Bruce pontifica Roma
16/07/16

No sabría por dónde empezar… Hace unos años, creo recordar que fue en 2013, durante la anterior gira de Bruce Springsteen, escribí un artículo para Warclimb en el que sobre todo mi objetivo principal fue intentar transmitir por qué un concierto de Bruce no tiene nada que ver con cualquier otro espectáculo de rock en directo, haciendo además un repaso de los mejores momentos de aquella gira.

Por otro lado, este artículo no iba a ser escrito y llega con retraso evidente, pero varias personas me insistieron en que lo escribiera, y además una de ellas me dio el título del mismo, un gran amigo y compañero de batallas en la arena, no solo en los conciertos si no que desde hace mucho tiempo es un gran compañero en esta batalla que es la vida.

Antes de ponerme sentimental haré un balance general sobre lo que ha sido esta gira por el momento. Para empezar no ha sido una gira semejante en su primera parte en USA, en la cual Bruce hizo honor al nombre de la misma (The River Tour), que en Europa, donde a veces ha sido The River Tour (Barcelona, San Sebastián, París, Roma, Göteborg, Oslo…) y otras ha parecido Born in the USA Tour (Lisboa y Madrid entre otros). Algunas otras veces simplemente no parecía una gira que hiciera honor a la majestuosa caja The Ties That Bind -por la que Bruce volvió a la carretera-, como por ejemplo ocurrió en Munich, Berlín, incluso como ocurrió en la segunda noche de Göteborg (27/06), teniendo lugar en alguna de estas noches grandes conciertos, dicho sea de paso. Así que definitivamente el mes de The River Tour fue Julio, final de gira en Europa. El disco de The River lo toca completo por primera vez la segunda noche de París (13/07), pero también en el tercer concierto en Göteborg (23/07) y en el segundo concierto en Oslo (28/07). De la cantidad de canciones que se quedaron fuera del doble LP que vieron la luz con la maravillosa caja de la que ya hemos hablado, ha tocado un porcentaje bajísimo y muy pobre de todas ellas. En mi memoria guardaré como si fuera un diamante en bruto el I Wanna Be With You de Barcelona en el Camp Nou (14/05), pero poco más recuerdo digno de mención sin mirar todos los setlist, aparte de la atronadora Meet Me In The City, que solo ha tocado en Milán (primera noche), Goteborg (tercer concierto) y el segundo de Oslo. Al margen de todo esto, la gira por Europa ha dejado momentos absolutamente memorables que no voy a nombrar uno por uno, aunque me centraré en Roma, posiblemente el mejor concierto que he visto de Bruce y seguramente uno de los 3 mejores de la gira Europea y entre los más emocionantes de su carrera desde el año 1999, o por lo menos yo lo viví como tal.

foto de @henryruggeri

foto de @henryruggeri

Comenzó de la forma más deliciosa que puede comenzar un concierto, en un escenario legendario e histórico como es el Circus Maximus de Roma, con el sol acostándose y con una marea de personas que estaban ansiosas por disfrutar. Cuando durante la intervención de Treves Blues Band y también de Counting Crows, observamos un plano que enfocaba directamente a 7 u 8 sillas a las que posteriormente se les fue añadiendo atriles, supimos que la noche iba a ser mágica. Bruce y su E Street Band solo pueden utilizar esas sillas para servirse de una orquesta, y solo se nos ocurre una canción que necesite de tantos violines, New York City Serenade. De todas formas no pudimos estar del todo tranquilos porque nunca se sabe. Han sido muchos conciertos en los que mediante nuestros cálculos hemos tenido claro que Bruce y su banda iban a tocar un disco entero en concreto o una canción en concreto y luego todos esos cálculos se desvanecían en el aire. Así las cosas, íbamos a disfrutar del concierto, a disfrutar de Bruce Springsteen por última vez este año, aunque era inevitable contener los nervios por lo que posiblemente se avecinaba. Fuimos un grupo de amigos a disfrutar de la música y de la “città più bella del mondo”, como dijo Bruce después de tocar de forma impecable New York City Serenade. Sí, la tocó, y estamos hablando de una de las mayores obras maestras de Bruce, que solo ha sonado en directo una vez más en Europa, en 2013, también en Roma. Una canción que desde 1999 solo la ha tocado 5 veces más. Teníamos claro que el concierto ya era histórico a los pocos minutos de comenzar. Aparte de que no nos podíamos creer que aquello estuviera sucediendo, la E Street Band nos deleitó con un espectáculo en el que transmitió todavía más de lo que suele transmitir.

Y no hablo del setlist, que fue genial, con grandísimas canciones del álbum The River como Independence Day, Point Blank o Drive All Night, o una maravillosa versión en acústico, de una pureza brutal, como The Ghost Of Tom Joad, o la romántica pieza Tougher Than The Rest, la mítica joya Jungleland ya en la recta final del directo o el siempre especial Thunder Road para cerrar la noche. No es solamente el setlist ni mucho menos, es que Bruce sonaba mejor que nunca, haciendo pequeñas variaciones, sumando detalles de calidad a todas sus canciones. Todo sonó mejor esa noche, todo sonó más humano y a la vez con mayor perfección. Bruce y Roma fueron un comunión perfecta, él se sentía bien, fusionado con las almas del Circo Máximo, y el público fue parte indispensable de ello. Respetuoso cuando debía serlo, festivo cuando lo requería, parece como si Bruce hubiera repartido el guión y el público lo hubiera aprendido de forma profesional.

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Bruce, jamás olvidaré esa noche en la que nos hiciste sentir especiales, esa noche en la que llenaste de vida la ciudad eterna, jamás olvidaré aquella noche en la que Bruce pontificó Roma.

ÉL ES EL PONTÍFICE DEL ROCK AND ROLL.