Análisis: Rogue One

2016 será, para muchos, un año que vivirá en la infamia. Otros, sin embargo, lo recordarán como el primer año consecutivo con una peli de Star Wars en la historia de esta humanidad encaminada al abismo. La decisión de Disney de lanzar iteraciones anuales de la obra creada por George Lucas preocupaba a muchos, entre los que me incluyo, ya que corre el riesgo de trivializar lo que anteriormente solía ser todo un evento cinematográfico y cultural. También planteaba una pregunta: ¿podríamos llegar a hastiarnos de Star Wars? Por ahora, tras haber visto Rogue One: A Star Wars Story, la respuesta aún es no. De hecho, creo incluso que es posible que Disney hasta se salga con la suya después de todo.

Rogue One es una buena película y una excelente película de Star Wars. Por supuesto, tampoco es tan simple; como todo en esta vida, tiene algunos puntos negativos innegables y evidentes que, sin embargo, quedan más que compensados por todo lo positivo que trae consigo. Es una carta de amor a los fans, con tantos guiños, easter eggs y momentos de fan service que es necesario verla más de una vez para pillarlos todos. Hay referencias tanto al antiguo Universo Expandido como al nuevo, incluidos algunos cameos de la excelente Star Wars Rebels. Esto quizás podría llevar a tacharla de poco original, pero al hacerlo estaríamos cometiendo un error. Después de todo, Rogue One es una película de Star Wars muy distinta a las demás.

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A diferencia de los episodios que componen la trama principal y del tono ligero y de películas de aventura que las caracteriza, Rogue One es, esencialmente, una película de guerra, con todo lo que esto conlleva. Tiene más en común con Saving Private Ryan que con The Force Awakens o A New Hope. Como los mejores representantes de este género, esta nueva Star Wars destaca por el variopinto grupo de soldados que forman un vínculo cada vez más fuerte alrededor de su misión, así como por sus escenas de acción, emocionantes y expertamente dirigidas.

Disney no ha tenido miedo de arriesgarse con Rogue One y, mayormente, ha atinado. Probablemente, lo más  controversial de entre los cambios que presenta la película es la elección de Michael Giaccino como compositor de la banda sonora. En mi opinión, aunque no se compara con el trabajo de John Williams, Giaccino trae unas melodías apropiadas, muy parecidas a las que proveyó hace ya tanto tiempo a los juegos de Medal of Honor. Conservan ese mismo tono rimbombante que parece ir in crescendo al mismo tiempo que la acción en pantalla, introduciendo pequeñas muestras de la música del maestro Williams de vez en cuando.

En cuanto a los nuevos personajes, a excepción de los principales (de quienes mencionaré un par de cosas en un momento, cuando hablemos de spoilers), la mayoría los secundarios son lo suficientemente simpáticos como para que nos importe lo que les vaya sucediendo, así como el desenlace de su misión. Destacan el androide K2 y el dúo Chirrut y Baze, dando todos ellos el toque de humor que necesita una película de este tipo y evitando que se caiga demasiado en la seriedad.

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El problema viene con los personajes principales, y aquí vamos a tener que adentrarnos un poco en territorio SPOILER, así que saltad al último párrafo si aún no habéis visto la película. Jyn Erso y Cassian Andor son la parte más débil de la cinta. Su falta de carisma, especialmente la del personaje interpretado por Felicity Jones, hace que algunas partes importantes de la peli, que tratan su pasado y que se supone deberían acercarnos más a ellos, no funcionen. De hecho, estas partes se tornan un poco lentas y hasta aburridas, especialmente cuando vienen en forma de flashbacks innecesarios o redundantes. Por su parte, el villano principal, Orson Krennic, tampoco tiene nada de memorable, fuera de su rivalidad con otro villano, uno más conocido.

Me refiero, por supuesto, al Grand Moff Tarkin. Ya no es secreto que Peter Cushing vuelve en forma digital para deleite de algunos y desagrado de otros. Por mi experiencia, puedo decir que quienes no sabían de antemano que el actor está muerto y que lo que sale en pantalla es una recreación digital, no tuvieron ningún problema. Ni siquiera se dieron cuenta. Otra historia es la de la recreación digital de la jóven princesa Leia, que sí está más fresca en el imaginario de los espectadores. Felizmente, su aparición es fugaz.

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Darth Vader es el último de estos viejos conocidos que hacen acto de presencia. Aunque su papel es breve, es altamente memorable, protagonizando una de las mejores escenas de toda la película. Hasta ahora, el miedo que inspiraba Vader en el universo cinematográfico de Star Wars se debía, más que nada, a su apariencia. Rogue One nos muestra finalmente lo que el Lord de los Sith es capaz de hacer. El resultado es algo así como Jason Vorhees en el espacio. Es la cereza en el pastel que corona la espectacular batalla final de la película que, sin duda, será recordada como una de las más impresionantes de las de toda la saga.

En suma, quienes hayan tomado la decisión de utilizar los spin-offs de Star Wars para probar suerte con géneros diversos puede que nos hayan salvado del posible cansancio de ver una cinta de la franquicia cada año. Esperemos que sigan utilizando estas oportunidades para contar historias interesantes y bien logradas, y para continuar llenando este nuevo Universo Expandido con contenido mejor cuidado que el que poblaba el antiguo. Rogue One, a pesar de su tono oscuro, termina con esperanza, para la Alianza Rebelde y para los fans de Star Wars. Esperanza de que los siguientes serán años muy interesantes.