Actor

St. Vincent – 2009

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Las mujeres al poder. Mientras las feministas andan ocupadas con las cosas importantes, como luchar porque se use más la “a” que la “e” al hablar y escribir, en el cada vez más subterráneo y menos pop mundo de la música pop las chicas están creando buena parte de los mejores discos de este año. Es el caso de Fever Ray, Alondra Bentley, Chicks on Speed, Michacu y, sobre todo, Bat for Lashes (que ya comentamos aquí hace unos meses) y St. Vincent (aunque firme así en realidad se trata de una zagala bautizada como Annie Clark) y su segundo álbum. Annie va cuesta arriba y sin frenos. Aunque en este “Actor” no hay nada tan genialísimo como esa “Now, Now”, que inauguraba el álbum de debut, el conjunto 2130086.jpges claramente superior a aquel ya delicioso “Marry Me”. La primera parte del disco es increiblemente buena, se suceden cuatro temazos sin tiempo para asimilar tanta energía, frescura y originalidad. No es que la quinta, “Black Rainbow”, corte el rollo por que sea mala. No. Es más, los casi dos últimos minutos finales están copados por un crecendo infernal estupendo. Pero quizás pierde un poco de pegada, y el CD entra en una fase más sosa. Lo bueno es que la mejor canción del disco está todavía por llegar. Se trata de “Marrow”, que a pesar de su comienzo sosegado, poco a poco se convierte en un infeccioso baile de demenciales guitarras distorsionadas. Irresistible. Una de las canciones del año.

Las últimas cuatro pistas vuelven a un tono medio, con algún gran momento (“The Party” tiene una melodía preciosa). Pero, lo gallery_enlarged-st_vincent7.jpgdicho: en conjunto es un muy buen disco, original, y, quizás lo más importante, supone un avance en la carrera de esta ya más que prometedora cantante y multiinstrumentista texana. El cambio más notable en relación con su primer disco es que “Actor” es más salvaje, más punzante, enérgico, directo, conciso, guitarrero y agresivo (adiós al piano y bienvenidos más de esos guitarrazos de manicomio). Mientras que en “Marry Me” los temas cañeros se limitaban practicamente a “Your Lips Are Red” y “Paris is Burning” en su segundo largo esta agresividad es una constante en casi todos los temas y está más acusada. Y esos enfermizos arrebatos de guitarra eléctrica combinados con la tierna y sedosa voz de Annie cantando como un hada maternal crean un contraste que hace de sus canciones algo único. Un estilo propio basado en melodías que podrían estar en una peli de animación de Disney adornadas con extravagantes arreglos de todo tipo similares a los de su amigo Sufjan Stevens, ritmos que parecen no encajar con las melodías y repentinos momentos de abrasiva destrucción.

Estos patrones se han visto recalcados en el nuevo álbum y al re-escuchar el anterior uno ve algunas deficiencias en comparación con la nueva maravilla. En aquel primer intento caía con frecuencia en un leve infantilismo de cantautora femenina y la segunda mitad del álbum se centraba en una faceta de female crooner bastante bonita y agradable pero que no da pena haber perdido en “Actor”. Y, en definitiva, aunque parecía un gran disco en realidad lo importante era que servía como vehículo para descubrir a St. Vincent, y flaquea en comparación con este paso a delante a pesar de la realmente inmensa “Now, Now” que contiene. En fin, reconforta ver que en esta década todavía hay gente capaz de superar un prometedor debut. Veremos si St. Vincent sigue yendo hacia arriba, de momento a la altura que está la basta para hacer uno de los mejores discos que escucharemos en el 2009.

Actor Out Of Work