Black Mirror: el espejo empieza a resquebrajarse
“Doctor Empalme acuda a sala, Doctor Empalme acuda a sala”

 

Era día 29 de diciembre, mi cumpleaños y parece que los señores de Netflix lo sabían. Aquel viernes se lanzó la cuarta temporada de Black Mirror, la serie de Charlie Brooker que parecía no cumplir con las expectativas, por primera vez, de sus espectadores.

“No me ha gustado”, “para mí el primero es el mejor”, “creo que se salvan dos o tres”. Mis amigos intentaban decirme que algo fallaba en un producto que creó que tuvo su mayor pico en aquel San Junípero de la temporada pasada. Y en parte tienen razón y en parte, esta temporada me ha gustado como todas las demás.

Es cierto que hay bastantes fallos. Hablaré de spoilers de la temporada, así que ¡quedas avisado! Empezando por el primer capítulo “USS Callister” que nos hacía que tuviésemos aún más manía (desde aquel personaje del carnicero de la segunda temporada de Fargo) a ese siempre creepy Jesse Plemons que se encargaba de meter digitalmente en una nave espacial a todo aquel que le jodiese en la vida real. O le pusiera. Daba lo mismo, estaba loco.

El caso es que el mayor fallo de este capítulo es saber cómo cojones la tal Nanette Cole pudo subir hasta lo que parece una cuarta planta (si 402 es la habitación, por ende, es una cuarta planta) por la terraza y ¡ojo cuidao! teniendo en cuenta que hay ciberseguridad de la hostia (permitiendo al protagonista cerrar la puerta en sus narices al de la pizza) que nadie se diera cuenta. Lo del ADN extraído de una piruleta no me ha parecido tan descabellado por hacerse actualmente pruebas de saliva para sacar el ADN en las pruebas de paternidad, por ejemplo, pero también ha chirriado a más de uno.

¿Qué saco de este capítulo? Que por desgracia más de un unx haría lo de la navecita para cumplir sus fantasías más oscuras. También habla de la represión mental a la hora de no decir nuestros sentimientos en los ámbitos como el mobbing del trabajo y luego “explotar” de manera descontrolada, sorprendiendo a nuestro círculo más cercano. Como cualquier persona pudiese aconsejarte, yo tiraría más por el camino de expresar lo que sientes en el momento que lo sientes. Siempre teniendo cierta barrera respetuosa (tampoco funciona eso de “yo siempre digo la verdad”) porque, por desgracia, suelen ser personas a la que les importa un pimiento si lo que dicen puede llegar a hacerte daño. Experiencia personal.

El segundo capítulo “Arkangel” (mira que les gusta poner nombres rídiculos a los capítulos) solo me dejó con el sinsabor de adónde irá la chavala, si parece que no va en búsqueda del que hasta entonces era su pareja. Por otra parte, la madre también le da un anticonceptivo cuando parece que solo ha tenido una relación sexual con el chaval. Ya tendría que ser mala suerte que la chica se quedase embarazada pero lo asumí a que la mujer es tan sobreprotegedora que quería guardarse las espaldas.

Me pareció un buen capítulo para reflexionar sobre la censura en los medios y en cualquier ámbito (incluso dentro del lenguaje) en la actualidad. Aunque eso se suele desequilibrar en casos de actos terroristas como hemos visto en el caso de Barcelona, donde los medios se saltaban a la torera la intimidad de las víctimas y de las familias al publicar, al día siguiente, las imágenes del acto en primera portada.

Continuamos con el siguiente capítulo “Cocodrilo”. Un episodio que me ha dejado con bastante mal cuerpo, como toda la serie en general. No sé a qué se debe el nombre (quiero pensar que la cobaya se llamaba así pero no se llega a decir en ningún momento del capítulo) o tal como reza Wikipedia “Some critics have suggested that the title is a reference to the metaphor “crocodile tears”, a phrase that could be referring to Mia’s insincere expressions of sorrow while committing a series of violent crimes.” En castellano, “cocodrilo” puede referirse a las “lágrimas de cocodrilo” de la protagonista mientras comete crímenes a diestro y siniestro.

Creo que este capítulo me ha chocado, no ya por la violencia (algunos la tildan de “innecesaria”) sino porque me parece cien por cien realista con lo que alguien podría hacer hoy mismo. Hay fallos muy gordos (sacar al compañero de hace veinte años por el carrito del hotel, sin que el de hotel, que en vez de fijarse en las pelis porno no dijera ni a la policía que el hombre estuvo en la habitación) además de las cámaras de dicho hotel, etc. Por otra parte, mandar a alguien a tomar por culo en un lago también deja pruebas. Sea hace veinte años o cincuenta. Si es cierto que es posible que la mujer nunca encontrase a su marido desaparecido, pero haciendo un mapeo de la ruta que hiciese normalmente con la bicicleta, podría haberse sacado.

Por otra parte, ¡menos mal que la pillan! Pensaba que iban a dejar el capítulo en un “mira, al final se salva de toda la mierda y consigue escaparse de todo”, pero gracias a Dios que lo cierran con el testimonio directo de la cobaya, que, por cierto, dan ganas de adoptarse una viendo que en un futuro quién sabe si las necesitaremos…

Siguiente capítulo “Hang The DJ”. No he podido sentir más empatía con la premisa: conoce a una persona en plan “First Dates” con caducidad. A ver, brevemente, para estas alturas todo el mundo sabrá que tengo una relación a distancia con un chico de Alicante. Lo que ocurre con este capítulo es que he podido empatizar (y venga va, voy a decirlo, incluso llorar) cuando veía al chico pensar en que le quedaba 1 o 2 días con su pareja.

Os voy a poner en el ejemplo del chaval. Imaginaos que tenéis 24 horas, 48 horas, con alguien que te turbomola. Y de repente, ¡chas! ya no está a tu lado. Pues así me pasa a mí, y llevo así dos años. Yo lo llamo “síndrome del día de antes” porque mi pareja sabe que empiezo a ponerme triste, a no estar tan feliz hasta que me despido con un adiós en el AVE y hasta dentro de un mes o dos o cuatro. Dependiendo de cómo nos pille la vida.

Este “Hang The DJ” puede ser un paño de lágrimas a las relaciones que ya se están moviendo por la distancia, la caducidad del tiempo e incluso en parejas que se pueden ver todos los días, en la volátil duración de la felicidad matrimonial, parejil o follamiguística.

“Cabeza de Metal” me pareció un episodio un poco MEH. Recuerdo los vídeos de la Universidad de Boston hablando de los robots como Atlas, que ya me hace mis backflips mi niño bonico :3 Mirad, miradlo, por favor. ¿No es una cucada?

Pues yo también pensaba que sí, hasta ver este capítulo de Black Mirror y pensar ¡joder, que estas mierdas le metes cuatro metrallas y te dejan to volao! La verdad que es toda una prueba ver cómo va a funcionar estos aparatejos dentro de nuestras vidas cotidianas. Y la interpretación un poco así asá, como con Mia Nolan y la Nanette Cole que tienen momentos de *facepalm* intepretativos muy gordos.

Y nos falta “Black Museum” y llega nuestro Rolo Haynes, que más asco no puede dar como persona porque también es muy realista. Estos que llevan el tema de los aparatos médicos no se alejan tanto de lo que hace el señor Haynes, vender la moto. Lo que si es verdad que este capítulo podría haberse llamado “PRIMOS LOL XD” porque vamos a ver, alma de cántaro…¿quién coño te va a dar la autorización para que le metas un implante, le hagas meter a la piba o pibe en el tarro 24/7 o te permita ser un holograma para siempre y sin garantías?

Es que es flipante. El doctor Empalme se lleva la estatuilla a personaje más ridículo de Black Mirror. Entiendo que hay peña que le mola un poquito el BDSM y se lo pase teta, jugando al pilla pilla en la cama, pero de ahí a empalmarse ad eternum por cualquier dolor. Madre mía, me quedo loca. Rídiculo de más este trozo de capítulo. Luego continúa con lo de la mujer y el marido que la quiere mucho hasta que empieza a ligotear con otras y le corta el rollo. La tía era controladora, vale, pero vaya el tío es un cabronazo de aúpa. Es una pesadilla y no entiendo como el tío pudo decir “vale” a tener una voz durante todo el día, menos mal que luego el capítulo tira de estrategias sucias como aquel “Una cosa más…” de Apple que el Rolo Haynes se saca de la manga cuando los guionistas se quedan acorralados, una y otra vez, durante el episodio.

Y la última historia, la del convicto a muerte con la hija en el museo me pareció previsible pero bien dirigida, el final bien y de nuevo, la chavala con la voz en la cabeza de la madre. Espero que la pueda poner en pausa cuando se sienta un poco como el doctor, juguetón y tontorrón como esta temporada de Black Mirror.

Sin duda, a mi me ha molado. No me parece la mejor ni tampoco la peor, pero eso no quita que como ya comenté en mi entrada del año pasado sobre la serie http://warclimb.com/black-mirror-futuro-visto-desde-la-paranoia/ que ésta pecaba de demasiado extremista y eso la hacía falsa e incluso ridícula por momentos. No hay que tomársela muy en serio porque ni siquiera los creadores lo hacen. Para un finde lluvioso está bien. El espejo empieza a resquebrajarse de más pero no nos llega a cortar. 7,5/10