Baby Driver: Música y coshes loco
Para los amantes de la acción coreografiada

La semana en la que fui a ver En este rincón del mundo me salían las entradas como a 3€ con el Carné Joven. El problema es que ya no quería ver ninguna película más. No soy mucho de ver la cartelera y decir, esta, vaya pintaca “let’s go”. No. Me suelo preocupar en exceso de que todo lo que vaya a hacer me tiene que gustar. Pero por la influencia social y el bajo coste, volví a ir al cine.

Fui con mis amigos, directamente a la puerta del cine, a ver en las pantallitas que películas había. Como no teníamos ni idea de que iba cada una, decidimos consultarlo en algún medio. Nos pusimos a ver notas de Filmaffinity y Metacritic. Entonces fue cuando algo nos llamó la atención a todos. Baby Driver parecía la típica película de coches, un Fast & Furious con menor presupuesto, pero tenía buenas notas.

Esto inmediatamente me chocó en exceso. Nunca me había gustado ninguna película de coches, pero Baby Driver prometía ser otra historia, prometía ir más alla.

Es por ello que comencé a decir a mis colegas, vamos a esta.

Nadie estaba muy confiado, pero por 3€ y sin otras ideas en la cabeza tampoco íbamos a decir que no.

Así que nos apresuramos y entramos en la sala, sin ninguna idea de que trataba el filme, como mucho, interpretábamos el título. Bebé Conductor, interesante.

Nada más empezar la película ya nos muestra a sus dos protagonistas, Baby, y la música.

Baby escuchando música, apunto de arrancar el motor.

La música incluso podría quedar un paso por delante de Baby.

Solo con ver los 5 primeros minutos ya vemos por donde van los tiros. Es una película creada por y para su música. El guión tampoco es una obra maestra y tampoco rompe con estereotipos o clichés, pero se hace ameno, muy entretenido agradable e incluso único. Único en el sentido de que no parece que lo más importante sea contar una historia, una moraleja o mostrar una serie de valores. Único porque quiere que escuches la música, que sepas que algo no pasa porque lo demande la historia. Lo demanda la música.

Y es que las canciones están meticulosamente seleccionadas para trazar un argumento sobre ellas, y además, si aún tenías dudas de esto, la propia película te dice constantemente, ¡fíjate en la música!

Baby siempre va con sus casos, escuchando la música necesaria para cada tipo de situación, incluso actuando y bailando en algunas escenas. Baby transmite mucho en este sentido, y todo lo que gira a él también. Todo tiene relación con la música en Baby Driver, el padre adoptivo, su compañera… y está muy bien transmitido. Ya sea por la euforia de las persecuciones o los momentos emotivos y reflexivos que deja la película.

 

 

La acción no es vulgar y está extremadamente cuidada, ni se hace pesada, ni hacen nada que se salga de las casillas. Tampoco abusan de ella, en este sentido, la película administra muy bien sus recursos para que en ningún momento pierdas el hilo o empieces a bostezar. Además abundan pequeñas reflexiones acerca de cómo el carácter de cada persona se puede ver reflejado en la música que escucha, o el porqué es ideal un tipo de música en un momento.

Una buena película para pasar el rato, entretenerse o simplemente para disfrutar un poco del cine actual, una película que rompe con el entretenimiento, entrando a toca mecha por tus ojos y orejas.