Close to the Edge

Yes – 1972

yes-ctte.jpgNos encontramos ante el quinto disco de Yes, una banda británica precursora del rock progresivo y que se formó allá a finales de los años 60. Este álbum viene precedido por un excelente trabajo como es Fragile, también grabado en 1972. De todas formas, Close to the Edge, es una maravilla casi inalcanzable y que desde el primer minuto de música promete hacer disfrutar al escuchante. Entre finales de los 60 y principios de los 70 tenemos grupos que han podido influir notablemente en Yes, y otros que han sido influidos por ellos, aunque estos últimos proliferarán, sobre todo, a mediados de los 70. Asimismo, bandas como The Beatles, The Who… y más tarde King Crimson, Pink Floyd… han bebido mutuamente de las esencias. Close to the Edge es un trabajo complejo con tan solo tres canciones, eso sí, tres canciones de unos 19 minutos, 10 minutos y 9 minutos respectivamente.

La primera, Close To The Edge, es la homónima al título del disco y posee cuatro partes: The Solid Time Of Change, Total Mass Retain, I Get Up I Get Down y Seasens Of Man. The Solid Time Of Change comienza in crescendo con un sonido de naturaleza, con pájaros y efectos boscosos pero, inmediatamente después, escuchamos los instrumentos para que, más tarde, a ellos se le una la voz intermitente de Jon Anderson. Tanto teclado como guitarra enriquecen con sus sonidos de manera inigualable. Jon Anderson tarda unos cuatro minutos en comenzar a cantar el estribillo. Precisamente es ahí cuando comienza la segunda parte de la canción, Total Mass Retain, una parte más convencional en la que Yes nos da un respiro. En esta parte, el bajo, del cual se ocupa Chris Squire, tiene un gran protagonismo. La parte termina con sintetizadores y efectos poco a poco y de forma relajada. Y empieza I Get Up I Get Down, una pieza que sigue la tendencia de la anterior parte y que contiene su clímax en el momento en el que el teclado (órgano) hace presencia para transmitirnos una sensación monástica impactante y grandiosa, todo ello intercalado con la voz de J. Anderson. De repente un cambio feroz se produce, llega Seasons Of Man, una parte en la que queda patente el virtuosismo de la banda británica. Absolutamente increible lo que hace Wakeman con el teclado, no se puede definir con palabras. Los melodías se suceden hasta que se escucha de nuevo el estribillo de Close To The Edge para llegar al punto más álgido del disco, y no solo del disco, sino que, muy posiblemente, de todo el rock progresivo. Por supuesto, el tema acaba como empezó, con efectos que emulan sonidos naturales, como grillos, pájaros…

En el elepé en vinilo entraríamos en la cara B con And You And I, una pieza, la cual también contiene cuatro partes y que el comienzo de la primera recuerda inevitablemente a la banda sonora de Brokeback Mountain (2005). Es un tema acústico, siendo las partes de este: Cord Of Life, Eclipse, The Preacher The Teacher y Apocalypse. Se podría decir perfectamente que este tema es mucho más accesible que el primero y que el tercero, aunque ello no oculta la enorme complejidad que posee. En la segunda parte (Eclipse) sigue teniendo mucha presencia tanto la voz como la guitarra acústica, tocada con mucho acierto por parte de Steve Howe. La tercera parte, The Preacher The Teacher, comienza de una forma bellísima, totalmente celestial. Esto último ocurre en parte gracias al teclado. Hacia el final será cuando se vuelva a escuchar la melodía únicamente acústica que recuerda al notable film de Ang Lee, solo que esta vez se sigue la tónica acústica para posteriormente escuchar a Jon Anderson. Poco a poco, guitarra eléctrica, pero con un sonido muy limpio, y batería… se unen. Otra vez el toque diferencial resulta ser el teclado, que significará el cambio hacia la última de las partes, Apocalypse, que será una parte corta, de unos 40 segundos, simplemente para despedir la canción.

steve_howe.jpgEl tercer y último tema es Siberian Khatru, que tendrá una gran presencia en los directos de Yes. Es una canción excepcional, con unos riffs de guitarra y unos punteos deliciosos y sorprendentemente perfectos. La dificultad es a destacar, pero ya no solo por parte de la guitarra, si no que también en lo que concierne al bajo, la batería y el teclado. A diferencia de los anteriores temas, en este existen cambios de estructura pero no tan significantes como para poseer distintas partes, aunque es digno de mención un cambio que se produce sobre el minuto cuatro de canción. El enfoque es mucho más rockero, de ahí que la guitarra sobresalga bastante. Rock progresivo en estado puro que nos regala en sus últimos momentos de elepé un final cuyo esplendor no caben en estas líneas.

Finalmente mencionar el gran trabajo de todos los componentes: la voz característica de Jon Anderson, especialmente aguda, la percusión a cargo de Bill Bruford, el bajo y la voz de Chris Squire, la voz y la excepcional manera que tiene Steve Howe de tocar la guitarra, ya sea acústica o eléctrica y, por último, en mi opinión, la pieza indispensable de la banda para lograr el sonido que tienen, Rick Wakeman, que se ocupa de los teclados. Esta súper banda marcó a una época de músicos y de personas y este disco, uno de los mejores en la historia sin que haya lugar a la duda, debe seguir sonando.