Alien Infestation: jugabilidad clásica en tu Nintendo DS

Encontrarse en 2013 con un título producido en 2011 y que nos recuerde indefectiblemente a clásicos de las dos dimensiones como Alien 3 de SNES siempre es una buena noticia. Sobre todo cuando esto sucede en la actualidad muy de vez en cuando, porque si bien el catálogo de la maravillosa Game Boy Advance fue un constante y continuo homenaje a las 2D y su concepto jugable, el catálogo de DS ya resultó mucho más irregular, al estar plagado de toda una nueva serie de juegos fundamentados en el uso (conveniente o no) de la doble pantalla y el stylus. Pero en el caso de Alien Infestation, la segunda pantalla sirve como mapa e inventario, únicamente (y podrían haberse ahorrado la segunda pantalla y acceder a mapa y equipo con Start y Select). Eso siempre es una buena señal para el que está buscando una futura joya clásica, una pequeña perla de otro tiempo que se ha colado en estos tiempos táctiles.

PortadaEl título nos llega de la mano de Sega (otra gota de nostalgia a añadir) y Wayforward. Lanzado en 2011, a juzgar por el alto número de copias de segunda mano que pueden encontrarse en las tiendas, no parece que llegara a calar en el jugador moderno. En cambio, a mí me ha fascinado, pese a que no se libra de algunos de los defectos del videojuego actual, en particular una dificultad general algo baja que limita el nivel de desafío. Pero, ¿cómo no perdonar esos defectos cuando se plantea una jugabilidad y unos gráficos tan clásicos que por momentos nos hacen retroceder a los primeros 90?

El argumento del juego es una síntesis de varias historias de la saga Alien. La nave Sulaco envía una señal de socorro, por lo que se envía a una patrulla de marines para investigar lo sucedido. Al llegar a la nave encuentran que está vacía y la tripulación aniquilada, por lo que comienza una investigación contrarreloj para saber qué ha pasado. Para ello dirigiremos a un equipo de cuatro marines, a los que podremos ir uniendo hasta 16 marines más a medida que vayan muriendo los anteriores. Nuestra investigación nos llevará a diversos escenarios que serán de grato recuerdo para los seguidores de la saga Alien, desde la luna de Marte Phobos hasta el planeta LV-426. Pero lo esencial del asunto se desarrollará en la Sulaco, una nave que acabaremos conociendo como la palma de la mano y en la que encontraremos todos los tópicos de la saga, en un claro guiño al aficionado de ésta. Desde los gatos que aparecerán para darnos un susto, hasta los compañeros capturados y aprisionados en las guaridas de los xenomorfos, pasando por encontrar a soldados que se encuentran enfermos por tener un pasajero alojado en su interior. En este sentido, el respeto y cariño por la saga Alien hace que el juego sea un imprescindible para los seguidores de la misma. Como es lógico, contiene una buena representación de la fauna alienígena, desde los facehuggers pasando por los xenomorfos adultos (cruces con gorilas incluidos) y las propias reinas alien, además de algunos sintéticos y robots de combate.

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El Space Jockey que tantos quebraderos de cabeza ofreció en Prometheus no podía faltar.

La jugabilidad y concepción del juego es plenamente clásica. Unos escenarios bastante bien detallados en dos dimensiones, y con diversos planos de scroll para añadir profundidad, serán el telón de fondo sobre el que se desarrollará la lucha de nuestros marines. Estos podrán correr, saltar, lanzarse, cubrirse tras obstáculos y manejar un amplio arsenal de armamento, donde destacará el familiar sonido del rifle de pulsos, la utilidad del lanzallamas o la contundencia de las granadas, entre otros. No sólo eso, puesto que los aficionados a la saga fílmica no podrán dejar de esbozar una sonrisa cuando consigan el detector de movimiento y en su pantalla inferior encuentren este esquemático sensor, que, obviamente, no dejará de pitar cuando tengamos a algún ser vivo cerca. Un gran detalle. Al armamento se unirá otro equipo como llaves inglesas, explosivos, soldadores para abrir puertas atrancadas o una panoplia de tarjetas de seguridad con las que ir accediendo a los diversos sectores de la nave, que inicialmente estarán bloqueados.

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La pantalla táctil refleja el inventario, o bien el mapa (imposible no acordarse del castillo de Drácula) y detector de movimiento.

En cuanto al desarrollo del juego, estamos ante una clara apuesta por el estilo “metroidvania”, matizado porque se le facilita la labor en diversas ocasiones al jugador guiándole hasta el siguiente objetivo con indicaciones en el mapa y constante contacto por radio con nuestro superior. Los jugadores menos avezados en el género lo agradecerán, porque limita en parte el componente de exploración que se produce por estar muy perdido, mientras que los más aficionados no acabarán de ver clara tanta indicación. En todo caso, estas ayudas configuran a Alien Infestation como una perfecta escuela de iniciación para todos aquellos que quieran adentrarse en el género eliminando el miedo a acabar perdidos o desorientados. Por todo ello es inevitable pensar en cualquiera de las tres entregas de Castlevania, sublimes todas ellas, para GBA, o en los dos Metroid para la misma plataforma, a la hora de enfrentarnos a este juego. Tendremos que ir abriéndonos paso por diversas zonas y volveremos a ellas cuando consigamos nuevos objetos o tarjetas de seguridad que nos permitan abrir camino y acceder a sitios que hasta entonces teníamos vedados. No sólo eso, puesto que además de las salas y almacenes de la propia nave, podemos introducirnos en los conductos de ventilación, abriéndose a nosotros una parte oculta de la nave y que además no aparece reflejada en los mapas. Tendremos incluso la ocasión de dar un pequeño paseo espacial que a buen seguro recordaremos por la cantidad de bajas que ocasionará.

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Otro de los grandes homenajes. El resto del juego es mejor que lo descubras tú.

Alien Infestation sigue el canon de los títulos antes mencionados, con una dificultad sensiblemente menor, que hará que si jugamos con cautela y ahorrando munición no tengamos excesivos problemas en terminar el juego en unas horas. Se echa en falta un punto más de dificultad, pero no deja de ser una gozada destruir huevos alien con el lanzallamas y enfrentarse a los xenomorfos. Lo mismo pasa con la huida en un vehículo blindado, en la que tendremos que utilizar el armamento del vehículo para evitar ser parados por las hordas de xenomorfos. El juego está plagado de demasiadas buenas ideas como para que la dificultad las arruine. Capítulo aparte merecen los jefes finales. Con ellos sí caerán fácilmente nuestros marines (y nos veremos forzados a encontrar nuevos reclutas en la nave, si queremos continuar la partida) por su gran resistencia. Estos jefes sorprenden por su tamaño, que les permitirá liquidar con facilidad a dos o tres marines por lucha. Alguno de ellos no podrá ser destruido con métodos normales, sino que tendrá que ser aspirado hacia el espacio exterior de la nave, en un nuevo guiño cinematográfico, o destruido por métodos alternativos.

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Uno de las mejores luchas finales del juego. No hace falta decir por qué.

En síntesis, Alien Infestation es un juego que bien podría haber aparecido en la época de los 16 bit o en GBA y sería un buen juego. Ese es, en mi opinión, uno de los mayores elogios que puede hacérsele. Con una música (quizás el aspecto más inalcanzable para los sistemas anteriores) impresionante, capaz de generar por sí misma una ambientación muy creíble, y unos efectos de sonido destacados (te hartarás de escuchar las pisadas metálicas de tu marine en la nave, pero ay de tí cuando sea lo único que escuches), la ambientación de Alien Infestation es soberbia y te sentirás dentro de la saga fílmica sin dificultad. Su jugabilidad de factura clásica y perfectamente ajustada, en un desarrollo típico de los “metroidvania”, hará tus delicias si te gusta la exploración. Y si te gustan las películas, harás bien en jugarlo sólo por observar el alto número de guiños y homenajes que en el juego se contienen. A Alien Infestation sólo se le puede achacar su duración (en ningún caso creo que llegue a las 8 horas, salvo que se pierda alguien, cosa difícil) y su dificultad, para mi gusto un punto por debajo de la media de este tipo de juegos y que contribuye precisamente a su corta duración. Que sea casi imposible repetir una lucha contra un jefe final (porque si bien morirán marines, será difícil perder la batalla puesto que los reemplazos llegan a mitad de batalla) es un síntoma de la reducción de dificultad de estos juegos, cuando en cualquier metroidvania clásico las luchas son urgentes y mortíferas, aspecto que precisamente aquí tendría que haberse recreado con los xenomorfos.

En todo caso, los defectos mencionados no empañan el conjunto. Nos encontramos ante un juego redondo, un ejemplo reciente de que aún podemos encontrar la jugabilidad y concepción clásica con algunos aderezos modernos, concesiones a los nuevos tiempos, que hagan disfrutar tanto al amante de lo retro como al jugador actual. Este juego lo puedes encontrar en la actualidad nuevo por unos 40 € y de segunda mano por menos de 8 € en cualquier tienda de videojuegos. Eso sí, a juzgar por el alto número de copias que pude vislumbrar, parece ser que no encontró el amor de los jugadores actuales.