Analiza otro día: 53 años de James Bond (Parte 3)

Llegamos al final de nuestro análisis sobre el agente secreto más famoso del mundo. Esta vez, nos centraremos en la etapa más actual de esta saga cinematográfica, una etapa con la cual probablemente la mayoría de nosotros estamos más familiarizados. Para algunos, quizás, sea la única que conozcan. Es difícil no dejarse llevar por la nostalgia a la hora de juzgar lo bueno y lo malo de cada película en esta sección, pero creo que el haber visto todas las anteriores, en orden, me ha ayudado a ganar una mejor perspectiva. Pero aún hay muchísimo qué destacar en esta última era jamesbondiana. Así que, empecemos.

Por si queréis poneros al día con este análisis, os dejo enlaces para la primera y segunda parte.

La era Brosnan/Craig: de GoldenEye a Spectre

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Luego del fracaso en la taquilla de Licencia para matar, Bond pasó por un pequeño periodo de hibernación. De 1962 hasta entonces venían apareciendo en los cines nuevas películas del agente secreto casi cada dos o tres años. La siguiente no aparecería hasta seis años después. GoldenEye no sólo tuvo que enfrentarse al reto de traer al personaje al mundo de mediados de los noventa, sino también de intentar mantener la continuidad de la historia en una coyuntura internacional radicalmente diferente. La Guerra Fría había terminado y la URSS, aquel nemesis sin ambigüedades, había dejado de existir.

Si algo hay que reconocerle a la primera cinta de Pierce Brosnan es que aborda estas cuestiones satisfactoriamente. Por un lado, por primera vez en la historia de la saga una mujer tiene un papel importante en la trama sin ser un mero interés romántico de 007. El personaje de M, interpretado por Judi Dench, manifestaba desde el principio su desdén hacia Bond llamándolo ¨un dinosaurio misógino y machista, una reliquia de la Guerra Fría¨. Otro cambio sucede durante el primer encuentro entre 007 y la nueva Moneypenny, que al principio parece transcurrir como todos los anteriores, con Bond tirándole los trastos. La respuesta de Moneypenny, sin embargo, es novedosa: le advierte que lo que está haciendo califica de acoso sexual. Claramente, estamos ante el efecto Austin Powers; el tío machote de los sesenta que despierta de su hibernación en un mundo mucho más progresista, en el cual sus costumbres trogloditas ya no son bien vistas.

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El otro cambio importante, el de los villanos, no sólo se nota en GoldenEye, sino en todo el resto de las películas de esta era. Desde Trevelyan hasta Silva, todos los malos tienen motivos personales que les llevan a hacer lo que hacen, y quienes no los tienen sólo quieren ver el mundo arder. Otra curiosidad es que, poco a poco, la palabra ¨terrorista¨, casi totalmente ausente en el mundo del 007 hasta el momento, se va escabullendo en el vocabulario de los personajes poco a poco hasta que, en las cintas de Daniel Craig, se convierte en el término común para referirse al villano de turno.

Esto último se corresponde también a la ruptura que hay entre Muere otro día y Casino Royale. Una de las cosas que más me ha sorprendido al ver todas las películas de un tirón es que existe una continuidad, relativamente bien cuidada, desde Dr. No hasta Muere otro día. A lo largo de sus primeros 40 años, las películas hacen pequeñas referencias a hechos sucedidos en las anteriores y la historia de James Bond sigue una línea narrativa común; el personaje de Bond es el mismo desde el principio, sin importar el actor que le de vida. Casino Royale ha sido el primer reboot de 007, siguiendo la tendencia hoy tan común en Hollywood (y también en el mundo de los videojuegos) de darle al botón de reset cuando se les acaban las ideas.

Otra tendencia hollywoodense presente en Casino Royale es la del llamado ¨efecto Batman Begins¨, una moda originada a partir del éxito del reboot de Batman y culpable de que el cine de acción y de superhéroes haya estado plagado de esa estética tenebrosa y realista que, aunque todavía persiste, ha ido perdiendo terreno en los últimos años. Éste es un estilo diametralmente opuesto al cine de aventuras y acción mezclado con buen humor que venían representando la mayoría de las cintas de Bond, y es mi principal problema con las cintas protagonizadas por Daniel Craig.

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Mi otro problema con Daniel Craig es que no tiene ni un sólo pelo en el pecho. Lo siento, pero sin el felpudo pectoral no eres James Bond.

Mientras que Pierce Brosnan interpreta de manera aceptable a un Bond más o menos en línea con sus antecesores, el Bond de Craig es el héroe de acción genérico: tipo duro de pocas palabras y máquina de matar, que se podría confundir con Jason Bourne o cualquier personaje interpretado por Liam Neeson. Los únicos elementos reconocibles que se conservan son la música y los nombres de algunos de los personajes. Por otro lado, estas cintas intentan presentar algo novedoso en cuanto a los orígenes del agente secreto, nunca expuesto en las anteriores. Particularmente, no le veo la gracia a esto. Me gustaba más el aire misterioso que rodeaba a Bond, que no intentaba justificar su personalidad de capullo con un pasado doloroso. El nuevo Bond tiene más en común con Max Payne, un tío atormentado por el pasado y el hecho de que todos sus seres queridos están muertos.

Todo esto, claro, no quiere decir que las de Craig no sean buenas películas, especialmente Casino Royale y Skyfall, de lo mejor que se ha hecho sobre Bond en los últimos veinte años. Lamentablemente, las últimas cuatro cintas están hechas para ser vistas todas juntas, como una única historia en cuatro partes, lo cual significa que es necesario sufrir con las infumables Quantum of Solace y Spectre. Esto también hace que te des cuenta que las cuatro pelis no son más que una muy larga persecución, en la que Bond va detrás de alguien que le dice a quién debe perseguir a continuación, y así sucesivamente. Pero, en fin, si algo he aprendido es que, en general, la saga de Bond no está hecha para que les des muchas vueltas, sino para pasar un rato viendo muchas explosiones causadas por un tío que se burla de la gente que mata. ¡Todo este análisis ha sido en vano! ¡Y tu lo has leído todo (espero)! MUAJAJAJA.

Si sólo puedes ver una: Muere otro día

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Cuando vi esta película por primera vez, me pareció un tremendo bodrio. Sin embargo, viéndola esta vez, después de haber visto todas las anteriores, me encontré con que no podía parar de sonreír como un idiota. Y es que esta película sabe bien a qué va, y de dónde viene. La cantidad de referencias que tiene a todas sus antecesoras es alucinante. Pareciera que, en el fondo, sabían que Muere otro día sería la última película de Bond dentro de la cronología original, porque también funciona como una despedida casi perfecta del universo Bond hasta ese momento.

La última película de Brosnan toma todos los elementos que conforman las películas de Bond y los lleva a la estratósfera. Desde los planes malévolos más extravagantes hasta los gadgets más locos, pasando por las escenas de acción más exageradas. Muere otro día lo tiene todo. La película empieza con Bond infiltrándose en Corea del Norte… surfeando. Porque a la mierda el traje de buzo y el sigilo, la cosa es verse guay. Hay una conversación entre Bond y las dos chicas Bond, Rosamund Pike y Halle Berry, en la que sólo utilizan frases con doble sentido y eufemismos sobre sexo que probablemente sea un record Guiness. La cereza en el pastel: la base del villano es un jodido palacio de hielo, y todos sus secuaces tienen uniformes temáticos.

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Porque un villano que se preste siempre manda hacer uniformes que combinen para sus secuaces.

No puedo dejar de recomendar esta película. Eso sí, teniendo en cuenta que se trata más que nada de un elaborado homenaje y que se tiene que ver con la mente abierta y mucho sentido del humor. Los únicos puntos negativos que le encuentro son los pésimos efectos especiales, que diez años después se ven aún más cutres, y el tema principal interpretado por Madonna (uno de los peores de toda la saga, creo yo), aunque esto último no resta demasiado a la experiencia. Muere otro día es una película divertida e infravalorada que, definitivamente, merece otra oportunidad.

La que te puedes saltar: El mañana nunca muere

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Un magnate de las comunicaciones quiere provocar la tercera guerra mundial para tener noticias exclusivas en sus medios. Bond lo detiene. Fin. Os he ahorrado dos horas. De nada.

Ya en serio, lo único rescatable de esta película es Jonathan Pryce en el papel del megalómano Elliot Carver, a quien interpreta con toda la pompa y sobreactuación de un villano de caricatura propio de las películas de Roger Moore, pero que desentona demasiado con la monotonía de El mañana nunca muere.

Record de chica Bond por menos tiempo: Christina Hendricks

La pelirroja favorita de todos los fans de Mad Men, mejor conocida por sus enormes dotes actorales, apareció brevemente junto a Pierce Brosnan y Desmond Llewelyn en esta publicidad de Visa para promocionar el estreno de El mañana nunca muere.

Mejor intro y banda sonora: GoldenEye

Éste es uno de esos temas principales que merecen respeto sólo por haber sido creados alrededor de una palabra sin sentido (al igual que Thunderball o Goldfinger). Sin embargo, hay mérito también en la composición, con las cuerdas, el sintetizador y la potente voz de Tina Turner en crescendo creando una mezcla explosiva que destila jamesbondicidad a raudales. Las imágenes de antiguos símbolos de la URSS y las chicas con martillos destruyéndolos son también muy evocadoras de la temática que mencionaba antes, el final de una época. Un dato curioso es que GoldenEye es una de los pocos temas de 007 que no han sido compuestos por el intérprete. En este caso, la tarea fue delegada a Bono y The Edge de U2, quienes crearon la canción específicamente para ser cantada por Tina Turner, aunque llegaron a grabar ellos mismos una demo.

Mención honrosa: Skyfall, Adele nació para cantar un tema de James Bond y éste es, simplemente, el cumplimiento de su destino.

Mejor parodia de tema Bond: Spy Hard (Espía como puedas)

La verdad es que cualquier parodia de Weird Al Yankovic es la mejor parodia.

La última de Q: El mundo no es suficiente

El veterano actor Desmond Llewelyn era conocido casi exclusivamente por su papel de Q, el oficial de intendencia en MI6 que proveía a Bond de todos sus artificios tecnológicos. Irónicamente, Llewelyn era un tecnófobo, pero aún así disfrutaba dando vida al compañero de 007, algo que hizo por última vez en El mundo no es suficiente. La escena de despedida de Q es un momento bastante tierno y sincero entre el personaje y Bond, que se hace aún más triste sabiendo que, pocas semanas después del estreno de la película, Llewelyn falleció en un accidente automovilístico.

El mejor videojuego: Everything or Nothing

 

Sé lo que estáis pensando.

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Sí, en mi caso GoldenEye de Nintendo 64 también marcó una etapa de mi vida y sé que, en general, el juego marcó un nuevo estándar en el género de los FPS. Sin embargo, hay que reconocer cuando algo queda superado, así tenga un significado especial para uno, y GoldenEye quedó superado muy pronto por Perfect Dark, que mejoró todo lo que el primero había puesto sobre la mesa. Por otro lado, en cuanto a videojuegos sobre 007, GoldenEye continuó siendo la referencia durante largo tiempo, con muchos intentos de imitar su éxito que más quedaron en intentos de capitalizar el sentimiento de nostalgia de los fans. Electronic Arts fue el primer estudio que se prestó a esto, con resultados fallidos como el juego basado en El mundo no es suficiente o, más descaradamente, GoldenEye: Rogue Agent. Irónicamente, lo único que tuvo que hacer EA para lograr algo bueno fue apartarse de la fórmula.

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Everything or Nothing, en primer lugar, dejó atrás la perspectiva en primera persona para adoptar la de tercera persona, muchísimo más flexible a la hora de implementar mayor variedad en la jugabilidad y poder representar mejor las aventuras de Bond. El juego se basa en el sistema de shooter de cobertura, al estilo de Uncharted, y nos pone en situaciones que de verdad podrían aparecer en una película de 007, ya que no sólo vamos disparando y avanzando, sino que hay misiones en las que hay que conducir coches, motocicletas y hasta helicópteros. También podemos controlar algunos de los gadgets de Bond, como cámaras espía en forma de arañas y drones bomba. Otras misiones incluyen partes en las que hay que utilizar cuerdas de rappel y en alguna hasta controlamos a Bond mientras va en caída libre.

Pero no sólo la variedad y el gameplay hacen de éste el mejor juego de 007. El elenco de actores es bastante respetable, con Willem Dafoe como el villano de turno, Heidi Klum y Shannon Elizabeth como las chicas Bond y el regreso de Richard Kiel como el secuaz favorito de todos, Tiburón. Además, ésta fue la verdadera definitiva y última vez que Brosnan hizo de James Bond, prestando tanto su voz como su apariencia física. EA sacó la artillería pesada cuando publicó éste último título sobre el agente secreto antes de que la licencia pasara a Activision, y si posees una PS2, Xbox o Wii, vale la pena buscarlo.