interesó especialmente el modo campaña del COD: World at War. Se trataba de un juego de rusos contra nazis, muy típico de la Segunda Guerra Mundial, pero sin duda, otra manera de experimentar las sensaciones de los soldados por parte de los dos bandos.

Recuerdo que era uno de esos sargentos random de la parte de las URSS que tenía que infiltrarse en miles de edificios en busca de los nazis. Algo común en este tipo de juegos es que te encariñes con alguien y después de un plumazo, el amigo tan amigo desaparece y te deja con el final del juego a tus anchas. No sé si me estoy haciendo un lío pero creo recordar que también te metía en bando nazi contra los japoneses y me estoy haciendo pajas mentales pero lo cierto es que recuerdo tener que esconderme ante los ¡BANZAI! que los colegas soltaban, después de refugiarse bajo montañas de vegetación en un pequeño círculo del suelo.Japanese_character_models_WaW

Y ahora que recuerde…la dificultad era bastante alta porque me hizo repetir una misión en un túnel donde los muy buenos señores se escondían y en medio te soltaban un zas con un cuchillo y ahí te quedabas. Con tus páginas y páginas de historia.

Eso es algo que recomiendo. Cuando estés jugando a un videojuego ambientado en un contexto histórico específico, por favor, léete algo sobre ese período histórico. No es por hacer off-topic pero recuerdo especializarme en buscar todo lo que pillara del Oeste mientras jugaba al Red Dead Redemption. En este caso, me pasó igual. Me acordaba subconscientemente de la historia de Anna Frank, de la escena tan famosa de “El Hundimiento” como si de una cinemática que pudiera soltar COD en cualquier momento se tratara. Y así me pasaba con todo.

Años después me tocaría hablar de los días en los que los nazis se ataviaban de mil maneras y los Aliados se ataviaban de muchas otras para poder contrarrestarlos. De los paracaídas, Montgomery, el general Patton y el desembarco de Normandía. Pero mi primera experiencia audiovisual en materia bélica fue con este buen COD: World at War.

Tengo muy buenas sensaciones porque lo jugaba con mi hermana. Como todo lo que se podía jugar en PS3, era una consola compartida, ahorrada por parte mía y suya, y todo absolutamente todo, se jugaba en pareja. Pues con esto igual, un turno ella, otro turno yo. Y esto cualquier pareja de hermanos con consola lo sabrá. Habría peleíllas pero cuando te están bombardeando en medio de un desértico aeropuerto, no hay turnos que valgan. Te pones la mentalidad rusa y tiras y tiras y tiras.

Fue el primer y único COD que me pasé con ella. Creo que tengo el primer Modern Warfare y que me lo pasé entre bostezos yo sola. Pero este, este fue diferente. La última escena (atención spoiler) creo que era de clavarle una bandera ya no recuerdo si estadounidense o rusa a un nazi que estaba como a punto de caerse por una ventana. Recuerdo que se la clavé en todo el pecho y el nazi cayó hacia atrás dando lugar al final del juego. C’est fini, motherfucker. Miré a mi hermana y nos quedamos como “vaya, ¿en serio nos hemos pasado esto?” y sí, así fue. Después recordaríamos que, como no teníamos mucho dinero para poder comprarlo original, nos bajamos y fuimos al videoclub a dejarlo entre emociones encontradas. Un juego bélico que te enseña, te entretiene y te une con el de al lado. Quizás ahora entre streamings no apreciemos la cara de al lado, del que te ayuda a pasarte un juego y una vez pasado, la sensación de inmortalidad de haber sobrevivido a una Guerra.