Argo

El cine bien hecho

Ganadora de 3 Oscar: mejor película, guión adaptado y montaje. 7 nominaciones

Cuando algo es obvio, a menudo se suele pensar que no existe motivo por el cual resaltar dicha obviedad. En muchas ocasiones estoy absolutamente convencido de que eso se trata de un error. Parecerá simple, pero lo que hace que Argo sea una gran película es precisamente que funciona desde todos los ámbitos posibles. Tiene todo lo que se le puede pedir a una película. Funciona a la perfección, bajo la mano firme y maestra de Ben Affleck en su faceta -bendita faceta- como director (The Town, 2010), y gracias a un guión de hierro, el de Chris Terrio, un guionista poco conocido y que dirigió En la cumbre (2005).

El contexto histórico es fundamental, y se trata de la Revolución de Irán de 1979, producida por la huída del Sha -líder político colaborador con el gobierno de EEUU y un auténtico déspota-, que se encuentra acogido por EEUU. Un líder religioso, el Ayatolá Jomeini, encabeza una revolución contra todo lo americano y occidental y pide la vuelta del Sha para juzgarlo y colgarlo en Teherán (capital iraní). Con todo esto como telón de fondo y una breve y agradecida explicación al principio del filme sobre la idiosincrasia política y cultural iraní a lo largo de los tiempos, Argo coge forma, se apodera del espectador desde un primer momento. De hecho, una de las virtudes de esta película es que asombrosamente es sólida desde el principio. Además, posee de un ritmo que atrapa, con latigazos con sabor reminiscentes que puedan recordar a hitos del cine de acción, como pueda serlo Heat (Michael Mann, 1995).

Absorbente y por momentos frenética, original, incluso con toques de humor. Tratando clichés sobre el mundo del Hollywood, no faltan guiños mesurados a esta industria. Y también consigue que captemos una visión clara y uniforme sobre la sociedad americana, sobre el momento histórico -situación política de Europa, la URSS, Turquía, la relación entre Canadá y EEUU, la CIA…-. Todo tratado con una gran delicadeza y desparpajo al mismo tiempo. Las actuaciones son todas correctas, pero el filme se sitúa por encima de las interpretaciones. Consigue que no quieras ni pestañear, puede que consiga que te tiemblen las manos llegados a un punto. Sin lugar a la duda, una de las películas del año 2012. Obra maestra.