Assassin’s Creed Origins – Cómo lo ve un historiador

Continuamos con la serie de análisis históricos sobre la saga de Assassin’s Creed y en esta ocasión estamos emocionados porque nos toca viajar por fin al siglo I a. C. a las inmediaciones del delta del río Nilo durante el convulso gobierno de Cleopatra VII y Ptolomeo XIII. ¡El antiguo Egipto! El Nilo, las Pirámides, el desierto… ¡Vamos a analizar Assassin’s Creed Origins!

Pero antes de entrar en lo histórico y ver cómo lo refleja el juego sería interesante mencionar algunos detalles de producción pues estos influyen en la visión historica y de nuestra relación con el entorno virtual que crea. Assassin’s Creed Origins es un juego desarrollado por Ubisoft Montreal y lanzado a finales del 2017. Contó con varios años de realización alejándose de la fabricación anual a la que sometieron a esta saga en etapas anteriores. Además de un mayor tiempo de cocción, Ubisoft intentó desatascar la saga cambiando el sistema de combate y añadiendo varias mecánicas de juego basadas en los juegos de rol, como el looteo de armas o la organización de los menús, entre otras (la visión de águila imitando al dron de WatchDogs2 o los menús del Destiny). Y para asegurarse de que esta entrega sería un auténtico reinicio, el juego lo desarrolló el equipo titular de Ubisoft junto a varios miembros que participaron en la creación del primer Assassin’s Creed.

La trama nos sumerge en la piel de Bayek, un medjay, guerrero protector del pueblo de Egipto al servicio del Faraón, que es traicionado/engañado por hombres cercanos al monarca. Sin entrar en más detalles sobre la trama, el sino de Bayek se entrecruza con la doble guerra civil, la egipcia y la romana, sin dejar de ser otra historia de venganza (como todos los Assassin’s Creed…), esta vez ambientada en el antiguo Egipto. Como es común en esta saga, los protagonistas interactúan con personajes históricos célebres como Cleopatra, César, Pompeyo o Vitrubio. Pero no es por la trama por lo que jugamos a Assassin’s Creed si no por el contexto histórico. Y como con cada entrega nos preguntamos ¿Qué tiene Assassin’s Creed Origins de histórico? ¿Cuánta historicidad puede transmitir el juego? ¿Cuán bien nos muestra como era la vida y el devenir de la época?

Si se nos permite un inciso, hay que poner encima de la mesa que esta época es la más antigua que ha tratado un Assassin’s Creed y por lo tanto de la que menos fuentes históricas se disponen para construir el juego. El mundo egipcio es un mundo de arqueologia y epigrafía jeroglífica no precisamente sencilla, incluso para historiadores expertos. Sin embargo, creemos que AC: Origins transmite bastante bien el mundo del Egipto Antiguo, y que a la vez es un buen ejercicio de inmersión historia, más aun para el modo educativo (Discovery Tour), libre de las fricciones y la ultraviolencia del juego per se.

Como novedad de esta entrega las sidequest o misiones secundarias tienden a mostrar el día a día y las costumbres del Egipto Ptolemaico y de la Cirenaica romanizadada. Para hacernos una idea los desarrolladores han tomado el modelo de The Witcher 3 en el que en las misiones secundarias no solo te limitas a hacer de chico de los recados (aunque alguna hay) sino que tienen también un trasfondo histórico/social o son una excusa para mostrarnos costumbres, ritos o relaciones sociales de la muy heterogénea sociedad egipcia del s. I a. E.; o bien representan una mini historia más fantasiosa desarrollada con una mini trama de interés, todo ello muy distinto a lo que nos tenían acostumbrados en anteriores entregas.

A través de las misiones y de la exploración se muestra todo el poderío del juego. Es aquí donde destaca el mapeado, la construcción virtual del Egipto Antiguo. En él se muestra un país vertebrado en torno al rio Nilo y a sus oasis cercanos, cercados por la arena de los distintos desiertos que limitan con el país, y también de zonas montañosas yermas o semiyermas. De ciudades muy helenizadas como Alejandría a otras que mantienen la tradición egipcia como Menfis pasando por la ciudad romana de Cirenaica. De pueblos pequeños, canteras y templos en uso u abandonados, santuarios, guaridas de bandidos, campamentos de legionarios, puertos, caravasares, de pirámides y mastabas, de esfinges y obeliscos, de anfiteatros, termas y circos, de trirremes, acueductos, fortalezas y serapeos, de canales de irrigación, casas de adobe y mercados al aire  libre. La distribución de la fauna y la flora es bastante creíble y coherente con la geografía del juego y su correlación histórica. La escala enorme del mapeado permite representar los contrastes de esta región; las zonas más fértiles se reservan para los cultivos y los marjales, al otro lado el desierto, dejado entre medias zonas de transición. La iluminación intenta imitar a la de la región y la escala de colores consigue ser llamativa y desatacar los elementos más importantes sin ser extravagante. En suma, no sería aventurado afirmar que el Egipto Antiguo está bien representado en el espacio (virtual).

El fan de la arqueología disfrutará de este juego pues cuenta con un montón de yacimientos y monumentos famosos para la egiptología y el público en general. La gran esfinge y las pirámides de Giza, la pirámide acodada de Seneferú, el faro y el serapeo de Alejandría. Y por supuesto elementos clave de la arquitectura grecorromana, ágoras, foros, teatros, anfiteatros, termas; sin olvidar templos y enterramientos egipcios o el palacio de Cleopatra en Menfis.

La vida cotidiana está bien escenificada, el común de la población egipcia son agricultores, artesanos y comerciantes, podemos pasear por sus campos y ver los distintos tipos de cultivos, técnicas, ganado, mercados y costumbres. Así mismo también está bien representada la élite de poetas, dramaturgos, comerciantes y administradores griegos y romanos o la casta sacerdotal egipcia. Sin olvidar las capas más bajas de esclavos como los de las canteras y minas de natron o las prostitutas. Por otra parte, al ser un juego con un gran componente violento, la presencia de soldados y bandidos está sobredimensionada, cosa que le resta un poco de verosimilitud. Los ritos y creencias también los vamos conociendo a través de los NPCs, las sidequest y en objetos como los pergaminos; es algo opcional pero se puede aprender de ellos si hay interés. El juego también pone esfuerzo en explicar bien la relación social y política del Reino, de la organización territorial y militar (nomarcas, navarcas, phylakes, etc.) y de la influencia que el “imperio romano” ejercía sobre la región así como el que la élite griega y la dinastía ptolemaica ejercían sobre el sustrato egipcio anterior.

Por todo esto y por la forma en la que todo marida y se entrelaza con el gameplay (las mecánicas del propio videojuego) Assassin’s Creed Origins nos deja bastante satisfechos como fans de la historia y también como producto de entretenimiento. AC: Origins refleja bastante bien como era el Egipto ptolemaico del siglo I a. E y su entorno. Basándose en parte en las fuentes históricas y creando un sandbox rolero poliédrico y heterogéneo como sin duda lo fue la sociedad egipcia del momento; de muchos contrastes, ritos y costumbres distintas. Un mundo violento, sumido en una guerra civil, con una cultura milenaria a punto de ser asimilada por el poderoso rodillo de la civilización grecolatina. Un juego con multitud de actividades y misiones y que sin embargo lo mejor de todo es poder explorarlo libremente, recorrer sus espacios y disfrutar del entorno de historia ficción que Ubisoft nos ha regalado en este juego.

 

@samsks