Análisis de Bravely Default

Antes de empezar con la review de Bravely Default haré un salto en el tiempo de 28 años:

Squaresoft, al borde de la bancarrota, decide utilizar sus últimos recursos en lo que sería su último juego, Final Fantasy. En él, cuatro héroes debían restablecer los cuatro cristales (agua, tierra, fuego y viento) para llevar la paz al mundo.

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Similar (a mi parecer) es Bravely Default. Es la Fantasía Final moderna de Square-Enix, que como desarrolladora está de capa caída desde hace unos cuantos años (no como editora, ya que nos ha traído juegazos como Tomb Raider, Hitman Absolution o Sleeping Dogs). En Bravely Default también manejamos a cuatro héroes que el destino ha unido para liberar los cristales con el fin de salvar la humanidad. Aunque tampoco quiero comparar esta saga con la saga de Final Fantasy, ya que éste título tiene identidad y fuerza propia.

Tiz, el primer personaje que manejamos, es el único superviviente de su pueblo, Norende, que ha sido absorbido por un gran abismo. Después de estar una semana durmiendo, vuelve a ver cómo ha quedado su pueblo y conoce a Agnès, la Vestal (algo así como una sacerdotisa) del Viento. Ella está escapando de los soldados de Eternia, que quieren capturarla. Edea, miembro de la IV División Aérea de Eternia es el tercer miembro del grupo, que se rebela contra su país y ayuda a Tiz y Agnès en su cometido. A ellos se les unirá el ¿donjuán? Ringabel, amante de las mujeres y ligón frustrado, cuyas conversaciones con las féminas del grupo aportarán un toque de humor a la historia. Ringabel porta un libro que revela acontecimientos del futuro y que no sabe cómo ha llegado a sus manos, ya que sufre amnesia.

Ringabel, Edea, Agnès y Tiz

Ringabel, Edea, Agnès y Tiz

Nuestro equipo, como en cualquier RPG, irá evolucionando mediante el sistema de puntos de experiencia ya conocido por (casi) todos. Pero no sólo será subir los niveles de los personajes, ya que dispondremos de veinticuatro trabajos con los que especializar a nuestros héroes. Aprendiz, Mago Blanco, Mercader… algunos nos resultarán conocidos de otras sagas de Square-Enix, pero otros son nuevos de esta saga, teniendo indumentarias bien diferenciadas. Cada trabajo dispone de 14 niveles que aumentaremos con los puntos de trabajo ganados en los combates. En cada nivel aprenderemos una habilidad nueva, desde un hechizo o ataque hasta habilidades de apoyo como más puntos de salud o más defensa. Cada personaje podrá tener dos trabajos activos a la vez, con lo que podemos hacer combinaciones tan variopintas como Mago Negro/Pirata, por poner un ejemplo.

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Tiz equipado con el trabajo Artista. Demasiado glamour.

A medida que progresemos en la historia, desbloquearemos nuevos trabajos, bien derrotando enemigos finales, bien cumpliendo misiones secundarias.

El apartado gráfico del juego está muy cuidado y luce excelente para ser un título de portátil. Los personajes son estilo chibi (cabezón) y las ciudades están dibujadas a mano.

La música que ambienta el juego es del compositor japonés Revo (Shingeki no Kyojin) y en mi opinión es de lo mejorcito del juego, sin desmerecer para nada ninguno de los otros apartados. Para muestra, una canción:

 

Bravely Default tiene una historia que engancha, sobretodo en los primeros capítulos. Si bien es verdad que tiene capítulos que quieres que acaben cuanto antes, en líneas generales sorprende y tiene muy buenos giros argumentales.

La jugabilidad es otro de los puntos fuertes junto a la banda sonora. Incluye mejoras respecto a la versión original japonesa, como son la inclusión de los modos Default y Brave, que permiten acumular turnos (y ofrecer defensa adicional) y lanzarlos de golpe respectivamente. También se puede acelerar la velocidad de combate para hacer que la tediosa tarea de subir de nivel sea más ligera.

Otro de los cambios que lleva esta versión occidental es la posibilidad de cambiar de dificultad en medio de la partida, aumentar o disminuir el número de encuentros (hasta el punto de no tener combates aleatorios) y elegir si los enemigos otorgan o no dinero, puntos de experiencia y puntos de trabajo. También puedes invocar amigos de 3DS para usar ataques suyos contra los enemigos o enlazar sus habilidades a tus personajes. Todo esto es totalmente opcional, por lo que puedes dejarlo todo por defecto si eres de los que prefiere que el desafío lo ponga el juego y no el jugador.

Como otros muchos juegos de 3DS, Bravely Default hace uso también de los sistemas StreetPass y SpotPass para ayudar a Tiz a reconstruir Norende. Para ello necesitaremos reclutar gente para que ayuden a que el pueblo sea como antes. Cuanta más gente te encuentres, más rápida será la reconstrucción.

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Bravely Default es un título que será recordado por méritos propios; alabado tanto por la crítica como por los propios usuarios. Esperemos que Square-Enix sepa cuando parar para no prostituir en exceso la saga, ya que Bravely Second sale en pocos días y la propia desarrolladora registró hace tiempo un dominio para Bravely Third.

@luisicorl